Ahora sí que es verano. La primera operación salida, en la que se prevén miles de desplazamientos por carretera en toda España, ya ha comenzado. Millones de personas están de vacaciones. Pero esto también tiene una parte peligrosa: aumentan los riesgos al volante, al multiplicarse el tráfico en las principales vías de todo el país. Por ello, la Guardia Civil y la Dirección General de Tráfico (DGT) lleva días sensibilizando a la población con todo tipo de mensajes de precaución.
A los ya sabidos de «reduzca la velocidad, mantenga la distancia de seguridad o haga paradas durante el viaje», se suman otros, como la obligatoriedad de llevar siempre en el coche la nueva baliza V-16 para preseñalizar averías, accidentes o cualquier otro tipo de emergencia. Hay otros aún más desconocidos para la mayoría de los conductores, como la recomendación de abrochar los cinturón de la parte trasera del coche aunque no vaya nadie sentado. Esto es así porque, los cinturones funcionarían como una especie de arnés de contención frente a la carga que llevamos en el maletero, en el caso de sufrir una colisión.
Todo, al maletero
En este sentido, otra cosa que desconocen muchos conductores es que no se debe llevar nunca ningún objeto suelto dentro del habitáculo. Ni siquiera el bolso. Todo debe ir bien guardado en el maletero. «Si viajas, asegura bien la carga en el maletero. En caso de frenazo brusco, cualquier objeto suelto se convierte en un grave peligro para los ocupantes», ha advertido la Guardia Civil.
egún un estudio reciente realizado por Volkswagen, los conductores españoles suspendemos en este apartado. Casi la mitad de los conductores, el 47%, lleva objetos sueltos en el habitáculo del coche y solo uno de cada tres (29,6%) usa los espacios portaobjetos y las bandejas interiores.
El problema es que estos objetos, en caso de choque o de frenazos bruscos, se convierten en verdaderos «proyectiles que pueden golpear y herir a los ocupantes». Y el peligro, alerta la DGT, no solo viene de objetos grandes, sino de elementos cotidianos, como un teléfono móvil, una tableta, un jueguete infantil, un ordenador portátil o incluso el bolso de mano. Todos estos elementos multiplican su peso por 40 a una velocidad de 50 km/h.
Como un toro de lidia
Así, por ejemplo, un bolso lleno a 90 km/h equivaldría al peso de un toro de lidia, según advierte la Dirección General de Tráfico. Hay más comparativas peligrosas: un portátil se convertiría en un jabalí (85 kilos) si vamos a 50 km/h y un oso pardo (275 kg) si circulamos a 90. De igual forma, el impacto de un móvil suelto sería como un gallo (3,9 kilos) a 50 km/h y de un perro Cocker (12,5) a 90 km/h. Un biberón lleno equivaldría a una avutarda (15,5 kg) a 50 km/h y a una oveja (50 kg) a 90 km/h.
Llevar objetos sueltos en el coche, como el bolso sobre el asiento del copiloto o detrás, se considera una infracción grave por todo lo comentado anteriormente, sancionable con multas de hasta 200 euros.












