Las Hogueras pasan a los hechos. Apenas cuatro días después de la reunión mantenida entre representantes foguerers, barraquers y el alcalde de Alicante, Luis Barcala, los festeros celebraron este lunes una asamblea extraordinaria en la que se puso en marcha la hoja de ruta para impulsar cambios en cinco ordenanzas municipales que consideran clave para garantizar el futuro de la Fiesta. El encuentro, convocado con carácter urgente, sirvió tanto para trasladar las respuestas remitidas por el Ayuntamiento a las dudas planteadas la pasada semana como para empezar a organizar el trabajo técnico que desembocará en una propuesta de modificación normativa antes de final de año 2026.
Sin embargo, pese al compromiso adquirido por el alcalde y a los primeros movimientos para abrir un proceso de negociación, el ambiente distó mucho de ser tranquilo. La indignación acumulada durante años por retrasos administrativos, problemas con autorizaciones o incertidumbre en torno a los proyectos de racós y barracas sigue muy presente en las comisiones. «Ni un paso atrás», fue una de las frases que se pudo escuchar durante una asamblea marcada por la desconfianza hacia el gobierno de Barcala y por el temor a que las promesas vuelvan a quedarse en nada.
Tres mesas de trabajo
El presidente de la Federació de Fogueres anunció durante la reunión la creación de tres mesas de trabajo para empezar a redactar las propuestas de modificación de las ordenanzas de Fiestas, Limpieza, Ruido, Accesibilidad y Parques y Jardines. El objetivo es llegar al mes de octubre con un borrador avanzado y presentar en noviembre un documento definitivo al Ayuntamiento.
La intención de la Federació es que las mesas no sean únicamente internas, por ello, el presidente, David Olivares, avanzó que solicitará por escrito al Ayuntamiento la creación de mesas mixtas con presencia de técnicos municipales para evitar «perder el tiempo» trasladando propuestas de un lado a otro sin capacidad real de debate. «Nuestro tiempo vale oro», defendió Olivares durante la asamblea.
La estructura planteada dividirá el trabajo en tres grandes bloques: una mesa específica para la ordenanza de Fiestas, otra para Accesibilidad y una tercera para el resto de normativas afectadas. En cada una de ellas participarán representantes de hogueras y barracas, además de los servicios jurídicos de ambos colectivos. También se habilitará un canal para que cualquier comisión pueda enviar propuestas, aunque no forme parte directa de las mesas. «A la mesa se va a tomar decisiones, no a escuchar», apuntó Olivares.
La apertura de este proceso llega después de que el alcalde aceptara estudiar la modificación de las ordenanzas municipales como una de las principales reivindicaciones del colectivo festero. Barcala se comprometió en la asamblea a iniciar el proceso el próximo 1 de septiembre y a que el propio Ayuntamiento presente un primer borrador con sus propuestas de cambio.
Persisten las dudas y la tensión
Pese a esos compromisos, el malestar sigue instalado entre foguerers y barraquers. Buena parte de la asamblea estuvo centrada en resolver dudas sobre las directrices de seguridad y los criterios aplicados por Bomberos para los proyectos de racós y barracas de este año.
La Federació trasladó que ni las mesas ni las sillas se considerarán elementos fijos en la distribución interior de barracas y racós y que el requisito del pasillo de seguridad de 3,5 metros no obligará a retirar mobiliario este 2026. Aun así, numerosas comisiones denunciaron seguir sin conocer la ubicación definitiva de sus monumentos o encontrarse todavía pendientes de autorizaciones y respuestas municipales.
La situación ha generado una creciente sensación de hartazgo entre las comisiones, especialmente por la incertidumbre con contratos ya firmados de iluminación, infraestructuras o suministros. Algunos representantes criticaron que las hogueras presenten proyectos y presupuestos en septiembre y tengan que esperar hasta junio para resolver cuestiones básicas como la plantà o las autorizaciones.
Durante la asamblea también hubo voces que reclamaron mantener la presión sobre el Ayuntamiento y no rebajar el tono de las reivindicaciones. «Nos han puesto el caramelo en la boca, pero no le han quitado el papel», resumió uno de los asistentes. Otros fueron más contundentes al afirmar que el colectivo «ha sufrido muchos años de humillación por parte de la administración».
El presidente de la Federació pidió prudencia y reclamó conceder una última semana de margen al Ayuntamiento antes de adoptar nuevas medidas de presión. “Soy foguerer antes que presidente”, aseguró, al tiempo que apeló a proteger la imagen de las máximas representantes de la Fiesta y evitar decisiones que puedan perjudicar su año.
Pero la respuesta fue clara, la unidad del colectivo pasa por mantenerse firme. «Las Belleas del Foc y sus damas de honor tienen que desfilar, pero todas las bellezas de las comisiones y los presidentes también tienen derechos», defendieron varios asistentes que no dieron por bueno este argumento de la Federació.
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