Cuando la energía sube de precio, las empresas energéticas facturan más; no producen más, pero cobran más y ese incremento de costes se traslada al cliente

Las empresas españolas han facturado un 8,7% más que hace un año, según el último índice de cifra de negocios empresariales (ICNE) publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Aunque el dato parece positivo, el analista económico Marc Vidal ha advertido que este titular esconde una realidad más compleja. Según Vidal, antes de «lanzar las campanas al vuelo», es crucial analizar qué hay detrás de esta cifra.

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El «truco» del sector energético

Vidal ha explicado que los dos sectores que más impulsan esta subida son la industria (+11,2%) y el suministro de energía eléctrica y agua (+9,8%), y es ahí donde reside «el truco». «Cuando la energía sube de precio, las empresas energéticas facturan más, no producen más, cobran más», ha señalado. Este incremento de costes se traslada después al cliente, como la industria, que a su vez «acaba facturando más por derivación».

El analista insiste en que este fenómeno no representa un crecimiento real de la economía. «Pero eso no es crecer, es trasladar el coste de la crisis de precios que tenemos directamente a la factura», ha sentenciado Vidal durante su intervención con Carlos Herrera.

Trabajadores en una empresa de estructuras metálicas

Rubén Cacho

Trabajadores en una empresa de estructuras metálicas

Inflación disfrazada de crecimiento

El experto subraya que facturar más no significa ganar más, ya que el coste energético absorbe gran parte de la mejora. De hecho, parte de ese 8,7% de aumento en la facturación no es más que «inflación con una etiqueta de crecimiento«. La OCDE estima que España cerrará 2026 con una inflación del 3,3%, lo que explica una porción significativa de la subida de la facturación.

Vidal ha recordado que cuando los costes empresariales se mantienen por encima de los niveles históricos, aumentar la facturación no garantiza una ampliación de márgenes, e incluso puede reducirlos. «Una empresa que vende más, pero gana menos por unidad, está atrapada», ha advertido. El problema, según él, es que el índice del INE solo mide ingresos brutos, no variables clave como los márgenes, la rentabilidad o la productividad real.

Varios trabajadores en la fábrica de Ford en Almussafes, Valencia

EFE

Varios trabajadores en la fábrica de Ford en Almussafes, Valencia

Un patrón que se repite

Este repunte llega después de que en enero de 2026 la facturación cayera un 2,4% interanual, rompiendo una racha de ocho meses de crecimiento. Para Vidal, aunque el dato actual es positivo en principio, «el patrón no está cambiando». La economía se basa en «más facturación por precios más altos» y no en «más valor generado» o «mayor productividad».

Por ello, el analista recomienda cautela y un análisis más profundo ante titulares optimistas. «La próxima vez que veas un 8,7% en portada, tienes que preguntarte cuánto de ese número es economía real y cuánto es recibo de la luz«, ha concluido. Una metáfora que extiende al «famoso cohete económico», del que hay que preguntarse por «la luz que están pagando en Houston».

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