El chisme del año

Volvemos de unas Hogueras asfixiantes. No solo por las asfixiantes temperaturas, sino también por el bochorno moral: una cadena de despropósitos, entre ellos una decepcionante palmera pirotécnica el día de la cremà, que ya parece el programa oficial de fiestas. Mientras los racós “populares” colonizan los mejores rincones alicantinos con barra libre de privilegios, a foguerers y barraquers se nos somete a una yincana burocrática indecente: informes, permisos y licencias que llegan al límite y ponen en jaque los plazos. Me parece paradójico que precisamente quienes sostenemos una fiesta de Interés Turístico Internacional seamos los primeros en toparnos con más muros que puertas abiertas.

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