Trump se echa atrás y asegura que no rompe la tregua ni ataca Irán a petición de sus socios del Golfo: ‘Creen que habrá acuerdo’

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este lunes a través de su plataforma Truth Social un nuevo aplazamiento en la continuación de las operaciones militares contra Irán.

El mandatario republicano citó un presunto ataque planificado para este martes y justificó su cancelación por «las peticiones expresas» del príncipe heredero saudí Mohamed bin Salmán, conocido por sus siglas como MBS, gobernante de facto del reino del desierto, y de Mohamed bin Zayed, alias MBZ, presidente de Emiratos Árabes Unidos.

En otras palabras, el inquilino de la Casa Blanca volvió a echarse atrás, confirmando que, como dicen sus detractores, «Trump Always Chickens Out«, es decir, «Trump siempre se acobarda», por su traducción literal al español. TACO, por su acrónimo en inglés.

El anuncio llegó apenas 24 horas después de que Irán entregara este domingo a Estados Unidos, a través del habitual canal de mediación pakistaní, una nueva propuesta para desbloquear las negociaciones de paz.

El texto, filtrado por la agencia de noticias Tasnim, está en línea con la postura iraní de las últimas semanas: disposición a un congelamiento nuclear de largo plazo —pero no a un desmantelamiento—, transferencia del uranio enriquecido a Rusia y no a Estados Unidos, levantamiento del bloqueo a sus puertos a cambio de la reapertura del estrecho de Ormuz, y una arquitectura «gradual» de paz que incluya a Israel y Líbano.

Teherán retiró además su demanda de compensación financiera directa, sustituyéndola por concesiones económicas y garantías internacionales que le permitan «preservar su credibilidad política».

Es la oferta más estructurada que Irán ha puesto sobre la mesa desde el alto el fuego del 7 de abril, pero la respuesta de la Casa Blanca ha sido demoledora. Trump rechazó la propuesta vía Truth Social la misma tarde del domingo: «Para Irán, el reloj corre, y más vale que se pongan en marcha YA, o no quedará nada de ellos. EL TIEMPO ES ESENCIAL», aseguró entre mayúsculas e imágenes generadas por IA.

En declaraciones al portal Axios, un alto funcionario estadounidense sin identificar definió la oferta como «insuficiente para un acuerdo».

Trump, que ya el lunes pasado había calificado la respuesta iraní anterior de «basura», mantiene así una impresión de línea dura sin ofrecer alternativa concreta. Para este martes estaba convocada en la Casa Blanca una reunión con su equipo de seguridad nacional para revisar opciones militares.

«Preparados para todo escenario»

Trump y Benjamin Netanyahu hablaron por teléfono este domingo, según confirmó la oficina del primer ministro israelí al periódico The Times of Israel. Oficialmente, fue una conversación rutinaria —los dos líderes hablan «varias veces por semana»—, pero el momento y el contenido invitan a pensar lo contrario.

Netanyahu había abierto su reunión de gabinete por la mañana con una frase que en Jerusalén nunca es casual: «Nuestros ojos también están abiertos respecto a Irán. Hay muchas posibilidades, y estamos preparados para cualquier escenario». Horas después de hablar con Trump, convocó una reunión de seguridad restringida.

A su vez, la agencia Associated Press confirmó, citando a un oficial militar israelí, que ambos países están «coordinando una posible reanudación de la guerra contra Irán».

Fox News añadió un detalle revelador: la inteligencia regional cree que Teherán está aplicando deliberadamente una «estrategia de engaño y dilación», confiando en que estirar el calendario dos o tres semanas más hará política y operativamente más difícil para Trump retomar los bombardeos.

Aunque tal vez hayan tardado demasiado en darse cuenta, lo cierto es que de ahí podría haber surgido la urgencia del último mensaje del presidente y la convocatoria del consejo de seguridad para el martes.

Netanyahu, que en febrero ya fue decisivo a la hora de convencer a Trump para lanzar la operación Furia épica como complemento a su propia operación Rugido de león, vuelve a la carga con sus presiones.

Su Gabinete ha hecho saber que tiene listas las próximas oleadas y que el momento para golpear de nuevo es ahora, antes de que el régimen iraní logre rearticular sus defensas… algo que, probablemente, ya haya sucedido.

Riad y Abu Dabi, alineados por una vez

A esa presión israelí se suma la de los dos aliados árabes clave, por mucho que, en público, Trump sostenga lo contrario. MBS lleva semanas trasladando a la Casa Blanca, según reveló The New York Times, que Arabia Saudí ve «incluso a un Irán debilitado como una amenaza grave y directa a su seguridad».

El príncipe heredero teme que cualquier retirada estadounidense sin destruir antes la capacidad militar iraní acabe en una represalia contra la infraestructura petrolera saudí —el precedente del ataque a Abqaiq en 2019 sigue pesando— y ha llegado a sugerir que Washington considere «desplegar tropas en Irán para tomar la infraestructura energética y forzar un cambio de régimen».

Por su parte, Mohamed bin Zayed va por el mismo camino desde otro ángulo. Su país ha sido el más castigado de toda la guerra, con más de 2.800 misiles y drones contra su territorio, según el Soufan Center. Sus refinerías de Fujairah y Lavan han quedado dañadas y su aeropuerto internacional permaneció cerrado durante días en marzo.

La respuesta de Abu Dabi ha sido doble: pidió a Israel el despliegue del Iron Dome y del sistema láser Iron Beam en su territorio —operados por personal de las FDI, algo inédito en el mundo árabe— y, según reveló el Wall Street Journal, llevó a cabo ataques propios contra Irán, incluido un golpe a la refinería de la isla de Lavan en abril.

La consecuencia ha sido un acercamiento estratégico con Israel sin precedentes. La oficina de Netanyahu llegó a anunciar la semana pasada que el primer ministro había visitado en secreto Abu Dabi el 26 de marzo para reunirse con MBZ, una afirmación que los Emiratos desmintieron, pero de la que nadie en el Golfo duda.

El Senado estadounidense tramita desde marzo el Abraham Accords Defense Cooperation Act, que crearía una iniciativa formal de cooperación militar entre Washington y los firmantes de los Acuerdos de Abraham, con Irán explícitamente como amenaza compartida.

Para Riad y Abu Dabi, retomar los bombardeos no es una opción militar abstracta: es supervivencia económica y política. De ahí lo chocante del mensaje de Trump, que probablemente refleje más sus propias sensaciones que las de sus aliados.

El gran dilema de Trump

Teherán es plenamente consciente de la reconfiguración del bloque que tiene enfrente, y ha decidido elevar el tono específicamente contra Emiratos.

Ali Khezrian, miembro de la comisión de Seguridad Nacional del Parlamento iraní, lo dejó claro esta semana en la televisión estatal: «Hemos dejado de considerar a Emiratos como un país vecino para pasar a considerarlo una base hostil de nuestros enemigos».

El Cuartel Central Khatam al-Anbiya de las Fuerzas Armadas iraníes ha mencionado directamente a Abu Dabi en sus últimos comunicados, advirtiendo de «ataques más fuertes» si la guerra se reanuda.

La amenaza no es retórica: Irán ya disparó el pasado fin de semana contra infraestructura energética del Golfo, incluida una instalación nuclear emiratí.

El dilema de Trump, sin embargo, no es solo militar sino también político. La encuesta NYT/Siena publicada este lunes mandó un serio mensaje para la Casa Blanca: su aprobación cae al 37%, mínimo de su segundo mandato; el 64% desaprueba su gestión económica; y la mayoría de los votantes considera que la guerra de Irán «no ha valido lo que cuesta».

Sólo un tercio de los estadounidenses cree que entrar en guerra fue una buena idea.

La inflación se ha disparado por el petróleo —el Brent cerró el lunes rozando los 111 dólares, casi un 55% por encima de los niveles de febrero— y los republicanos empiezan a romper filas: Jim Jordan se vio acorralado esta semana en la CNN cuando Kaitlin Collins le recordó la promesa de Trump de bajar la gasolina por debajo de los dos dólares el galón (unos cuatro litros aproximadamente).

«Así es la vida», respondió Jordan.

«La calma antes de la tormenta»

Por eso, Trump amaga sin golpear. Publicó este sábado en Truth Social una imagen generada por IA en la que aparece rodeado de buques de guerra bajo el lema «la calma antes de la tormenta» y anunció una reunión con su equipo militar para el martes… pero, en paralelo, según Trading Economics, Washington habría propuesto a Teherán una exención temporal de sanciones petroleras pendiente de un acuerdo final, un gesto que Irán ha confirmado y que Estados Unidos no desmiente.

El mandatario estadounidense quiere que Irán ceda sin tener que volver a bombardear. Netanyahu, MBS y MBZ saben que eso no va a ocurrir. ¿Cuándo llegará el momento? Cuando el coste de no hacerlo supere al coste interno de hacerlo. En Washington, esa cuenta se rehace cada semana.

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