La Semana de la Alta Costura de París ha comenzado con uno de los desfiles más esperados del calendario internacional. Schiaparelli ha vuelto a situarse en el centro de todas las miradas con la presentación de The Abyss, su colección Alta Costura Otoño/Invierno 2026-2027, una propuesta firmada por Daniel Roseberry que confirma el extraordinario momento creativo que atraviesa la histórica maison francesa.
Desde que asumió la dirección artística en 2019, Roseberry ha logrado devolver a Schiaparelli al lugar que históricamente ocupó entre las grandes casas de costura. Su capacidad para reinterpretar el legado surrealista de Elsa Schiaparelli desde una perspectiva contemporánea ha convertido cada una de sus colecciones en un auténtico acontecimiento cultural, donde la moda, el arte y la artesanía conviven en perfecta armonía.
El escenario elegido para esta nueva presentación fue el Petit Palais de París, uno de los edificios más emblemáticos de la capital francesa. Su arquitectura monumental sirvió como marco para una colección bautizada como The Abyss, un título que ya anticipaba una propuesta cargada de simbolismo, teatralidad y referencias artísticas.
Sin embargo, antes incluso de que comenzara el desfile, toda la atención se concentró en la escalinata del museo, convertida en una auténtica alfombra roja por la que desfilaron algunas de las personalidades más influyentes del panorama internacional. Como ya es habitual en Schiaparelli, el front row volvió a reunir a actores, músicos, modelos e iconos de la moda que acudieron vestidos con algunas de las creaciones más reconocibles de la firma.


Uno de los grandes protagonistas fue Bad Bunny, que hizo una pausa en su gira internacional para viajar hasta París y asistir al desfile. El artista puertorriqueño mantiene una estrecha relación con la maison desde hace varias temporadas y su presencia confirma el creciente vínculo entre el cantante y el universo creativo de Daniel Roseberry. Para la ocasión eligió un sofisticado traje en tono amarillo mantequilla acompañado de unas llamativas botas cowboy, una combinación que volvió a demostrar su capacidad para reinterpretar el lujo masculino desde una perspectiva personal.
La presencia de Chiara Ferragni también acaparó numerosos flashes. La empresaria e influencer italiana apostó por uno de los recursos visuales más icónicos de Schiaparelli: un vestido con estampado trompe-l’œil, una técnica que crea la ilusión óptica de la anatomía humana mediante impresiones hiperrealistas. El estilismo, completado con unos espectaculares pendientes dorados de gran tamaño, resumía perfectamente el lenguaje creativo que Daniel Roseberry ha convertido en sello de identidad de la firma.
Otra de las grandes protagonistas de la jornada fue Emma Corrin, que protagonizó una de las llegadas más comentadas gracias a una espectacular chaqueta escultórica inspirada en un ave, perteneciente a una colección anterior de alta costura de la maison. La pieza, formada por miles de plumas pintadas a mano y detalles tridimensionales cuidadosamente elaborados por los artesanos de Schiaparelli, volvió a poner de manifiesto el extraordinario nivel técnico que caracteriza a la casa francesa.
También sorprendió la presencia de Michelle Yeoh, que debutó con un llamativo cambio de imagen. La actriz apareció con un elegante corte bob en tono rubio ceniza que contrastaba con un sofisticado vestido negro de escote Bardot decorado con plumas, confirmando una vez más su estrecha relación con la moda de alta costura.

Más allá de las celebridades presentes, el verdadero protagonista volvió a ser Daniel Roseberry, considerado por muchos como el diseñador que ha protagonizado uno de los mayores renacimientos recientes dentro de la industria del lujo. Su visión ha conseguido transformar Schiaparelli en una firma capaz de sorprender temporada tras temporada mediante una combinación única de imaginación, excelencia artesanal y sofisticación contemporánea.
Las siluetas arquitectónicas, los corsés anatómicos, los hombros monumentales, las joyas escultóricas en acabado dorado y las referencias constantes al cuerpo humano y a la naturaleza continúan definiendo una estética absolutamente reconocible que ha conquistado tanto a clientes de alta costura como a algunas de las mayores estrellas del cine, la música y la cultura.










