La noche en la que España ha conquistado su segundo Mundial también ha tenido un pedazo de historia en Alicante. A miles de kilómetros de Nueva York, donde La Roja ha levantado la copa tras derrotar a Argentina, el Centro de Tecnificación se ha convertido en el gran estadio de la ciudad. Allí, unas 4.500 personas han compartido noventa minutos de tensión, media hora de prórroga y un desenlace que ha terminado desatando una celebración difícil de olvidar.
El recinto, que durante todo el torneo ha servido de punto de encuentro para seguir los ocho partidos de la selección, ha vivido este domingo su noche más intensa. Ha habido lágrimas, abrazos, gritos y una euforia colectiva que ha ido creciendo con el paso de los minutos hasta estallar definitivamente con el gol de Ferran Torres en la prórroga. Concretamente en el minuto 106.
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Desde el pitido inicial, los alicantinos han jugado su propio partido. Aunque la selección ha estado al otro lado del Atlántico, la grada ha actuado como si sus bocinas, silbatos y cánticos pudieran cruzar el océano y llegar hasta Nueva York. Cada acción se ha vivido con una intensidad desbordante. Las tarjetas amarillas a Argentina se han celebrado casi como si fueran goles, mientras que cada llegada de España, especialmente en la segunda mitad, ha hecho temblar el Centro de Tecnificación.
Convencimiento
Ni siquiera los cambios han pasado desapercibidos. Cada sustitución se ha recibido con aplausos y vítores. La expulsión de Enzo Fernández, que ha dejado a Argentina con un jugador menos, ha desatado una explosión de alegría comparable a la de un tanto. Y es que el convencimiento y la fe de que el partido podía caer del lado de los de Luis de la Fuente ha ido creciendo con el paso de los minutos.
Ya en la prórroga, cuando el cansancio también se ha reflejado entre los aficionados, un cántico se ha impuesto sobre el resto: «Sí se puede, sí se puede». Ha sido el empuje de una afición que no ha dejado de creer.
Y entonces ha llegado el momento que todos esperaban. En el minuto 106, ya superados los primeros compases de la prórroga, Ferran Torres ha encontrado el gol que ha decidido la final. El Centro de Tecnificación se ha venido literalmente abajo. Las sillas han volado por los aires, los abrazos se han multiplicado y el grito de gol ha retumbado en todo el recinto. Durante unos segundos nadie ha permanecido sentado. Solo ha existido una imagen: miles de personas celebrando al unísono el tanto que ha acercado a España a su segunda estrella y que, minutos después, ha confirmado el título de campeona del mundo.
Entre los asistentes también ha estado el alcalde de Alicante, Luis Barcala, que no ha querido perderse los últimos partidos de la selección arropado por los alicantinos. Familias enteras han compartido espacio con numerosos grupos de amigos, especialmente jóvenes, que han convertido el recinto en una auténtica fiesta del fútbol.
Plaza de Toros
La otra cara de la noche se ha vivido en la Plaza de Toros. Aunque el ambiente también ha sido intenso, la experiencia ha distado mucho de la del Centro de Tecnificación. Allí, los asistentes se han tenido que conformar con una única pantalla, de pequeño tamaño, lo que ha dificultado la visibilidad para quienes han ocupado las gradas.
Los problemas han comenzado incluso antes del inicio del encuentro. Apenas unos minutos antes del pitido inicial, el coso taurino ha cerrado sus puertas por motivos de seguridad relacionados con el aforo, dejando a numerosas personas fuera del recinto, especialmente a quienes han llegado a última hora. Y es que a las 19:30 la cola para accdeder al recinto ya giraba en la calle San Carlos, en Carolinas Bajas, hasta la altura de la calle General Aldave.
La decisión de que no entrara más gente ha provocado momentos de tensión en los accesos. Mientras algunas personas han tratado de salir, otras han empujado desde el exterior para intentar entrar. El personal de la plaza ha intentado mantener las puertas cerradas para impedir el acceso de más asistentes de los permitidos, llegando incluso a forcejear con quienes han presionado desde fuera. Finalmente, varias personas, entre ellas algunas con carritos de bebé, han conseguido acceder a la fuerza.
Dentro tampoco ha mejorado la situación. La pantalla ha sufrido problemas de conexión durante los primeros minutos del partido, perdiéndose la señal y generando el descontento de los presentes. Además, durante el encuentro también se ha podido observar acumulación de residuos, como botellas y otros plásticos, en distintos puntos del recinto.
Dos escenarios han reflejado dos maneras diferentes de vivir una misma noche. Mientras el Centro de Tecnificación se ha convertido en el corazón de una celebración que ha estallado con el gol de Ferran Torres, la Plaza de Toros ha dejado una imagen marcada por las dificultades organizativas y los problemas para seguir una final que ya forma parte de la historia del fútbol español.









