El valor del oro se dispara y su rentabilidad en el mercado negro convierte a las joyerías del país en el blanco perfecto. Actualmente el precio de una onza de oro ronda los 3.600 euros. Es precisamente esta escalada histórica en el precio del oro y otros metales preciosos la razón principal de la oleada de asaltos a estos establecimientos.
El ‘modus operandi’ de los atracadores es siempre el mismo: fuertemente armados, encapuchados y muy violentos.
La fiebre del oro
En los últimos dos meses las joyerías madrileñas han sufrido violentos asaltos: en Torrejón de Ardoz, el centro comercial Madrid Sur, la calle Toledo, Tetuán, Usera, el centro comercial La Vaguada, Torrelodones, Ciudad Lineal y, ahora, Pinto.
Tras estos episodios el Gremio de Joyeros de Madrid muestra su preocupación, principalmente porque estos atracadores son «impredecibles» y en cualquier momento pueden desencadenar una tragedia.
Por ello, el sector reclama un endurecimiento legislativo para que las penas sean más elevadas para los reincidentes. En este sentido, el secretario general del Gremio de Joyeros de Madrid, Armando Rodríguez, lamenta la sensación de impunidad: «Robar en España es gratis. No implica necesariamente la detención ni la puesta en prisión provisional, todo lo contrario. Lo normal es que queden en libertad condicional».
¿Se creen impunes?
Serafín Giraldo, inspector de Policía, reconoce que el principal problema es que estos delincuentes «suelen quedar en libertad y tienen que perpetrar muchos atracos para ir a prisión». Giraldo explica que son bandas perfectamente organizadas y especializadas que actúan «sin miedo, sin titubeos y con rapidez». Su trabajo no sólo es el de robar el oro, sino en colocarlo después en el mercado negro: «Con un dni falso es suficiente».
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