La fase de urbanización del sector Alameda del Mar en Orihuela Costa, en el paraje de Cala Mosca, hasta ahora el último kilómetro virgen del litoral oriolano, entra en su recta final. El proyecto urbanístico, con el nombre oficial de Las Vistas, se encuentra con las principales infraestructuras urbanas ya ejecutadas o en fase avanzada. La actuación incluye redes de saneamiento, abastecimiento de agua potable, riego, estaciones de bombeo, telefonía, media y baja tensión, así como once centros de transformación eléctrica.
En paralelo, el promotor ha presentado ya la solicitud de licencia de obras para la primera promoción residencial, integrada por 188 viviendas -de las más de 2.000 previstas-, que se iniciará próximamente. En este sentido, cuenta con el informe favorable del Colegio de Arquitectos de Alicante, en concreto, de su Entidad Colaboradora Urbanística (ECUV), reconocida por la Generalitat Valenciana, que gestiona y agiliza trámites urbanísticos, por lo que la concesión de la licencia está en una fase inminente.
La constructora, el grupo Gomendio, con más de 70 años de trayectoria, ha desarrollado en los últimos años varios proyectos residenciales en Orihuela Costa y Torrevieja, en donde en la parte sur, lindando con el término municipal oriolano -y muy cerca de Cala Mosca- ha construido desde 1998 en el llamado Señorío de Punta Prima 1.900 viviendas -ahora en construcción las últimas 220-.
Según la constructora, el diseño urbanístico de Las Vistas ha sido concebido bajo criterios de integración paisajística y conectividad sostenible: «La ordenación prioriza los ejes verdes y visuales, la continuidad peatonal y las vistas abiertas al Mediterráneo, configurando un modelo urbano que busca equilibrar desarrollo residencial, espacios públicos y preservación ambiental«.
De esta forma, añaden, las construcciones se realizarán en determinadas áreas, en paralelo a la N-332, para dejar «libres» y abiertos los espacios más próximos a la franja costera.
Zonas verdes
Así, el promotor pone el foco en que de la superficie total de más de 455.000 metros cuadrados, 81.000 son área protegida y más de 38.000 lo copan zonas verdes destinadas a reforzar la continuidad ecológica y paisajística entre Punta Prima y La Zenia. En este ámbito se tramita una microreserva, lo que constituye, inciden las mismas fuentes, «un hito relevante para esta parte del litoral oriolano».
De hecho, ponen en valor que uno de los aspectos más destacados del proyecto es el incremento de las zonas verdes con respecto a los estándares exigidos por la normativa urbanística. En concreto, el plan parcial mejora los estándares de jardines en un 52,8 % por encima de lo exigido por el Reglamento de Ordenación y Gestión Territorial y Urbanística, lo que refuerza «el compromiso de la actuación con un modelo de desarrollo urbano más sostenible, integrado y respetuoso con el entorno».
Más de ocho hectáreas se destinan a la protección y recuperación ambiental, orientadas a la conservación y mejora del hábitat de dos especies endémicas protegidas: Helianthemum caput-felis (jarilla cabeza de gato) y el molusco Tudorella mauretanica. Para ello, se ha desarrollado un proyecto de recuperación ambiental realizado por especialistas, en colaboración con la Universidad de Alicante, y aprobado por el departamento de Vida Silvestre de la Generalitat Valenciana.
Protección
Hay que recordar que su protección era una condición sine qua non para la aprobación de la Declaración de Impacto Ambiental y la concesión de la licencia del proyecto urbanístico. De hecho, la primera vez que se llevó a cabo la fase de ejecución de las obras de urbanización, cuando se encontraban en ejecución sobre un 70 % de la superficie de esta unidad, se advirtió la presencia de estas especies de flora y fauna protegidas, lo que propició su paralización en 2007.
Para garantizar su conservación, la Dirección General de Medio Natural y Evaluación Ambiental impuso en 2018 una serie de condicionantes para poder continuar con la urbanización, lo que hizo que la promotora tuviera que cambiar en 2023 su plan de reparcelación para adaptarse al hábitat de estas especies. Ese mismo año, se retomaron las obras de urbanización que ahora están llegando a su fin.
Al mismo tiempo, el proyecto ha causado un fuerte rechazo vecinal y de grupos ecologistas, que llegaron a constituir la asociación Salvemos Cala Mosca, emprendiendo movilizaciones y también denuncias ante el Seprona y la Fiscalía. Una lucha que trató por varios frentes que este tramo se preservara sin construir.
En este contexto, el proyecto contempla una actuación de restauración y naturalización del entorno. En la zona protegida se ha llevado a cabo una repoblación con más de 4.000 plantas autóctonas de distintas especies mediterráneas, bajo la supervisión de técnicos especializados en medio ambiente. Según los responsables del proyecto, el porcentaje de supervivencia y adaptación de las especies plantadas está siendo especialmente elevado.
Todo el perímetro de protección ambiental contará además con cerca de 3.000 metros lineales de vallado de madera y malla cinegética, diseñado para «compatibilizar la conservación del ecosistema litoral con el disfrute ordenado del espacio público», evitando el acceso a zonas especialmente sensibles desde el punto de vista ecológico, indican las mismas fuentes.
Paseo marítimo
Otro de los elementos centrales de Las Vistas, prosiguen, es la creación de un gran corredor litoral peatonal y ciclista de 1,3 kilómetros de longitud para ampliar la conexión sostenible junto al mar. El paseo marítimo, actualmente en fase final de ejecución, incorpora pavimentos ecológicos elaborados con materiales reciclados y contará con medidas de protección ambiental integradas para preservar las áreas de reserva.
La red de zonas verdes urbanas del ámbito también están ya prácticamente ejecutadas. Se han plantado más de 900 árboles, de los que alrededor de 450 son palmeras, que disponen de sistemas de riego instalados para garantizar su arraigo y aclimatación. Estas áreas verdes incluirán zonas de estancia, praderas, lagos ornamentales, espacios de juego, parque para perros y áreas deportivas y de paseo.
En cuanto al alumbrado público, que está finalizado, ha sido diseñado con luminarias LED de bajo consumo y farolas fabricadas en poliéster reforzado con fibra de vidrio, dentro de una estrategia orientada a reducir el impacto energético y mejorar la durabilidad de las infraestructuras urbanas.
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