El traspaso de Carlos Espí al Real Madrid es una de las operaciones que ya retumban en la historia del Levante. Cuatro temporadas formando parte de su organigrama le han bastado al delantero para, a sus 21 años recién cumplidos y tras dos campañas formando parte del primer equipo con todas las de la ley, dar el salto a una de las esferas más altas del panorama futbolístico, convirtiéndose en la segunda venta más cara en la historia del club granota, solo por detrás de los 30 millones por los que se transfirió a Jefferson Lerma al Bournemouth.
El Real Madrid disfrutará de las facultades y el talento de un rematador puro e imponente, al que se le caen los goles de los bolsillos y que está ansioso por devorar las porterías rivales defendiendo la elástica blanca. Sin embargo, la apuesta procedente del Santiago Bernabéu no emerge de la noche a la mañana. Tampoco fue una operación relámpago. El Levante UD y el Real Madrid cocinaron la operación desde la máxima discreción, midiendo los tiempos y dando pasos con firmeza para cerrar un movimiento que beneficia a todas las partes: desde Orriols obtienen un considerable ingreso económico; desde la entidad madridista se hacen con los servicios del mejor sub23 de LaLiga; y Carlos Espí se marcha a uno de los mejores equipos del mundo.
Según pudo saber Superdeporte, el Madrid inició contactos con el Levante el pasado sábado transmitiendo su voluntad de incorporar al jugador procedente de Tavernes de la Valldigna. Los granotas, una vez recibieron el interés blanco sin intermediarios de por medio, después de que José Mourinho señalase su nombre para reforzar su punta de lanza, desestimaron intereses y ofertas al considerar que, por sus características y la idea de juego del técnico portugués, era la mejor opción para que Carlos Espí siguiese desarrollando su carrera. Desde el Ciutat de València trabajaron en silencio con el objetivo de que la negociación siguiera su cauce, hasta el punto de que desconvocaron al canterano para el encuentro amistoso frente al Al Qadsiah, para que el martes, tal y como averiguó SUPER, Levante y Real Madrid acordasen las condiciones del traspaso a cambio de 25 millones de euros.
Carlos Espí celebrando su gol ante el Girona / LALIGA
Operación a fuego lento… con remate final
Sin embargo, la disciplina madridista, con todo pactado, le solicitó a la levantinista cerrar primero la venta de Gonzalo García al Fulham para rematar el fichaje del valenciano. Hull City, Brighton & Hove Albion y, según pudo saber Superdeporte, Crystal Palace acometieron diferentes ofensivas a última hora para desviar el trayecto de Carlos Espí hacia Inglaterra, sin éxito por las partes implicadas. Y, una vez el Madrid oficializó el traspaso de su canterano a Craven Cottage, a cambio de 40 millones por el 70 por ciento de sus derechos, empezó una tarde frenética para el canterano granota, sus familiares más cercanos y sus representantes: viaje a Valdebebas, revisión médica exhaustiva y firma de un contrato que se plasmó por la noche y que, pocos minutos después, dio paso al comunicado de ambos clubes confirmando un traspaso inolvidable para el Levante: la segunda venta más cara de su historia y la más alta de un futbolista criado en su base.










