Premio Gordon

Para todos aquellos que pensaban que Anthony Gordon iba a ser el ‘meme’ del Mundial, se llevaron una dosis de realidad en el Estadio Azteka, donde Inglaterra hizo un sobreesfuerzo titánico para batir a México, rodeados de los suyos y con un hombre más.

Los alicientes eran perfectos para demostrar personalidad. Tras fichar por el Barça por 70 millones de euros, la lupa estaba puesta en Gordon desde el minuto uno. Sus dos primeros partidos no fueron buenos, perdió la titularidad respecto a Rashford y el escenario era complicado. Se reivindicó en dieciseisavos, clave para lograr la remontada ante RD Congo saliendo desde el banquillo y dando dos asistencias a Harry Kane.

Gordon forzó el penalti del 1-3 para InglaterraCharlotte Wilson / Getty

“Odio ser suplente, soy un manojo de nervios”, dijo tras ese partido. Tuchel le tomó la palabra y a la tercera como titular llegó la vencida. O el Premio Gordon, porque el centelleante extremo fue vital para que Inglaterra se llevara uno de los duelos más duros en lo que va de Mundial. Y lo fue al lado de Jude Belligham, el ying y el yang, pues uno defenderá los colores azulgranas la próxima temporada y el otro los blancos del Real Madrid. Compañeros ahora, rivales más tarde.

Tuvo Anthony impacto directo en los goles y arrancó el partido demostrando sus características. Por un lado la velocidad, con varias jugadas de potencia en banda, superando en el uno contra uno con espacios y siendo de los pocos peligrosos de Inglaterra. Y luego en el aspecto de la presión. Ese que impresionó a Flick y los jugadores del Barça en su partido contra el Newcastle y uno de los grandes motivos de su llegada al Camp Nou. Robó el balón y jugó para Bellingham en su segundo tanto. 

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Anderson le agradece a Gordon el robo para el segundo de BellinghamFernando Llano / Ap-LaPresse

Luego, cuando Inglaterra tenía el agua al cuello al ser expulsado Quansah, estuvo vivo para utilizar su tercera especialidad, el encontrar penaltis. Como velocista llegó antes que Rangel y dio aire a los pross en una oportunidad que no desaprovechó Kane. Se lo reconoció su ahora compañero Bellingham, agarrándolo de la pechera y felicitándolo.

“Los nuevos, que no vengan de estrellitas”, expresó Gavi en una entrevista durante este Mundial. Con Gordon no habrá ese problema. Jugó todo el partido, más de 111 minutos, y acabó los últimos 20 defendiendo casi de lateral, frenando a Alvarado y su fina zurda en los centros. Ya no hay quien lo saque del once.



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