En cuanto que Mariví García se enteró de que iban a llegar a su pueblo, Villamanta, miles de evacuados, «al menos 4.000» según calcula, no dudó ni un minuto en salir a ofrecer su ayuda.
Enseguida coordinó a un grupo de alrededor de 30 mujeres para empezar manos a la obra. Los autobuses llegaban con cientos de personas: “Ubicar a tanta gente mayor era imposible, cómo colocarlos, todos muy mayores con ataques de ansiedad, discapacitados, fue una locura.
No dudó ni un segundo y empezó a tratar de habilitar el pabellón para que pudiesen tener un hogar estas personas: «Fue una locura no paraban de llegar autobuses llenos de gente«, explica García.
Así que empezaron a organizar todos los espacios como podían, la primera noche «no teníamos nada más que colchonetas para que durmiesen», pero pronto llegó la UME -Unidad Militar de Emergencias- y empezó a montar «literas para que pudiesen estar más cómodos y camas».
Todas se unieron para tratar de «ayudar a la gente en estos momentos que son muy dolorosos», explica.
«Es duro verlos así llorar o con ataques de ansiedad porque lo han tenido que dejar todo y salir corriendo de sus casas», pero siempre queda un hueco para la esperanza a pesar de todo.
Esta es la filosofía de Mariví y del resto de mujeres que no abandonan el pabellón bajo ningún concepto.
«Además de ayudarles con comida o mantas o lo que necesiten, es muy importante hablar con ellos, reírte y que se les haga más ameno el día, tú no puedes ir seria porque sino mal para ellos», relata esta voluntaria.
Al final, coordinar a tanta gente para que no falte nada a nadie resulta complicado, pero Mariví lo hace fácil.
Ella cuenta con ayuda prácticamente de todo el pueblo, también «de las ONGs que traen comida, de los bares y de gente que va dando lo que puede para ayudar».
Solidaridad de un pueblo
Todo empezó en la Dana de 2023 que inundó el pueblo cuando salieron «a ayudar a la gente porque nos podía pasar a cualquiera», relata.
Fue tal su implicación que desde Protección Civil les metieron en un grupo para coordinarse con las casi 30 mujeres que acuden enseguida cuando hay una llamada de socorro para ayudar.
Lo que más emociona es que aunque todo este pabellón de Villamanta lo está coordinando Mariví, sin la ayuda de las otras mujeres y del resto del pueblo nada sería posible.
«Los dueños de los bares nos traen comida porque sino sería imposible tener comida caliente aquí para ellos», porque sino «solo podríamos darles bocadillos o comida fría y se cansan», cuenta.
Aunque en las puertas del pabellón hay un puesto de World Central Kitchen, del chef José Andrés, que facilita hamburguesas y bocadillos calientes a todos los que quieran.
Algo que hace más llevadera la cena y los más pequeños la reciben con ilusión.
Al final todos arriman el hombro y hacen lo que verdaderamente pueden.
Una labor de todos los vecinos del pueblo que las personas acogidas han sentido en todo momento y agradecen de corazón.
«He estado prácticamente 72 horas sin dormir porque tenía que estar aquí ayudando, con la gente», explica esta mujer quien entrega su vida a ayudar a los demás.
Este legado lo ha recogido de su marido, ambos siempre se han puesto a disposición del pueblo, de la gente en todo lo que necesitasen.
Y, aunque él ahora ya no está, Mariví asegura que le «da fuerzas para hacer todo esto«.
De hecho, está atenta del más mínimo detalle y ahora en pleno mes de julio con las temperaturas tan altas en el polideportivo faltan ventiladores.
Así que no dudó en ir a la parroquia, hablar con el cura «y coger todos los ventiladores que había«, que ahora están puestos en distintos puntos del pabellón.
Elogio de los Reyes
El Rey Felipe y la Reina Letizia, junto con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, han acudido hasta este punto de Villamanta para arropar a los vecinos.
Un momento que Mariví García va a recordar para toda la vida, ese gesto de ir hasta ahí y mostrar una gran humanidad.
«Cuando me han dicho que iba a estar con ellos no me lo creía, ha sido un momento de mucha emoción«, cuenta.
Mariví García junto a los reyes Felipe y Letizia y a la ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen.
Y, es que, ella ha podido contarles de primera mano cómo ha estado coordinando a todos los voluntarios estos días desde que empezaron a llegar las personas evacuadas el jueves.
«No se lo creían que hayamos podido hacer todo esto«, siendo tan pocas personas en comparación con otros sitios, relata.
Una labor que la Reina Letizia ha querido agradecer y reconocer mientras que visitaba las inmediaciones del polideportivo hablando con Mariví.
Por eso, está agradecida por haberse preocupado por ellos y ser «tan cariñosos y amables, dos personas que dan mucha paz», asegura.
Acampada fuera del polideportivo
No todas las personas que están desalojadas están durmiendo en el polideportivo.
Muchos prefieren quedarse haciendo una ‘acampada’ forzosa fuera y dormir dentro de los coches o en tiendas de campaña.
«Nosotros estábamos en la piscina, teníamos las sillas, la sombrilla y todo esto y lo cogimos», relata Andra Sofiana, una de las vecinas de Aldea de Fresno que junto a su familia se encuentra fuera del camping sentada.

Varias personas acampan a las afueras del polideportivo de Villamalta.
Aunque están afuera sí que entran al polideportivo a hacer uso de las duchas o a comer porque al final no tienen otra forma de satisfacer esas necesidades.
«Nosotros tenemos esto y nos quedamos aquí, que las camas de dentro las ocupen las personas que no tienen nada«, relata Sofiana quien asegura que están bien dentro de toda la tragedia.
Eso sí, los días pasan y la pesadez va poco a poco cargando a estos vecinos.
Pero están muy agradecidos y reconocen que «gracias a los vecinos del pueblo que nos han cocinado y nos han ofrecido sus casas para ducharnos o lo que sea», está siendo todo mucho más llevadero para todos los que están fuera de sus casas o durmiendo en una furgoneta como este caso.














