Hay historias que parecen destinadas a repetirse. Hace unos veinte años, Alejandro Ruales Río y Pablo Álvarez Fuentes formaron pareja para disputar un campeonato de golf y se proclamaron campeones. Dos décadas después, recuperaron aquella combinación en el XXXII Torneo LA NUEVA ESPAÑA-Trofeo Unicaja y volvieron a ganar. Esta vez, además, como Pareja Ganadora Absoluta, con 53 puntos. «Lo gracioso es que jugamos un campeonato de parejas hace 20 años. Antes de que lo dejase yo. Y ganamos», recuerda Alejandro. «Retomamos la historia de hace 20 años. Y ganamos».
La historia tiene además una segunda protagonista. Blanca, la hija de Pablo, también se proclamó ganadora en sub-21, junto a Macarena Barragán, por lo que padre e hija compartieron protagonismo entre los vencedores de esta edición.
Pablo Álvarez, junto a su hija Blanca, jugando al golf.
Dos caminos diferentes hacia el golf
Alejandro empezó a jugar al golf con siete u ocho años. Fue su tía quien le introdujo en el deporte y comenzó junto a su hermano. Primero jugó en El Tragamón, después en La Llorea y más tarde en Castiello. Durante la adolescencia dejó los palos para centrarse en los estudios y no regresó hasta alrededor de los 30 años. Desde entonces ha recuperado una afición que entiende, sobre todo, «como una forma de desconectar».
También destaca su componente psicológico: «Juegas contigo mismo, vas peleando contigo mismo». Para Alejandro, esa es una de las particularidades que hacen especial al golf. Puede ser frustrante, pero también proporciona satisfacciones cuando las cosas salen bien.
Pablo llegó al golf de una manera completamente diferente. «Empecé de pura casualidad», cuenta. Siempre le había llamado la atención el deporte, pero nunca había tenido la oportunidad de practicarlo. Fue al conocer a la que hoy es su mujer, cuya familia jugaba al golf, cuando encontró la ocasión para empezar. «Dije, esta es la mía».
Su relación con el golf siempre ha sido más relajada. Nunca fue a clases y reconoce que nunca se ha tomado la práctica de una manera especialmente competitiva. «Voy a dar unas bolas de vez en cuando, pero no tengo ni nivel ni nada», bromea. Sin embargo, el deporte ha ido ganando peso en su vida a través de sus hijas.
Blanca, de once años, y Carmen, de siete, juegan al golf «y les encanta», cuenta su padre. Este año incluso decidieron dejar la escuela de tenis para concentrarse en el golf. Blanca compite en campeonatos de España. «Lo vive». El triunfo de su hija en el torneo hizo todavía más especial el suyo.
Una tarjeta de 53 puntos y un premio a la altura
Mientras tanto, Alejandro y Pablo firmaron una tarjeta ganadora de 53 puntos que sorprendió incluso al propio Pablo. Los 53 puntos fueron uno de los comentarios de la jornada. «Yo creo que lo nunca visto en puntos», reconoce. La explicación que ofrece, sin embargo, es mucho más sencilla: «Jugamos bien».
Y el resultado tuvo una recompensa a la altura. Como pareja ganadora, cada uno recibió el Trofeo Ayuntamiento de Gijón, un cheque de 550 euros de Carl’s Jr., un televisor, un Pack Experiencia Pueblo Astur Deluxe, un lote de productos Vallina, un lote de Unicaja, un pack de LA NUEVA ESPAÑA y un cheque regalo de Más y Más. Un botín considerable que explica la reacción de Pablo al terminar la jornada. «Me decía mi suegro: vas a tener que llamar a Seur para que te recoja todo», cuenta entre risas.
No fueron, sin embargo, los únicos grandes premios que estuvieron en juego durante el torneo. La organización había preparado tres recompensas especiales para quienes consiguieran un hoyo en uno: un MG3 Hybrid+ en el hoyo 16, una moto Kymco Agility NX 125 en el hoyo 8 y un driver XXIO Prime SP1300 en el hoyo 5. Ninguno de los participantes logró completar la hazaña, por lo que los tres premios quedaron sin repartir.
Más allá de los premios, ambos destacan el ambiente del torneo. Alejandro explica que una de las cosas que más le gustan es que se dispute en agosto, en plena época de vacaciones, porque permite reunir a jugadores de distintos clubes. «Es el típico torneo que juega todo el mundo, sea del club que sea, entonces coincides con mucha gente que habitualmente no ves. Al final es como una especie de reencuentro».
«Yo no conozco otro deporte que tengas un día de alegría y los 99 siguientes días sean todo lamentaciones». El golf, admite Pablo, ofrece pocas alegrías, pero precisamente por eso las victorias se disfrutan mucho más.
La de este año fue especial por partida doble. Veinte años después de aquel primer campeonato que ganaron juntos, Alejandro Ruales Río y Pablo Álvarez Fuentes volvieron a formar pareja y volvieron a ser campeones. Esta vez, además, lo hicieron en el Torneo de LA NUEVA ESPAÑA-Trofeo Unicaja, con 53 puntos, un buen puñado de premios y una celebración todavía mayor: junto a ellos, Blanca, la hija de Pablo, también encontró su lugar entre las ganadoras.
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