Los exconcejales de Vox Diego Salinas y Beatriz Sánchez del Álamo han dado un vuelco a la política municipal de Cartagena al anunciar que se echan atrás y no apoyarán la moción de censura contra la alcaldesa, Noelia Arroyo. Esta decisión, comunicada esta tarde, descarta el apoyo a MC, PSOE y Sí Cartagena para desbancar a la actual regidora y llega horas después de que esta cesara de sus funciones a Gonzalo López Pretel y Diego Lorente de Vox.
El cese de López Pretel, la clave
En su comunicado, los dos ediles agradecen a la alcaldesa que haya entendido «finalmente» que la permanencia de Gonzalo López Pretel en el gobierno era «perjudicial para Cartagena y para el conjunto de los cartageneros». Según explican, llevaban tiempo denunciando los problemas derivados de «su mala gestión política» y de las «innumerables quejas vecinales» que se habían registrado.
Cartagena «no podía continuar soportando» una situación política que perjudicaba a los vecinos y dificultaba el funcionamiento del Ayuntamiento
Salinas y Sánchez del Álamo han querido aclarar que su salida del Grupo Municipal de Vox no se debió a discrepancias ideológicas. La razón fue su convicción de que los representantes de Vox Cartagena, Vox Murcia y Vox Asamblea Regional «habían dejado de representar los valores y principios» por los que se unieron al proyecto. Afirman haber escuchado «constantes quejas» de ciudadanos y afiliados sobre la «ausencia de gestión» de quienes dirigían el partido.
Vox inició las negociaciones de la moción
Los concejales aseguran que la idea de una moción de censura se estudió para apartar a López Pretel del ejecutivo. Además, sostienen que las conversaciones fueron iniciadas por Rubén Martínez Alpañez, portavoz de Vox en la Asamblea Regional, junto a la dirección nacional del partido. Por ello, califican de «absolutamente falso» el relato público que ha intentado desvincular a la cúpula de Vox de estos movimientos políticos.
Tras el cese decretado por Arroyo, los ediles entienden que la situación política «ha cambiado sustancialmente». En un contexto nacional de «incertidumbre política» y «preocupación social«, afirman comprender la inquietud en Cartagena ante una posible «etapa de inestabilidad institucional» o la entrada del PSOE en el gobierno municipal, justificando así su decisión de garantizar la gobernabilidad.













