“Igual es mucho pedir, Alberto”, escribía hace unos días Víctor Gutiérrez (1991) en respuesta a una publicación de Alberto Núñez Feijóo en X donde felicitaba la semana del Orgullo. “Reivindicamos una España donde cada persona pueda vivir en libertad, con dignidad y sin miedo”, posteó el líder popular. El socialista no tardó en sugerir que “además de poner una fotito y un tuit, podríais votar a favor de que nadie pudiese arrastrarnos a terapias de conversión para curarnos como si estuviéramos enfermos”. Este no es más que uno de los tantos alegatos en favor de los derechos del colectivo que Gutiérrez ha protagonizado en las últimas semanas, especialmente importantes para la comunidad. Hoy, a unas horas de la gran Manifestación Estatal del Orgullo en Madrid, que saldrá de la glorieta de Carlos V a las 19.00 horas, el secretario federal de Políticas LGTBI del PSOE concede una entrevista a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA.
“El Orgullo nace como un movimiento de liberación y reivindicación de todo aquello que falta para alcanzar la igualdad real y efectiva para las personas del colectivo. Pero también es una celebración, la de ser uno mismo. Reclamamos nuestro espacio, nuestros derechos, organizamos protestas durante todo el año… pero en un día como hoy también salimos a festejarnos. Ambas realidades conviven perfectamente”, sostiene. Madrileño de nacimiento, desarrolló durante más de una década una trayectoria en el waterpolo de élite como integrante de la selección española. Además, fue uno de los primeros deportistas españoles en hacer pública su homosexualidad mientras permanecía en activo. Fue tras su retirada cuando inició una etapa política como diputado del PSOE en el Congreso, donde trabaja a día de hoy en cuestiones relacionadas con la defensa de los derechos del colectivo LGTBI.
El Partido Popular sigue siendo ese partido rancio, casposo y estancado en un país en blanco y negro que ya no existe.
“La lucha está viva, en constante cambio. Se producen avances y rápidamente aparecen nuevas identidades o realidades a las que atender. Por eso no podemos quedarnos parados y congratularnos únicamente con lo que conseguimos. Debemos seguir escuchando la pulsión de la calle”, sostiene mientras asegura que lesbianas, gays, bisexuales y transexuales atraviesan “ola ultra en todo el mundo”. En ella, dice, también se ha puesto una diana a las mujeres y a las personas migrantes: “Son muchos los países en los que se están produciendo recortes de derechos e involuciones. Y no hace falta irse fuera de nuestras fronteras. Hace poco, la Comunidad de Madrid ejecutó el primer retroceso en materia LGTBI de la democracia con esas leyes recortadas por Isabel Díaz Ayuso que, afortunadamente, el Gobierno de España frenó con un recurso al Tribunal Constitucional”. A la lista también se suma la negativa a colgar banderas o el “secuestro” de películas y libros.
Víctor Gutiérrez, secretario federal de Políticas LGTBI y diputado del PSOE en el Congreso. / ALBA VIGARAY
Gutiérrez tiene claro que, además de ampliar libertades, es momento de defender todo lo conseguido frente a una “amenaza real” del Partido Popular y Vox que va más allá de una diferencia ideológica. “Los derechos humanos no son discutibles. Hemos llegado a ver representantes políticos como Milei vincularnos directamente con la pedofilia o a militantes de ultraderecha llamarnos trastornados y diciendo que nunca debimos salir de la lista de enfermedades de la Organización Mundial de la Salud”, suma. El diputado lamenta la abstención del PP durante la toma en consideración de la reforma del Código Penal para castigar las llamadas terapias de conversión “por ser la semana que es”. “En lugar de apoyarnos, introducen una serie de iniciativas con tal de reventar la ley que nos dejan claro que todavía queda mucho trabajo por delante”. Si bien del partido liderado por Santiago Abascal no esperan «nada”, se encuentran sorprendidos con la bancada popular y asegura que “no hayan aprendido de sus errores”.
Asignaturas pendientes
“Sigue siendo ese partido rancio, casposo y estancado en un país en blanco y negro que ya no existe. Se han opuesto a todos los avances en materia de igualdad. 20 años después de la aprobación de la Ley de Matrimonio Igualitario, ante la criminalización de las terapias de conversión, volvemos a tener enfrente al Partido Popular. Son capaces de poner un tweet felicitando el Orgullo mientras pactan con un partido que nos considera enfermos”, critica. Figuras visibles como la suya, cree, tienen la responsabilidad de alzar la voz ante cualquier riesgo de retroceso. “Esta es una lucha interseccional. Una persona en silla de ruedas puede ser lesbiana y un migrante en situación de vulnerabilidad, trans. Las realidades LGTBI atraviesan otros tipos de realidades y suman dificultades en esa pirámide de clase”, expone.
Como secretario LGTBI, Víctor Gutiérrez ha sido parte responsable de los últimos avances en materia de derechos del colectivo en nuestro país, a los que se suma la aprobación en el Congreso de la Ley de Terapias de Conversión. “Tenemos el reto de alcanzar un futuro Pacto de Estado contra los discursos de odio; tenemos la aplicación y aterrizaje de la Ley Trans, que se aprobó en la pasada legislatura y cuya puesta en marcha no ha sido inmediata. Paralelamente, el Gobierno acaba de aprobar la Estrategia LGTBI y la estrategia Trans con una batería de medidas que afectan a las personas de la comunidad en diferentes ámbitos. Sabemos que las leyes no son perfectas, por eso seguimos en ese proceso de escucha activa con el tejido social para, a corto y medio plazo, incorporar aquellas cosas que hayan quedado fuera”, defiende.
Por primera vez en la historia, España ha sido nombrada este año como mejor país para la población queer según ILGA-Europe, que publicaba su Mapa Arcoíris el pasado mes de mayo. Pese a ser una buena noticia, el waterpolista pone el foco en el ámbito deportivo como asignatura pendiente. “Es una esfera donde las personas LGTBI nos enfrentamos a mayores índices de invisibilidad y discriminación, donde se siguen produciendo los mismos comportamientos lgtbifóbicos que hace 40 años. El deporte -y muy concretamente el fútbol- tiene que ponerse a la altura de la sociedad española del año 2026. No hace falta inventar nada. Tenemos una Ley del Deporte que cuenta con protocolos de actuación cuando se producen faltas de respeto, pero sigue habiendo muchas reticencias a la hora de trabajar en estas cuestiones. No hay futbolistas masculinos fuera del armario en las grandes ligas europeas. Y, cuando llegan los Juegos Olímpicos, el porcentaje de deportistas del colectivo no llega ni al 0,5%. Son indicadores que nos hacen ver que es necesario seguir empujando para estar a la altura”, zanja.
Fuente: El Periódico de España












