Mariano, gestor de un conocido zoológico español, ha puesto sobre la mesa las cifras que definen la compleja realidad económica de gestionar un parque de estas características. Así lo ha aclarado Mariano, quien es gestor del Natural Park de Santa Eugenia, junto al emprendedor Adrián Martín en sus redes sociales en una entrevista.
Mientras muchos visitantes disfrutan de un día de ocio, la maquinaria interna enfrenta una batalla financiera diaria. Con unos gastos anuales que ascienden a 1,7 millones de euros, el equilibrio es frágil y las pérdidas, como reconoce, pueden ser significativas, llegando hasta los 200.000 euros.
Unas cuentas millonarias
El coste de mantener el zoo es «elevadísimo», según admite su responsable. Esta imponente cifra de 1,7 millones de euros engloba todos los frentes operativos: desde los salarios de los empleados hasta la comida específica para cada especie.
Lo que requiere dietas complejas y costosas, hasta los ineludibles cuidados veterinarios, el mantenimiento constante de las infraestructuras y los elevados consumos energéticos.
Se trata de una inversión colosal que, según explica, es muy difícil de rentabilizar únicamente con los ingresos generados en taquilla.
Natural Park, Santa Monica
A pesar de los esfuerzos por atraer visitantes, las cuentas no siempre salen. El propio gestor aclara la naturaleza de estos números rojos, que en el último ejercicio se situaron entre 150.000 y 200.000 euros.
«No son como pérdidas, tal, lo que pasa es que no son ganancias, porque, claro, la inversión la tienes que rentabilizar», matiza. Esta declaración refleja la diferencia entre una pérdida operativa y la incapacidad de generar un beneficio que justifique y permita amortizar la enorme inversión inicial y continua.
No son pérdidas como tal, lo que pasa es que no son ganancias»
Gestor de zoo
La fundación, un modelo de supervivencia
Para hacer frente a este permanente desafío económico, el zoo ha evolucionado su modelo de gestión hacia una fórmula más sostenible.
Ahora, el parque forma parte de una fundación sin ánimo de lucro, una estructura que permite reinvertir cualquier posible excedente en la misión del proyecto y buscar financiación externa.
Según Mariano, esta decisión fue un paso «lógico» para asegurar la continuidad del zoológico, al que describe como la «matriz de donde empezó todo».

Dentro de este nuevo esquema, el zoológico representa una interesante dualidad. Por un lado, se admite abiertamente que «es una carga para el resto de la fundación, a nivel económico, sí».
Su operativa drena recursos, pero, por otro lado, su papel es absolutamente vital para el conjunto del proyecto. A nivel de infraestructura, el parque es «imprescindible», ya que «la fundación no tiene espacio para trabajar si no es aquí», en las instalaciones del zoológico.
Es una carga para el resto de fundación, a nivel económico, sí»
Gestor de zoo
De este modo, el zoológico se mantiene gracias al paraguas y al conjunto de actividades que produce la fundación, aunque suponga un esfuerzo financiero constante.
Esta simbiosis asegura no solo la supervivencia del parque y el bienestar de sus animales, sino que lo consolida como el pilar físico y estratégico sobre el que se asienta toda la labor de la fundación.
La viabilidad del proyecto, por tanto, ya no depende exclusivamente de sus propios ingresos, sino del ecosistema de conservación y divulgación creado en torno a él.












