Un espectáculo de fuegos artificiales en el puerto de Málaga anunciaba la salida del esperado Legend of The Seas, un barco que lo que pretende es ser un destino en sí mismo transformando la experiencia a bordo para todas las edades.
No en vano, el tercer barco de la clase Icon de Royal Caribbean ha diseñado sus espacios como barrios de una ciudad, como es el caso de Central Park, con más de 30000 plantas naturales que rodean los bares y restaurantes que allí se ubican y donde lo que se busca es una mayor tranquilidad contrastando con Category 6, la zona que alberga el mayor parque acuático jamás construido en un barco de crucero.
Lo que es un hecho es que Royal Caribbean son los maestros del arte de la logística en el mar, manejando los flujos como nadie, evitando aglomeraciones e instalando escaleras mecánicas en las cubiertas de embarque y desembarque pensadas para la distribución de los pasajeros sin esperas.
Con una inversión de 2000 millones de dólares, Legend of the Seas tiene 364 metros de eslora, 20 cubiertas y cuenta con 2805 cabinas y suites de diversas categorías, algunas de las cuales tienen acceso a restaurantes diseñados solo para los que se hospedan en las mismas.
Con independencia de las características principales que definen al nuevo barco de la compañía, Jason Liberty -Presidente y CEO de Royal Caribbean Group- y Michael Bayley -presidente y CEO de Royal Caribbean International- lanzaron los mensajes claves para la industria en una rueda de prensa celebrada a bordo de la travesía inaugural.
La idea ya no pasa por competir en la construcción de los barcos más grandes, sino por el diseño y desarrollo de un verdadero ecosistema completo de vacaciones, resaltando la innovación tecnológica, la IA aplicada a la gestión eficiente, los destinos privados y unos itinerarios que incluyan puertos de escala diferentes, para lo cual anunciaron la nueva generación de barcos perteneciente a la Clase Discovery, donde el primer barco está previsto para 2029 y el segundo para 2032, ambos de menor tamaño que los anteriores y listos para cruzar el Canal de Panamá.
Asimismo, ambos resaltaron la importancia estratégica que tiene Europa en sus operaciones, donde el gasto medio de sus pasajeros en los destinos es mayor que en otros, y donde la oferta cultural es única, ajustándose, además, a las normativas medioambientales que requieren los puertos europeos.
De hecho, Barcelona seguirá siendo su puerto base para los itinerarios por el Mediterráneo occidental, junto con Civitavecchia (Roma), justo antes de iniciar la temporada de Caribe y sus escalas en la isla privada que Royal Caribbean tiene en Bahamas, Perfect Day al CocoCay.
Más allá de las 28 opciones gastronómicas, las siete piscinas y experiencias acuáticas de lo más diversas, zonas especificas para adultos en The Hideaway y el bar acuático Swim & Tonic, la tirolina y pasarela suspendida a 47 metros sobre el mar de Crown`s Edge, las vistas panorámicas del océano en Royal Promenade y el Pearl, así como el anteriormente mencionado Central Park, pasando por las exclusivas suites Neighborhood hasta la Ultimate Family Townhouse de tres pisos rediseñada con espacios para toda la familia, hay algo donde Royal Caribbean no tiene competencia: los espectáculos.
Funciones como “Charlie and the Chocolate Factory” de Roald Dahl y America’s Got Talent LIVE en Legend of the Seas, junto con las impactantes acrobacias en «Shockwave» del AquaTheater, con clavadistas lanzándose desde lo alto del techo y espectáculos de patinaje sobre hielo en «Fusion» en Absolute Zero, hacen de Royal Caribbean el rey indiscutible del entretenimiento en el mar, con un despliegue de medios y profesionales dignos de los mejores espectáculos del mundo.
Legend of the Seas es toda una declaración de intenciones. Lo cierto es que saben cómo satisfacer los diferentes gustos de sus pasajeros y merece la pena asomarse a sus cubiertas para entender cómo funciona la industria de cruceros, sus tendencias, y el arte de manejar la logística haciendo que parezca fácil su absoluta complejidad.














