El comercio de proximidad en Castilla y León atraviesa una crisis profunda. En la última década, la comunidad ha perdido más de 9.000 tiendas físicas, lo que supone que una de cada cinco ha echado el cierre. Esta cifra representa una caída del 18,4% entre 2014 y 2025, un dato que supera la media nacional y evidencia la grave situación del sector.
El riesgo es que las calles de los barrios y centros urbanos se conviertan en una especie de hospital robado, una imagen desoladora sin escaparates que den vida a la ciudad. Así lo advierte José Antonio Salvador Insua, decano de la Facultad de Comercio de la Universidad de Valladolid, quien subraya la urgencia de actuar. “Si no somos capaces de parar la sangría que afecta al comercio de proximidad, muchas calles de los barrios e incluso del centro de la ciudad se van a convertir en lo que yo digo, en una especie de hospital robado. Imaginemos pasear por una ciudad donde no hay escaparates, qué cosa más triste”.
A pesar de la sangría de establecimientos, el comercio sigue siendo un pilar económico, dando empleo a uno de cada siete trabajadores en la región, con 140.422 afiliados en 2025. Sin embargo, el impacto más duro se ceba con los autónomos, ya que casi uno de cada cinco ha desaparecido desde 2014, una caída del 19% en once años. Según el informe, «las empresas que más sufren, son las que no tienen asalariados».
Muchas calles de los barrios e incluso del centro de la ciudad se van a convertir en lo que yo digo, en una especie de hospital robado.
Decano de la Facultad de Comercio de la Universidad de Valladolid
El auge del online frente a la tienda física
Mientras el comercio tradicional retrocede, el comercio online ha experimentado un crecimiento exponencial, multiplicándose casi por cinco con un aumento del 355% desde 2014. A pesar de este auge, los hábitos de consumo en la región van a otro ritmo, ya que en Castilla y León se compra por internet seis puntos menos que la media española (54% frente al 60%). Además, el sector minorista regional todavía no ha logrado recuperar los niveles de ventas previos a la pandemia, situándose un 0,4% por debajo de 2019.
La crisis actual es, en gran medida, una consecuencia de la evolución tecnológica y la aparición de grandes compañías logísticas que venden por Internet y están abiertas 24 horas al día. Frente a este modelo, Salvador Insua señala que la clave no está en competir en precios, sino en ofrecer lo que los gigantes online no pueden: la atención personalizada, el asesoramiento y la generación de confianza con el cliente.
Para el decano, la solución no pasa por educar a la sociedad, una “batalla perdida”, sino por convencer al cliente de las ventajas del comercio local. La estrategia es generar una experiencia de compra positiva. “Que el cliente vaya a la tienda, pase un buen rato y se vaya con un buen recuerdo, eso es lo que va a hacer que una persona esté dispuesta a pagar más por un producto, aunque pueda comprar más barato por Internet”. Este trato personal es, para él, el futuro del comercio, ya que “los seres humanos somos seres sociales y queremos, cuando vamos a comprar, tener una buena experiencia”.
Situación por zonas
El informe, que analiza la situación en varias provincias, muestra realidades diversas. En Valladolid, el comercio ha caído un 18% desde 2018, mientras que la hostelería y los servicios han crecido ligeramente. La tasa de ocupación de locales comerciales varía, con Arroyo de la Encomienda a la cabeza (87,59%) y Palencia con la cifra más baja (70,88%). En paralelo, el número de locales vacíos ha aumentado un 31% en el último censo.
El estudio también revela una clara diferencia en la configuración de las calles. Mientras vías como la calle Tudela (45%) o la Plaza Circular (41%) en Valladolid mantienen un alto porcentaje de comercio de proximidad, otras como la calle Santiago están dominadas por las franquicias, que alcanzan el 67% de los locales.















