Un equipo internacional de paleontólogos ha hallado una antigua especie de gecko de tamaño diminuto, que se encontraba escondida en un ámbar de hace 99 millones de años. Un hallazgo que ha sorprendido y ha dejado sin palabras a la comunidad científica. Este descubrimiento ha tenido lugar en el estado de Kachin (Myanmar).
Este descubrimiento y su correspondiente análisis han sido publicados en la revista Swiss Journal of Palaeontology. Cabe destacar que este fósil se ha conservado en un estado excepcional, lo que ha permitido a los expertos determinar con certeza el sexo del animal gracias a la presencia de un abultamiento hemipenial, una estructura distintiva de los reptiles macho.
Esta especie de gecko ha sido bautizada como Carinasquama rusmithii y ha resultado ser muy pequeña: su longitud corporal, desde la punta del hocico hasta la cloaca, oscila entre 1,6 y 2,2 centímetros. Estas diminutas medidas son comparables a las de los representantes vivos más pequeños del grupo de los geckos actuales.
No obstante, el gran valor de este descubrimiento no reside en su reducido tamaño, sino en la conservación sin precedentes de los detalles anatómicos de esta nueva especie de gecko, tal y como ha informado el medio de comunicación RT.

Pese a toda la información explicada a lo largo de este artículo, hay que subrayar que el equipo internacional de paleontólogos todavía desconoce la posición evolutiva exacta de Carinasquama rusmithii dentro del árbol genealógico de los geckos. Por este motivo, la especie ha sido situada de forma provisional dentro del grupo más amplio Pan-Gekkota, según la información proporcionada por RT.











