El 71% de las cenas que realizan las familias en España son ya de plato único, entre otras cosas porque el tiempo que los hogares destinan a cocinar está cayendo en picado en los últimos años. El dato, dado a conocer este miércoles en el transcurso de una jornada sobre el futuro del ‘retail’, o comercio al detalle, que la consultora Worldpanel by Numerator (la antigua Kantar) ha organizado en Barcelona, sirve para ilustrar cómo los consumidores buscan, cada vez más, la conveniencia, una solución lo más sencilla y rápida posible que les permita comer o cenar sin demasiado esfuerzo. «Y en este contexto, la categoría de alimentos listos para comer que han crecido un 55% en los últimos tres años, adquieren un papel relevante», ha destacado Joan Riera, director de Atención al Cliente en la oficina que la compañía tiene en la capital catalana.
Así, tal y como ha recordado Riera, esta oferta, que va más allá de los platos preparados y «por la que ha apostado firmemente una cadena tan potente como Mercadona«, se ha convertido en una de las tendencias con mayor potencial de crecimiento para el comercio minorista. Y en un reto para la industria alimentaria. «Estamos en un momento en el que la principal amenaza para un fabricante de salsa de tomate ya no es la marca blanca o marca de distribución del supermercado; ahora la amenaza son los macarrones listos para comer, que ya llevan esa salsa de tomate incorporada», ha subrayado el directivo de Worldpanel.
Precios competitivos
Una de las ventajas competitivas que encuentra el consumidor en este tipo de productos, ha agregado la directora de Negocios Estratégicos de Worldpanel, Sara Rodríguez, es su precio. «Los platos listos para comer, que están ya pensados para ser consumidos incluso en las mesas que habilitan los propios supermercados, salen más baratos incluso que los preparados industriales», ha indicado Rodríguez, que ha recordado que el factor del precio es el que, en un 28,4% de los casos, acaba decidiendo su compra. Otros elementos que el cliente tiene en cuenta pasan porque ese producto le permita comer de una manera rápida y que se pueda llevar donde desee.
«Son productos que están teniendo un efecto colateral en la captación de nuevos consumidores, es decir, sirven para que un comprador esporádico, que entra en el supermercado a cogerse algo para comer, acabe adquiriendo algún otro producto más», ha indicado, por su parte, Bernardo Rodilla, director del área de negocio Retail en la consultora.
Las ventas de comida preparada han crecido, además, a doble velocidad que la restauración comercial, hasta el punto que ya suponen el 3,7% del gasto total de alimentación y se sitúan, en el caso de Mercadona, por delante incluso de las ventas que realizan bares y restaurantes en determinadas ocasiones de consumo, según un estudio presentado por Worldpanel el pasado febrero. Visto el éxito y la tendencia creciente, el equipo de consultores ha lanzado una propuesta a los responsables de la industria alimentaria: que empiecen a plantearse formatos individuales de aquellos productos que puedan acompañar a un plato preparado. «Estamos hablando, por ejemplo, de yogures que se puedan comprar por unidades, de bolsas de patatas fritas o de frutos secos de un tamaño adecuado para una sola persona o incluso de latas de bebidas, que el supermercado debería poder vender de una en una y no en ‘packs'», ha sugerido Riera.
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