El supuesto parón estival no está sirviendo este año de alivio a los socialistas. La intensidad y la brutalidad de los incendios en Andalucía, Madrid, Castilla y León o Aragón, y, sobre todo, la difícil gestión de la avalancha migratoria de Ceuta no está dejando vía libre a los temas más ligeros propios de agosto. El desgaste del Gobierno continúa. Pero, tras el verano, puede llegar «lo peor». El denominador común de los dirigentes socialistas consultados por EL PERIÓDICO es un creciente temor al recrudecimiento del infierno judicial que el PSOE sufre desde hace meses.
Lo que más preocupa en la cúpula socialista es el caso Leire Díez, la llamada ‘fontanera’ del PSOE. Fuentes de la dirección admiten en conversación con este diario «la posibilidad muy real» de que el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz termine imputando al PSOE como entidad jurídica por las maniobras llevadas a cabo por la periodista con el apoyo o bajo la dirección de quien entonces era el ‘número dos’ real del partido, Santos Cerdán. Su supuesto objetivo era torpedear investigaciones o procesos judiciales del entorno del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, o que afectaban al PSOE.
«Si nos imputan, aunque no sea por financiación ilegal, nos dejará muy tocados; sería el peor escenario posible, y en época preelectoral», aseguran en voz baja en Ferraz. Las mismas fuentes no aciertan a anticipar cuál debería ser la respuesta política a esa decisión judicial. La actual dirección, capitaneada por la secretaria de Organización, Rebeca Torró, siempre ha alegado la «plena colaboración con la justicia» de la formación en este y en todos los casos que afectan al PSOE. Y que desde que se destaparon los manejos de Cerdán, el partido se ha sometido a auditorías y ha aumentado los controles internos y la transparencia a la hora de tomar decisiones, estableciendo la doble firma en las contrataciones. O implantando también un control incluso del patrimonio de los miembros de la Ejecutiva cuando son nombrados y que tiene que ser actualizado.
«Debes evitar un descontrol de tal tamaño»
Sin embargo, fuentes jurídicas ya advirtieron a EL PERIÓDICO que si, por ejemplo, la auditoría se ha pensado para preservar a la persona jurídica de cara a una posible imputación, no servirá de mucho, ya que el artículo 31 bis 2 del Código Penal solo contempla que la organización quede exenta de responsabilidad si su órgano de administración ha adoptado medidas de vigilancia y control «antes» de la comisión del delito. No después, como sería el caso.
«Nunca puedes evitar que una persona cometa un delito en una organización, pero sí debes evitar un descontrol de tal tamaño que permita cometer esos delitos«, aseguró en su día María de la Torre, socia y cofundadora de Governance & Compliance Abogados.
Fuentes socialistas reconocen que la estrategia política seguida hasta ahora -encapsular todo el caso Leire en Santos Cerdán- puede ser acertada desde un punto de vista político. Pero jurídicamente, «no se sostiene si por medio aparecen también otros nombres muy relevantes de la dirección». Estas fuentes se refieren y citan a la gerente del partido -imputada-, Ana María Fuentes; al diputado Juanfran Serrano (actual secretario de Política Municipal); a Juanma Serrano (exjefe de Gabinete de Pedro Sánchez); Ion Antolín (exdirector de Comunicación) o hasta a Antonio Hernando, que trabajaba en Moncloa cuando supuestamente asistió a reuniones con Díez en Ferraz. Algunos de ellos están imputados o al menos señalados en el sumario que investiga los manejos de la ‘fontanera’.
«Tocados y hundidos»
«La imputación del partido no solo nos dejaría tocados, sería tocados y hundidos, ¿cómo te vas a presentar a las elecciones así?», dice un relevante dirigente socialista.
Desde fuera de Ferraz apuntan a «una desastrosa selección de personal» en el PSOE. «Suele ser habitual, pero en el caso de Pedro Sánchez ha sido más acusado que en los de Felipe González o José Luis Rodríguez Zapatero, cuando llegó al Gobierno se olvidó por completo del partido»», apunta un barón autonómico. Otro dirigente territorial apunta lo que dicen en privado muchos dirigentes socialistas: «Sánchez pasará a la historia como uno de los mejores presidentes del Gobierno, pero también como el peor secretario general del PSOE».
«Hablar de desastre orgánico es generoso», resume en conversación con este diario un diputado nacional, «dos secretarios de Organización han entrado en la cárcel, uno ha sido condenado y gran parte de su séquito sigue mandando en el partido».
José Luis Rodríguez Zapatero durante su comparecencia en el Senado el pasado marzo. / Eduardo Parra / Europa Press
El caso Leire puede ser el que más riesgo conlleve directamente para el PSOE. Pero en otoño los socialistas temen que se sigan acumulando los indicios de actuaciones ilegales en el caso del expresidente Zapatero. Además, como también lamentan desde la Ejecutiva socialista, el expresidente «sigue sin explicar de dónde sacó las joyas cuando ya se cumplen dos meses desde que dijo que lo haría en una semana».
En la última comparecencia pública de Pedro Sánchez antes de las vacaciones, muchos socialistas vieron al presidente más distante de su predecesor: «Yo no soy su portavoz», llegó a responder a las preguntas de los periodistas. «Ya veremos en qué deriva» el caso, concluyó el presidente.
Por último, en los próximos meses se fijará fecha para el juicio con jurado a la mujer del presidente, Begoña Gómez. Para gran parte del PSOE, este ha sido el caso más claro de ‘lawfare’ o acoso judicial por la polémica instrucción del juez Juan Carlos Peinado. Por eso algunos dirigentes aseguran que el juicio a Gómez, en vez de reforzar el desgaste del partido, puede servir de «revulsivo» para «movilizar al votante progresista» en torno a Sánchez.
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