Puerta Grande para Sebastián Castella en el festejo del Día del Corpus en Granada

La relación de Sebastián Castella con Granada es especial. Aquí ha cosechado algunos de los éxitos más sonados de su trayectoria profesional y fue el lugar donde, tras una actuación con motivo de un festejo a finales del mes de septiembre, coincidiendo con la festividad de la Virgen de las Angustias, decidió retirarse en 2020, aunque volvió tres años después. A esta personal biografía que une a la ciudad y al torero se une la Puerta Grande que ha logrado en el Día del Corpus, en el que la plaza registró media entrada.

Los toros de la ganadería de Domingo Hernández tuvieron una buena presencia. Habían sobrepasado de manera holgada los cuatro años y desarrollaron un sentido especial que puso a prueba la técnica y valentía de los matadores de la jornada.

castella

Sebastián Castella se encontró con un primer astado que parecía no atender a los engaños y lo golpeó con fuerza en un quite por chicuelinas. En la faena de muleta se impuso de forma contundente, destacando en los primeros lances un pase cambiado. Luego ejercitó el toreo circular, completó circulares, manoletinas y mató de una estocada que posiblemente no fuera absolutamente ortodoxa, pues parecía tendida y trasera, pero que fue mortal. Obtuvo una oreja.

En el segundo de su lote se encontró con otro animal cuya lidia no era sencilla. Fue en la faena de muleta donde se lució con unos generosos estatuarios y una faena muy ligada. Se expuso ante un peligro evidente. Aunque tuvo que entrar en dos ocasiones a matar, el premio fue el segundo apéndice, que le abrió la Puerta Grande.

perera

Miguel Ángel Perera mostró un arte indudable en su primer toro, pero le costaba llegar a los tendidos. Tras una primera espada mejorable, sonó un aviso y tuvo que recurrir al descabello. Otro tanto similar se puede decir de su segunda faena. En esta ocasión ni siquiera sonó la música. Tuvo que entrar varias veces a matar y llegó a escuchar otro aviso.

luque

Daniel Luque se enfrentó primero a un toro muy complejo, que lo buscaba y dificultaba la lidia. En banderillas, los subalternos expusieron su valentía y el público ovacionó a Juan Contreras, que se desmonteró. El diestro realizó una faena repleta de profesionalidad y en la que no faltó la emoción. Tras entrar dos veces a matar, tuvo que recurrir al descabello.

En el que cerraba plaza, Luque toreó con la capa a contraquerencia a un cornúpeta que incluso derribó al caballo de picar e instrumentó una faena de menos a más, con unos interesantísimos naturales y el remate de una estocada efectiva que le valió la concesión de un trofeo y la petición del segundo.

anécdota musical

No faltó un dato singular al principio del espectáculo, puesto que en el paseíllo no sonó, como es habitual, la Entrada de Quintín Esquembre. La Banda de Dúrcal, dirigida con acierto por Jorge Berríos, decidió interpretar Al salir de la cuadrilla, de Gómez Vila.

Fuente