El incendio forestal declarado en Soneja ha calcinado ya 181 hectáreas y presenta un perímetro aproximado de 8.300 metros, según los datos actualizados este lunes por el conseller de Emergencias e Interior, Juan Carlos Valderrama. El fuego mantiene desplegado un amplio dispositivo de extinción, con 300 efectivos, 16 medios aéreos y alrededor de 100 vehículos trabajando sobre el terreno para evitar reproducciones y controlar cualquier conato que pueda producirse en las próximas horas.
Valderrama ha subrayado que el incendio no está perimetrado, hay alguna zona todavía humeando, y que no se encuentra ni estabilizado ni controlado. También ha informado que el operativo afronta ahora el periodo más delicado de la jornada por las condiciones meteorológicas. La zona registra temperaturas de 38 grados y una humedad relativa de apenas el 15%, un escenario que complica las tareas de extinción y obliga a extremar la vigilancia en todo el perímetro del incendio.
El conseller ha señalado que será necesario esperar a primera hora de la tarde, especialmente en torno a las 16.00 horas, para comprobar cómo evoluciona el fuego en el momento de mayor exigencia térmica. Aun así, ha apuntado que las previsiones para las próximas horas podrían ser similares a las de la noche anterior, lo que permitiría trabajar en mejores condiciones para refrescar la zona y consolidar el perímetro.
El incendio, iniciado este domingo en el término municipal de Soneja, obligó a activar la Situación 2 del Plan Especial de Incendios Forestales por su evolución desfavorable y por la necesidad de incorporar medios extraordinarios. Las llamas llegaron a afectar parcialmente al entorno del Parque Natural de la Sierra de Espadán, una circunstancia que elevó la preocupación por el valor ambiental de la zona y por la proximidad a áreas habitadas.
Desalojo de 500 vecinos de Azúebar
La emergencia también forzó el desalojo preventivo de alrededor de 500 vecinos de Azuébar, ante el avance del fuego y la presencia de humo en el entorno de la localidad. Los afectados fueron trasladados a espacios habilitados o se alojaron en viviendas de familiares, mientras los equipos de emergencia mantenían la prioridad de garantizar la seguridad de la población.
Durante la noche, el trabajo de los medios terrestres ha permitido contener los frentes más preocupantes, pero la jornada de este lunes vuelve a estar marcada por el calor, el viento y la baja humedad. Por ello, el dispositivo se centra en enfriar los puntos calientes, reforzar las líneas de defensa y vigilar posibles rebrotes dentro de un perímetro todavía sensible.
La causa del incendio continúa bajo investigación. Las autoridades han pedido prudencia hasta que se conozcan los resultados de las pesquisas, aunque las primeras valoraciones apuntan a que el origen no respondería a causas naturales. Mientras tanto, la prioridad sigue siendo estabilizar definitivamente el incendio y evitar que las condiciones meteorológicas reactiven las llamas.
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