Danone ha impulsado un estudio, en el marco del Día Mundial de la Nutrición, para visibilizar la carga mental asociada a las decisiones alimentarias en el día a día de millones de familias. Los resultados muestran que la alimentación de los hijos se ha consolidado como la principal preocupación diaria en los hogares españoles. En concreto, 7 de cada 10 padres baleares afirman que garantizar una buena alimentación les genera más carga mental que otros aspectos clave de la crianza.
A esta presión se suma una alta exigencia en el día a día. El 70% de los padres baleares reconoce hacer malabarismos para compaginar el trabajo y las responsabilidades familiares sin renunciar a ofrecer una alimentación de calidad a sus hijos.
Es por eso por lo que hoy en día dar una buena alimentación a los hijos se percibe como un reto creciente. El 85% de los padres baleares asegura sentir hoy más presión por alimentar bien que generaciones anteriores, una sensación que se intensifica en un contexto de sobreinformación donde, pese a la abundancia de contenidos disponibles, solo el 18% de los padres baleares considera que recibe información clara y útil para tomar decisiones.
El coste invisible de la carga alimentaria
El contexto económico añade una capa adicional de complejidad a la alimentación familiar. El 85% de los padres baleares afirma que las constantes subidas de la cesta de la compra condicionan sus elecciones diarias en el supermercado, reflejando la dificultad de equilibrar calidad, nutrición y presupuesto en el día a día. Una presión constante que obliga a muchas familias a comparar más, planificar más y tomar decisiones cada vez más calculadas para poder llegar a todo sin renunciar a alimentar bien a sus hijos.
Una carga también emocional
Y es que este esfuerzo va mucho más allá del acto de alimentar: implica planificar, anticiparse, comparar opciones y resolver imprevistos de forma constante. Todo ello se traduce en un importante desgaste mental: 7 de cada 10 padres baleares aseguran que la alimentación supone un nivel alto de exigencia emocional.
El estudio pone de manifiesto también una dimensión menos visible: la carga emocional asociada a la crianza. Solo el 15% de los padres baleares siente que su esfuerzo diario es realmente reconocido, mientras que el 80% admite tener la sensación de no estar haciendo lo suficiente bien para el bienestar de sus hijos.
El Club de Malasmadres y su Asociación Yo No Renuncio, llevan más de una década dando voz y cifras al peso invisible que soportan principalmente las mujeres y madres a la hora de cuidar, por la falta de acompañamiento, conciliación real y apoyo a la crianza. Su relación con Danone comienza hace seis años, con iniciativas como ‘No Eres Menos Madre’, que tiene como objetivo desterrar el sentimiento de culpa y la presión que sienten las madres a la hora de cuidar. Según Laura Baena, fundadora del Club de Malasmadres, “las madres nos sentimos eternamente culpables a lo largo de nuestra maternidad, con un sentimiento de insuficiencia que nos impide ser las madres felices que nos gustaría ser. Es necesario acompañar y ofrecer un contexto favorable que permita vivir la maternidad con menos juicios autoimpuestos y más libertad».












