Ni cuatro días ha durado la polémica propuesta de Gianni Infantino, el ambicioso presidente de la FIFA que pretendía abrir la Copa del Mundo a la participación de inversores privados. Anunció su plan el martes y en la madrugada del viernes al sábado dio marcha atrás. No le ha quedado más remedio. Las tremendas críticas recibidas desde todas las partes del planeta, empezando por el boicot de la UEFA, le han obligado a frenar. «La propuesta no seguirá adelante», afirma el dirigente en una nota que apaciguará los ánimos en una semana volcánica en el fútbol mundial.
El plan de Infantino ha fracasado. Era imposible sostener una iniciativa de tal calibre ante la lógica oposición de las federaciones más poderosas, lideradas por el organismo europeo presidido por Aleksander Ceferin. La UEFA anunció este jueves que las selecciones europeas no participarían en el Mundial mientras existiera esta iniciativa del presidente italiano, que pretendía crear una entidad comercial de 20.000 millones de dólares para gestionar la Copa del Mundo junto a inversores privados cercanos a la familia de Donald Trump y el banco JP Morgan.
La presión europea
«La Copa del Mundo no puede ser tratada como un producto de inversión. Es uno de los mayores legados deportivos del fútbol. Se ha forjado a lo largo de generaciones gracias a los jugadores, las selecciones nacionales y los aficionados de todos los continentes. Ninguna parte de ella debe cederse jamás a inversores privados. La Copa del Mundo no está en venta», avisó la UEFA en un comunicado que tuvo una enorme repercusión.
Infantino y Ceferin, presidentes de la FIFA y la UEFA, en el Mundial de Catar de 2022. / Robert Michael/dpa – Archivo
La presión en contra del plan de Infantino, que pretendía ceder el 30% de los derechos de los mundiales masculinos y femeninos a empresas privadas, fue creciendo hora tras hora en busca del objetivo logrado este sábado. Hasta la Conmebol, el mayor organismo del fútbol sudamericano, siempre fiel al presidente de la FIFA, reclamó más detalles y explicaciones de una propuesta oscura que tenía los días contados. «Primero está el fútbol», proclamó en su nota.
Múltiples divisiones
El fiasco se confirmó en la madrugada del viernes al sábado en España. «El proyecto FIFA Forward Enterprise tenía como objetivo sentar las bases para fortalecer aún más a nuestras Asociaciones Miembro de la FIFA y a nuestro deporte a nivel mundial, especialmente en aquellos países donde el apoyo es más necesario. Y, como dijimos desde el principio, esto solo se lograría si la mayoría de las Asociaciones Miembro de la FIFA lo respaldaban y siempre sujeto a un proceso de consulta con ellas, el Consejo de la FIFA, las Confederaciones y demás partes interesadas», comienza diciendo el comunicado del organismo mundial.
«Tras escuchar atentamente todas las opiniones, ha quedado claro que el proyecto ha creado divisiones de tal naturaleza que, independientemente del nivel de apoyo, ya no redundan en beneficio del objetivo planteado inicialmente», asegura la nota de la entidad rectora del fútbol. «Nuestro propósito siempre ha sido, y siempre será, unirnos y mejorar. En consecuencia, esta propuesta no seguirá adelante», concluye.
El diario británico ‘The Times’ fue el primero en dar detalles de las intenciones de la FIFA, que anunció su intención de vender el 20% de FIFA Forward Enterprise (FFE), la nueva filial que buscaba crear para manejar las operaciones comerciales y los eventos de la organización, como el Mundial de fútbol, su principal producto.
Muerte anunciada
Las críticas voraces recibidas han acabado parando los pies a Infantino, que había dado a las 211 federaciones que conforman el organismo mundial un plazo de poco más de 50 días para que comunicaran si aceptaban los 53 millones de dólares que pretendía otorgar a cada una si apoyaban la propuesta. El contundente rechazo de las 55 federaciones europeas ya dejó tocado de muerte el plan.
El comunicado de la FIFA concluye con una frase redactada directamente por Infantino, el gran perdedor de la batalla: «De cara al futuro, mi intención es reunir a todas las partes interesadas en los próximos días y semanas, con un espíritu de interés común por nuestro deporte y con el objetivo de seguir impulsando el fútbol en todas partes, especialmente en aquellos países que más necesitan nuestro apoyo». El plan que le habría proporcionado decenas de millones de euros ha certificado su muerte anunciada.
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