Aunque un Mundial siempre es un terreno fértil para las sorpresas, España ha alcanzado la segunda fase sin encontrarse con ninguna de ellas. Bueno, el empate inicial frente a Cabo Verde sí lo fue, pero ha acabado siendo un resbalón estéril que no evitó que la campeona de Europa acabara como líder de su grupo por delante de los africanos y de las eliminadas Uruguay y Arabia Saudí.
Hecho el trabajo inicial, tampoco ha habido sorpresas en la configuración del primero de los cinco partidos sin red que aspira a disputar la selección. En el grupo vecino, Argentina impuso la lógica con pleno de puntos y Austria se quedó con la segunda posición para la que parecía favorita. Eso sí, apurando la incertidumbre hasta el descuento de su partido contra Argelia (3-3), en el que un gol de Sasa Kalajzdic le salvó de la eliminación. La damnificada fue, en el ranking de terceros, Irán.
Austria celebra el decisivo gol de Kalajdzic contra Argelia. / AMY KONTRAS / EFE
30 de junio a las 21.00 horas
Así que el partido de España en dieciseisavos de final será el que entraba en la mayoría de quinielas. Frente a Austria, a las 21.00 horas del jueves 2 de julio en el SoFi Stadium de Los Ángeles. Estadio que también sería escenario de unos hipotéticos cuartos de final (10 de julio). Los octavos de final (6 de julio, contra Portugal o Croacia) y las semifinales (14 de julio) las jugaría en Dallas.
España, claro está, partirá como favorita contra una selección competitiva, pero alejada desde hace décadas de la élite del fútbol. Su tercer puesto en Suiza 1954 y el cuarto en Italia 1934 fueron hitos casi prehistóricos que no han hallado continuidad en la era moderna. De hecho, el actual es el momento de mayor éxito de Austria de los últimos 40 años.

Ralf Rangnick, seleccionador de Austria, junto a Romano Schmid. / AMY KONTRAS / EFE
Lo ha conseguido a los mandos de Ralf Ragninck, considerado el padre ideológico del ‘gegenpressing’, la escuela futbolística que propugna la presión asfixiante e inmediata tras perder el balón que perfeccionaron entrenadores alemanes como Jürgen Klopp, Thomas Tuchel, Julian Nagelsmann e incluso Hansi Flick. Una clara invitación al intercambio de golpes que, a priori, debería satisfacer a España, siempre más cómoda ante rivales descarados que contra los que se encierran atrás.
Alaba, líder generacional de Austria
David Alaba, con 34 años y el cuerpo machacado por las lesiones, es el gran líder de esta selección y seguramente el mejor futbolista que ha dado el país en varias décadas. Le arropan otros veteranos ilustres como el centrocampista Marcel Sabitzer (32) y el delantero Marko Arnautovic (37). El lateral-extremo del Bayern Konrad Laimer (29) es hoy su futbolista de mayor pedigrí ante la dolorosa baja por lesión de Christoph Baumgartner (26) tras consagrarse este curso con 17 goles en el RB Leipzig, también el equipo de su doble pivote titular, formado por Xaver Schlager (28) y Nicolas Seiwald (25).

David Alaba, capitán de Austria. / CHARLOTTE WILSON / Getty Images via AFP
Los precedentes históricos son claramente favorables a la selección española. En 16 enfrentamientos directos, España ha ganado nueve partidos, empatado tres y perdido cuatro. El balance goleador es abrumador, con 43 goles a favor, casi tres de media por choque, y 22 en contra. El último partido data de 2009, un amistoso en Viena que España ganó por 1-5 con goles de Villa (2), Cesc, Pablo Hernández y Güiza.
Un precedente en los Mundiales
Eso sí, el único cruce austroespañol en un Mundial cayó del lado centroeuropeo. Fue en la primera fase de Argentina 1978, en el debut de ambas. El combinado que lideraba desde el césped Hans Krankl se impuso por 2-1, con goles del histórico ariete que pasó por el Barça y de Walter Schachner. Por parte española, marcó Dani Ruiz Bazán, la leyenda del Athletic.

Cesc se dispone a pasar el balón entre Leitgeb y Pehlivan en el último Austria-España, en 2009. / ROLAND SCHLAGER / EFE
Austria acabó ganando ese grupo por delante de Brasil y de una España que no alcanzó la segunda fase. Después, precisamente en suelo español, llegó el recordado ‘biscotto’ con Alemania en 1982 que les permitió pasar de ronda. Aquella, hace 44 años, era hasta hoy la última vez que los centroeuropeos habían pasado de ronda en un Mundial. De hecho, solo habían registrado dos participaciones más en una cita mundialista, en Italia 1990 y en Francia 1998, despidiéndose en ambas ocasiones en la fase de grupos.
España, en definitiva, es clara favorita para superar el cruce. Ahora bien, conviene recordar que la selección no consigue superar una eliminatoria desde que ganó el título Sudáfrica 2010. En Brasil 2014 fue expulsada en la primera fase y en Rusia 2018 y Qatar 2022 fue eliminada contra pronóstico en octavos de final frente a Rusia y Marruecos, respectivamente. Un aviso para una España que sigue deseando que no haya sorpresas en este Mundial.
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