Cuando uno tiene un amigo como Pedro Martínez de la Rosa, expiloto de F-1 y actual asesor de Aston Martin F-1, un ser encantador, tiene la posibilidad de compartir un montón de tertulias y charlas tremendamente gratificantes, personal y profesionalmente. Si uno es capaz de conservar esas tertulias en su mente, puede conseguir explicación para muchas de las cosas que, no siendo experto, te cuestan entender.
Un día, sí, hace mucho tiempo, compartiendo un café en Puerto Colom, uno de los sitios más bellos de Mallorca, ‘DLR’ me contó, de forma muy gráfica, donde estaba, a menudo, las diferencias de cronos en la F-1. “Mira, el mejor chasis de un F-1 puede proporcionarte 0.2 segundos por vuelta; la mejor aerodinámica, 0.3; el mejor motor, 0.4; y las mejores manos, no sé, las de Michael Schumacher, 0.5 segundos, no más. Que lo sepas, el mejor neumático te regala 1.2 segundos por vuelta. ¿Sabes por qué, Emilio?, porque los neumáticos son lo único que toca el suelo, la pista, el asfalto. Los neumáticos es la pieza definitiva de tu velocidad, es la pieza que te ofrece la posibilidad de ganar. O no”.
MotoGP, junto a la F-1, la cúspide, el no va más, la cima del ‘motorsport’, del deporte de altísimas velocidades, con dos o cuatro ruedas, empezó, el pasado lunes, en Brno, el precioso circuito de la República Checa, una nueva era, el futuro. Y el futuro de MotoGP será con neumáticos de la marca Pirelli, la misma que equipa a los monoplazas de F-1.
Pirelli, suministradora de neumáticos en la F-1, se convertirá también, a partir del próximo año, en el proveedor de MotoGP, fabricando sus ruedas en Breuberg (Alemania), donde se elaboran, con la misma tecnología, manos y materiales que fabrican las ruedas de sus clientes de calle
Y, por fin, el fabricante italiano, que hasta la fecha había sometido a prueba las gomas del próximo año a los pilotos probadores y suplentes de las grandes fábricas y equipos privados de la máxima categoría, pudo ofrecer a probar su material al grandísimo Marc Márquez (Ducati), nueve títulos mundiales en sus vitrinas, Marco Bezzecchi (Aprilia), animador del Mundial de este año y, de momento, líder del campeonato, y Joan Mir (Honda), campeón en 2020, entre otros pilotos.
“Lo primero que debo hacer”, comentó Giorgio Barbier, máximo responsable de Pirelli en el Mundial de motociclismo cuando atendió a El Periódico, en Brno, “es dar las gracias a estos campeones por el esfuerzo que les supone, tras un duro fin de semana de gran premio, quedarse un día más en el circuito y trabajar duro para nosotros. Ellos, como nosotros, sabemos que es vital conocer su opinión sobre nuestros neumáticos, saber que sensaciones han producido en ellos, cómo afecta a su estilo de pilotaje y, sobre todo, qué consejos nos ofrecen para mejorarlos en la dirección que ellos consideren oportuno”.
El neumático de Bulega
Ni que decir tiene que todo fue secreto y con el circuito cerrado. Nadie puede hablar de ese test. No fue una prueba para el gran público ni para la prensa. Ese entrenamiento forma parte del camino hacia la goma perfecta para el próximo, los próximos, Mundiales. Pirelli, no solo es campeona de la F-1, también es campeona de Superbikes, las motos de serie convertidas en deportivas de altísimas prestaciones.
Como explica Barbier, “si usted quiere, si usted tiene una moto de grandes prestaciones, de gran cilindrada, una moto con la que, no solo hace largas excursiones y viajes sino que, incluso, hasta se permite el lujo, la ilusión, de hacer algunas tandas en un circuito, usted puede comprarse, si lo desea, el neumático Pirelli con el que Nicolò Bulega (Ducati) lidera el Mundial de SBK”. ¿Por qué ocurre eso?, “porque nosotros, si estamos en la competición, es para poder diseñar, desarrollar y fabricar neumáticos cuyo objetivo primordial, no es solo ganar, sino ofrecerlos la posibilidad de fabricar los mejores neumáticos para nuestros clientes, las mejores gomas para la calle”.
Marc Márquez (Ducati) bromea con Giorgio Barbier, máximo responsable de Pirelli MotoGP, en Brno. / PIRELLI MEDIA
Eso sí, el neumático con el que Márquez y sus colegas competirán en el próximo Mundial de MotoGP no podrá adquirirse en las tiendas. La razón es muy sencilla: la organización de la máxima categoría de las dos ruedas exige un neumático concreto, de un tamaño concreto, con unas características únicas y, sobre todo, una goma que ni se pueda imitar ni se pueda adquirir en ninguna tienda o comercio. MotoGP no quiere que los equipos, de fábrica o privados, puedan adquirir sus neumáticos en cualquier parte y hacer entrenamientos privados por su cuenta. El control, en ese sentido, es regurosísimo.
“Pero, eso sí, lo que sí podemos garantizarle a nuestros clientes”, continúa explicando Barbier, “a aquellos motoristas que confían en nuestros neumáticos de calle, de alta gama, derivados, copiados, exactos a los de MotoGP, es que están hechos, confeccionados, fabricados por los mismos ingenieros y técnicos, en la misma fábrica (en Breuberg, Alemania) en la se elaboran los neumáticos de carreras y, sobre todo, se construyen con la misma alma e idéntico espíritu deportivo que ha caracterizado siempre a Pirelli”.
La firma italiana, que entró en el mundo de la competición por todas las vías posibles (F-1, rallys, Superbikes, Sport, MotoGP…), ha convertido sus avances y experiencias en el exigente mundo de ‘motorsport’ en la base para la comercialización de neumáticos de alta gama para sus clientes.
Pirelli tiene dos fábricas para construir sus neumáticos de F-1, la principal está en Slatina (Rumania) y, la segunda, en Izmit (Turquía), mientras que las ruedas de MotoGP se elaboran, principalmente, en Breuberg (Alemania), que es donde se fabrican también las gomas de calle para sus clientes, con la misma tecnología y materiales que para la alta competición.
Barbier cuenta que el proceso por el que Pirelli se ha convertido “en toda una referencia mundial en el mundo de los neumáticos de competición y de alta gama para nuestros clientes, gracias a someternos a prueba tanto en la F-1 como en Superbikes y, ahora, en MotoGP, las tres especialidades más exigentes en prestaciones, es porque los máximos responsables de nuestra factoría entendieron que había que apostar por la competición, por el ‘motorsport’. Como imagen, desde luego, no hay nada como la F-1, nada, pero las motos nos han ofrecido un campo de investigación único, muy importante”.
Alta gama
Barbier cuenta que el cliente de los coches no tiene nada que ver con el cliente o el usuario de las motos. “Los motoristas consideran los neumáticos (recuerden la explicación de Pedro Martínez de la Rosa: es lo único que toca el asfalto) algo mucho más importante que los automovilistas. Normal ¿verdad?, tú vas montado sobre dos ruedas y tu cuerpo es quien se estrella contra el asfalto. Tú eres tu propio chasis. Y, por tanto, es lógico que tu pensamiento, insisto, cuando posees una moto de alta gama, es comprar los mejores neumáticos posibles para evitarte sustos innecesarios. Y es ahí donde intervenimos nosotros con nuestros productos de altísima calidad y prestaciones”.

Giorgio Barbier, máximo responsable de Pirelli MotoGP, en la inmensa carpa de la firma italiana en Brno. / EMILIO PÉREZ DE ROZAS
Ha ocurrido con los neumáticos exitosos de Superbikes. Empezaron creando, diseñando, fabricando y evolucionando gomas solo para el Mundial y han terminado vendiéndoselas a los auténticos apasionados de las motos. “Eso, por descontado, ha sido un éxito de la gente de ‘motorsport’ de Pirelli de cara a los máximos responsables de nuestra marca: se han dado cuenta, tras apoyar nuestra idea (fabricar gomas para correr, que luego trasladamos a la calle), que también ahí hay un campo donde extender el negocio”.
Test de Brno
Cuando un fabricante asume el reto de convertirse en el suministrador de neumáticos, por ejemplo, en campeonatos tan exigentes como los de F-1, Superbikes y, ahora, MotoGP, asume la enorme inversión que deberá hacer, no solo en ingenieros, técnicos y expertos en la materia, los mejores del mundo, por descontado, sino también en alta tecnología, materiales sofisticados y, por supuesto, en maquinaria especializada e, incluso, fábricas muy especiales. Todo eso y más ha convertido a Pirelli en la marca de referencia en el mundo entero.
Para Barbier, la fase que acaba de abrirse en MotoGP, es decir, la posibilidad de someter sus productos de élite, los neumáticos de la próxima temporada, a las exigencias y prestaciones que reclaman, que requieren, que necesitan los auténticos campeones de las dos ruedas, “es tremendamente importante porque nuestro deseo, obligación y necesidad es no dejar nunca, jamás, de evolucionar nuestras ruedas, por mejores que sean. Y, en ese sentido, la información que pueden suministrarnos, a partir de ahora, los mejores pilotos del mundo será vital para mejorar nuestros neumáticos”.
«El cliente de las motos de alta gama es más exigente, a la hora de escoger un neumático, que el cliente de los coches. Cuando tu cuerpo es tu chasis, cuando es tu cuerpo quien sufre las consecuencias de una caída, te gusta equipar tu moto con el mejor neumático posible. Normal ¿no?»
“Mire”, cuenta Barbier, sentado en su despachito del camión oficina de Pirelli en el Mundial de motociclismo, acompañado de Matteo Giusti, responsable de comunicación y Paolo Ianieri, “los ingenieros que crean las motos de carreras, el equipo que preparan las motos en los circuitos, los telemétricos, se rompen la cabeza diariamente, trabajan día y noche, para conseguir regalarle al piloto una, dos o tres décimas por vuelta, lo que es una auténtica barbaridad. Y, de pronto, llegamos nosotros y, con determinado neumático, su piloto rueda un segundo ¡un segundo! más rápido”. Lo ven: Pedro Martínez de la Rosa.
“Para nosotros”, termina reconociendo Barbier, de forma muy, muy, modesta, pero enormemente orgulloso de ello, “también es muy hermoso, mostrar a las fábricas y sus equipos humanos que compiten en MotoGP que podemos ayudarles y contribuir, con nuestra evolución y neumáticos, a su mejora, provocando en ellos y sus pilotos, la curiosidad de hasta dónde podemos llegar con el desarrollo de nuestros neumáticos. Por eso nunca dejamos de trabajar, de evolucionar nuestras gomas, porque ni sus fábricas, ni sus departamentos de competición, ni sus ingenieros, telemétricos y mecánicos, así como sus pilotos nunca se detienen. Es el espíritu de la competición, en este caso, el llamado ‘motorsport’”.
Barbier se siente muy orgulloso y así lo explica de que, en Pirelli, todos, absolutamente todos, los ingenieros y creadores de sus neumáticos, tanto los que construyen las ruedas de F-1 como los de MotoGP, compartan, diariamente, toda la información. El I+D en Pirelli es sagrado y compartido. Es lo que Barbier define como un ‘family feeling’, es decir, sentimiento familiar. “Puro corazón, alma”, concluye Barbier.
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