Rodeada de enormes toneladas de granito, con un costado hacia la ría de Vigo y otro hacia la urbe olívica. Este será el escenario de la cantautora María Rodés en el Festival Sinsal el viernes 31 de julio. El emplazamiento elegido, la zona de Kaleido Logistics, la empresa de granito en el muelle vigués. No es la primera vez que se selecciona este lugar. La primera, el verano de 2024 con el grupo Ombligo. Ahora será el turno de Rodés y su delicada música. Presentará su último disco, «Lo que me pasa», una mezcla de sonoridades folk con pizcas electrónicas con una flecha al corazón del amor romántico.
¿Qué le motivó mover su volante musical hacia los despuntes electrónicos?
Son arreglos del mundo de la electrónica pero en esencia no dejan de ser canciones de autor. He hecho varios discos y me apetecía probar cosas nuevas para automotivarme, para divertirme. No había probado mucho con la electrónica y la verdad es que es muy gratificante porque da mucho pie a jugar.
La temática del disco explora las distintas fases del amor, ¿cómo surgió?
En mi disco de 2020 sobre las brujas, busqué limpiar esa palabra que se ha utilizado tanto para estigmatizar a algunas mujeres, muchas de ellas adelantadas en su época incluso. Me topé con Lidia de Cadaqués. Se decía que era la hija de la última bruja. Ella se enamoró platónicamente de un escritor que fue a visitar el pueblo de Cadaqués en la Costa Brava. Él se hospedó en su casa. Cuentan que cuando él se fue, ella se quedó esperando a que volviera. Él escribía en el periódico y ella leía las informaciones como si fueran cartas de amor cifradas. Ella se inventó una historia de amor en su cabeza, y bueno, también se hizo famosa porque Dalí quedó fascinado con su lógica, casi de delirio. Se hicieron amigos. Lidia incluso aparece en algún cuadro suyo. A mí me chocó mucho esta historia y descubrí que era un trastorno llamado erotomanía. Por este, piensas que alguien se ha enamorado de ti y construyes una relación de amor en tu cabeza.
La portada del álbum es una foto suya de niña, ¿por qué?
La historia de Lidia me hizo pensar en cuando era pequeña, cuando todavía no sabes muy bien lo que es el amor. Yo tenía idealizados a Brad Pitt y Leonardo DiCaprio. Creas historias de amor con personas que no conoces y que nunca conocerás. Tienes como una especie de enamoramiento platónico. Pensé en cómo de condicionadas estamos las niñas con el enamoramiento, pensando en ese final feliz en el que encuentras al hombre, te casas, como si fuera casi un propósito vital. Si me ponía a mí de adulta podía crear confusión, la gente podría pensar que era un disco autobiográfico. Al ponerme de niña, le quita un poco de hierro e incluyo la lectura de cómo desde pequeñas nos meten todo esto en la cabeza. En esa foto yo tendría unos 12 o 13 años; no sé dónde la tomaron pero tengo una mirada romántica.
Los cuentos de hadas van encaminados para querer «comer perdices» con un chico a tu lado, no sin él.
Exacto. La sociedad ha generado esa obsesión. De alguna forma te dice que si no consigues eso quedas al margen. Quería hacer una reflexión sobre el romanticismo y hablar de ello con las canciones. Cuando una mujer sufre el rechazo amoroso o le pasa algo de adulta se la critica a veces por intensa u obsesiva. Desde pequeñas nos están machacando con los cuentos, la literatura, las revistas… con que el amor es nuestro propósito vital. Es normal que la gente al final se obsesione un poco con conseguir eso.
Antes hablábamos de las pizcas de electrónica pero en el disco tiene mucha presencia la rumba.
De repente descubrí este mundo más flamenco de la rumba y me pareció interesante para crear, como un estímulo creativo. He buscado géneros que de forma rítmica fueran muy románticos. Por ejemplo hay una bachata que siempre son canciones de amor. Quise jugar con estos géneros típicamente románticos y llevarlos un poco a mi terreno.
¿Cree que estas canciones pueden ayudar a gente que las escuche para reconocerse en situaciones de ansiedad amorosa?
Yo creo que sí. Al final es un disco sobre la dependencia emocional. A veces ya es mucho señalar las heridas o los problemas que puede haber en la sociedad. Todavía hay un sufrimiento alrededor del romanticismo. En algunos conciertos mujeres se me han acercado para decirme que les ha ayudado mucho el concierto para superar o transitar alguna situación de separación.
¿Y en qué medida a lo mejor el romanticismo ha sido un arma contra las mujeres, les ha hecho demasiado daño?
No soy socióloga pero hay más presión para que la mujer encuentre al hombre mientras que a ellos les dan más alas. No se ve igual un hombre soltero que una mujer soltera a una determinada edad. Por suerte esto está cambiando y ha cambiado mucho. Pero yo creo que todavía sigue pesando más en la mujer que en el hombre el tema del fracaso romántico.
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