La emergente industria dual es un fenómeno europeo y mundial que está haciendo replantearse a muchas empresas sus objetivos. Pero ¿cómo se da ese paso y quién lo está dando? Uno de los ejemplos es CLR Reductores, empresa ubicada en Ibi (Alicante) cuya trayectoria demuestra que la citada dualidad ha abierto una ventana a sectores relacionados con la ingeniería y la aportación de valor. No en vano su origen viene precisamente de saber ver ese posible doble uso a partir de lo que fabricaban: motorreductores para juguetes.
La sociedad nació en 1994. Sus impulsores iniciales fueron Arturo Picó Picó y Juan José Vilaplana Coloma. Las dos familias habían trabajado en la industria juguetera, pero el sector empezó a mostrar síntomas de agotamiento. Así que sí, las crisis son una alternativa para crear y ellos supieron verla. En 1994, una segunda generación familiar (Arturo Picó Antolí y Vicente Martín Pina) constituyó Levantina de Reductores (CLR Reductores). El espacio era el mismo y las instalaciones se adaptaron al mundo del vending, un negocio que no han abandonado pero que fue ocupando un menor volumen de trabajo a medida que la empresa entraba en la automoción.
Sonia Martín, adjunta a la actual dirección y miembro de la tercera generación, explica ese proceso como parte de una lógica de evolución de la sociedad que ha mantenido su cuerpo y conocimiento a lo largo de estos años. El despunte de las grandes fábricas de coches, con la marca Ford con un destacado protagonismo en la Comunidad Valenciana, propició este cambio en los 90, pero también fue posible el crecimiento en ámbitos como la seguridad contra incendios y la seguridad eléctrica.
Decisión clave
«Cuatro años más tarde, a finales de esa misma década, entramos en automoción, que es el segundo gran hito de la empresa. Después, hay un tercero que se dio hacia 2005: creamos nuestra propia planta de coletaje [mecanizado], algo que hasta ese momento subcontratábamos», comenta la joven directiva. Esa decisión ha tenido una mayor trascendencia de la que inicialmente pensaban, porque supuso dos cuestiones básicas para entender por qué hoy se plantean un ambicioso plan de inversiones con el que entrar de lleno en la industria de defensa.
En primer término, la autonomía y el control sobre todo lo que fabrican, y, en segundo, la aplicación de protocolos de calidad. Con el proceso de mecanizado, CLR pudo acceder a una gama más amplia de sectores y de productos. Al frente de ese departamento, hoy está Paula Pastor. Esta ingeniera es uno de los perfiles profesionales que también explica la evolución de la empresa ibense. Junto a Roberto Rubio, que lleva la dirección de Ventas, es una de las encargados de guiar la visita por unas instalaciones que han crecido físicamente de manera natural.
La sociedad fue adquiriendo las naves vecinas para ordenar sus espacios de acuerdo con la maquinaria y los procesos. Después de más de 20 años sigue en las afueras, pero próxima al casco urbano. Un conjunto de cuatro locales de dos alturas compone una fábrica a la que todavía le quedan metros por ocupar y que garantiza ese próximo salto.
La media de edad de la plantilla es de 40 años, señalan los dos directores. La firma se ha nutrido de talento local. Los perfiles de los 47 empleados, a los que habría que sumar la dirección, «se nutre principalmente de metromecánicos», apunta Rubio, quien bromea sobre el término al abrir el debate sobre ingeniería y formación profesional.
32 años de experiencia
+7 millones de euros
La empresa lleva más de tres años superando esta cifra de negocio en sus cuentas anuales, lo que le ha permitido mostrar solidez y armar su estructura para dar su próximo salto.
5%-8% de inversión
Es el porcentaje que se prevé dedicar al plan de inversiones respecto al volumen de ventas cada año. El foco está puesto en nueva maquinaría con la que asumir nuevos encargos
1994, año de creación
Tras una etapa en el sector juguetero, CLR nación con marca propia hace 32 años. Entró en el vending y luego saltó a la industria auxiliar del automóvil, sectores en los que permanece.
47 empleados
La plantilla tiene una media de edad de 40 años y perfiles que vienen tanto del mundo de la ingeniería como de la formación profesional, en especial, de la rama mecatrónica.
Captación de talento
«Nuestros perfiles son muy técnicos y especializados, pero, si algo nos define, es la polivalencia. Por un lado, tenemos el cerebro de la empresa, que es nuestro equipo de ingeniería y electrónica. Ellos se encargan de diseñar desde cero y hacer realidad los proyectos a medida que nos piden los clientes, adaptándose a sectores muy exigentes con altos estándares de calidad«, indican. «Por otro lado, está el verdadero motor de CLR: nuestra gente de planta. Desde los directores y encargados de producción, que planifican los detalles, hasta los operarios y técnicos especializados en áreas clave como la inyección de plástico, el mecanizado o el montaje», añaden.
«Hoy, toda nuestra plantilla es talento local. Estar en Ibi y en la Foia de Castalla nos da una ventaja enorme, porque aquí hay una cultura industrial y del metal única», subrayan. Para CLR la apuesta «por la gente de la zona aporta un equipo muy comprometido, con un saber hacer innato y una estabilidad laboral que se nota en la calidad del producto final». «Sin embargo, de cara al futuro inmediato, estamos trabajando activamente para incorporar talento internacional, especialmente en nuestra área de ventas. El objetivo es muy claro: queremos abrir nuevos mercados internacionales, entender mejor las necesidades globales de nuestros clientes extranjeros y llevar la precisión y la ingeniería de CLR mucho más lejos», añaden.
En esta declaración subyace el eterno problema de la captación de profesionales. Ya sea de FP o de la universidad, reconocen empezar a tener dificultades para fichar en este campo y ahora es entre las propias empresas donde encuentran a esos profesionales. Es el particular mercado de fichajes de una industria que en su ascenso ha visto cómo oferta y demanda se distancian.
En uno de los bloques de la planta está el área de diseño. Con los años y, en especial, con su experiencia en el campo de la automoción, han convertido a CLR Reductores en un solucionador para grandes clientes. Junto a los ordenadores y los ejemplos de desarrollo de piezas, Rubio y Pastor muestran pruebas de motorreductores y de componentes de tamaños casi microscópicos que dan respuestas a necesidades concretas de otras empresas.
«Nos dirigimos a cualquier empresa que busque resolver un desafío de accionamiento mediante soluciones robustas y a medida. Si bien damos soporte a todo tipo de industrias, nuestro cliente ideal son empresas con departamento de ingeniería propio que desarrollan nuevos productos. Para ellas, nos convertimos en el socio tecnológico estratégico que diseña y fabrica el motorreductor perfecto para su aplicación», subrayan.
La confidencialidad está muy presente en la oficina y Rubio explica algunas de esas condiciones de máximo control con las que ya están familiarizados, pero que, a modo de ejemplo, revela que pasan porque una única persona está autorizada a ver planos o remitir información. Aproximadamente, el 70% de los desarrollos son productos a medida, pero también tienen «una amplia gama de motorreductores desde 0,1 Nm (newton metros) hasta actualmente 120 Nm entre reductores de ejes paralelos, de 90 grados, planetarios … que se pueden customizar según las necesidades del cliente».
Clientes europeos
La cartera de clientes es principalmente europea. CLR lleva más de tres años con una cifra de negocio superior a los siete millones. Las cuentas muestran una estabilidad creciente en indicadores que apuntalan la fortaleza económica. Martín destaca que el objetivo es destinar entre el 5% y 8 % del volumen de ventas al plan de inversión anual. En pocas palabras, nueva maquinaria para poder atender peticiones y entrar en proyectos de defensa.
Hace dos años empezaron a participar en ferias y a recibir peticiones de empresas del sector. A mediados de año estuvieron en el certamen de Sevilla de la industria aeroespacial y señalan que, hasta la fecha, su base de clientes es privada en este sentido. Sin embargo, reconocen dos puntos críticos que esperan resolver en breve: entrar en la lista de proveedores para defensa y asumir proyectos en este campo de grandes dimensiones.
En el escenario internacional, sus principales mercados están localizados en Italia y Polonia. Fuera de la automoción, destacan los Países Bajos. La necesidad de abrir el foco deriva de la situación germana. «Es verdad que hasta ahora teníamos el ojo muy puesto en Alemania, pero la situación económica actual nos está obligando a volver a hacer el análisis externo sobre qué zonas nos interesan más. Estamos en un proceso que podríamos definir como de reanálisis, porque la coyuntura es muy cambiante», sostiene la responsable adjunta a la dirección.
Crisis alemana
«Alemania ha perdido todo el poder que tenía en ese sentido -en referencia a la prima de riesgo y su fortaleza en este campo-. Ahí estamos volviendo a ver las oportunidades. Sí nos hemos planteado mercados latinos a partir del acuerdo con Mercosur, pero aún no hemos explorado esa vía», detalla.
En la industria aeroespacial, CLR ya ha recibido peticiones. Les buscan. «En 2024, empezamos a explorar ese ámbito a partir de demandas que nos llegaron y también por la crisis de la automoción, no nos engañemos. Vivimos que se abría una oportunidad y, en 2025, nos lo tomamos en serio. Este año es cuando ya lo estamos convirtiendo en acciones, más allá de atender la demanda de clientes que nos llegan».
Para Martín, se trata de una línea nueva de negocio que aún no tiene peso en la facturación. «Actualmente, sí que estamos participando en un proyecto, como te comentaba, pero no se está haciendo la producción que es lo que realmente a nosotros nos hace crecer», sostiene.
El mundo del mecanizado permite a las empresas trabajar con los márgenes, pero los volúmenes son menores al trabajar a demanda, manifiesta Rubio. «Al final es un sector que en la parte de coletaje hay diferencias entre algunas piezas que son en serie y de las que producimos altos volúmenes. En eso nos parecemos a la automoción. Y, por otra parte, están los retos tecnológicos», que son el core business de la empresa.












