Cuando en noviembre de 2021, Inditex anunció que Pablo Isla dejaba la presidencia de la multinacional, el foco se centró en el nombramiento de Marta Ortega como presidenta no ejecutiva y de Óscar García Maceiras como consejero delegado. Sin embargo, el verdadero cambio en la multinacional gallega no se produjo aquel día, sino en los años siguientes.
De forma pausada, casi imperceptible, la compañía ha ido renovando buena parte de la cúpula que dirigió el mayor periodo de expansión de su historia. La salida de Beatriz Padín, anunciada hace menos de dos semanas, es el penúltimo episodio de ese proceso.
La histórica directora de Zara Mujer, con más de cuarenta años de trayectoria en Inditex y veinticinco al frente de una de las áreas más estratégicas de la principal cadena del grupo, representa mucho más que un relevo interno. Era una de las últimas ejecutivas de la vieja guardia con asiento en el comité de dirección y una figura clave en la construcción del modelo creativo y comercial de Zara.
La renovación comenzó por el entorno más cercano de Pablo Isla. Tras su salida, fueron abandonando la compañía los principales ejecutivos que habían adquirido mayor protagonismo durante su presidencia y que habían llegado de su mano. El primero fue Carlos Crespo, consejero delegado desde 2019 y uno de los hombres de máxima confianza del expresidente para dirigir el negocio. Su relevo por Óscar García Maceiras marcó el inicio de una nueva estructura de poder.
Tres salidas más del equipo de Isla
A esa primera salida le siguieron otras tres especialmente significativas. En 2022 dejó la empresa Jesús Echevarría, director general de comunicación y responsable durante años de una política informativa basada en la discreción y el bajo perfil público.
Un año después abandonaron el grupo Gabriel Moneo, director de sistemas, y Antonio Trillo, máximo responsable de logística y sistemas de distribución. Ambos habían desempeñado un papel determinante en la transformación tecnológica y en el desarrollo del sofisticado modelo logístico que distingue a Inditex.
Con ese primer bloque de relevos, al que siguieron varios más del segundo y tercer escalafón, quedó prácticamente desmantelado el equipo ejecutivo que Pablo Isla había ido configurando durante su presidencia. Pero la renovación no terminó ahí. A partir de 2024 comenzó una segunda fase mucho más vinculada al negocio y al producto, el auténtico corazón de Inditex.
Ese año dejó la compañía Pablo del Bado, director de Pull&Bear y uno de los grandes veteranos del grupo tras más de cuatro décadas de trayectoria. Su salida supuso el relevo de uno de los responsables históricos de las cadenas del grupo.
Zara Woman y Uterqüe
También abandonó la empresa Ana Risueño, encargada de diseño y compras de Zara Woman, un puesto de enorme influencia dentro de la organización al coordinar el desarrollo de las colecciones de la marca. A ellos se sumó José Luis Rodríguez Moreno, el que fuera director de Uterqüe, cuya carrera quedó ligada a la integración de la enseña en Massimo Dutti.
La renovación continuó durante 2025 con la salida de otros tres nombres de peso. José Arnau dejó la vicepresidencia del consejo de administración tras más de cuatro décadas como uno de los colaboradores más estrechos de Amancio Ortega tanto en Inditex como en Pontegadea.
Ese mismo año también abandonaron la empresa Begoña Costas, directora de Zara Kids; Javier Losada, responsable global de Sostenibilidad; y Marcos López García, director de mercado de capitales desde la salida a bolsa de Inditex en 2001 y uno de los principales interlocutores del grupo con la comunidad financiera.
La marcha de Beatriz Padín continua ahora esa segunda ola de cambios. Su sustitución por Alfredo Ferro mantiene intacta una de las principales señas de identidad de Inditex: la promoción interna.
De la casa
Todos los grandes relevos realizados en los últimos años se han cubierto con profesionales formados dentro de la compañía, sin recurrir a fichajes externos. Es una política que ha permitido preservar la cultura corporativa mientras se producía un relevo generacional de gran alcance.
Pero la salida de Padín incorpora además un elemento novedoso. El asiento que ocupaba en el comité de dirección no será reemplazado, una decisión que apunta a una estructura ejecutiva más reducida y concentrada. No es un simple cambio de nombres, sino también una evolución en la forma de gobernar la empresa.
Vista en perspectiva, la transformación resulta mucho más profunda de lo que aparenta. Primero se marcharon los hombres de confianza de Pablo Isla, responsables de áreas corporativas como la dirección ejecutiva, la comunicación, los sistemas o la logística. Después llegó el turno de los históricos que habían construido las cadenas y el producto desde dentro: Pull&Bear, Zara Woman, Zara Kids, Uterqüe o Sostenibilidad.
Dos generaciones distintas, pero un mismo hilo conductor: dar paso a una nueva cúpula sin alterar el modelo que ha convertido a Inditex en el mayor grupo textil del mundo.
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