«De todo lo ocurrido en Indra en esta última temporada no tenemos absolutamente ni idea ni queremos saber», ha dicho tajantemente la ministra de Defensa, Margarita Robles, este lunes ante la Comisión de Defensa del Congreso. Con estas palabras y con ese énfasis, la titular de Defensa ha querido apartarse de los pulsos y cambios en la gobernanza de la firma tecnológica española, cerrados con un abrupto relevo en la presidencia con la salida de Ángel Escribano y su sucesión por Ángel Simón.
Robles ha aprovechado preguntas de los diputados para desmarcarse visiblemente del extendido convencimiento de que Defensa no es en absoluto ajena a esos movimientos en el consejo de administración de la compañía. «El ministerio de Defensa no quiere saber absolutamente nada de las industrias de defensa. Lo único que quiere es que sus fuerzas armadas sean modernas, preparadas, y que, cuando hay unas necesidades, con arreglo a lo que proceda legalmente, se atribuyan a la empresa que tiene las mayores capacidades», ha dicho.
La titular de Defensa ha explicado que Indra «es una empresa que tiene una participación muy importante de la SEPI», en alusión a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales, que acumula la presencia del Estado en empresas públicas o semipúblicas. «Nosotros respetamos todo lo que haga la SEPI«, ha subrayado.
Reuniones
Ha querido Robles borrar todas las suspicacias que han circulado sobre un interés de su cartera en un cambio en la presidencia de Indra. La ministra ha asegurado que lo único que espera «es que Indra cumpla sus compromisos con Defensa».
Ha admitido Robles reuniones «importantes» con Indra, pero no en el sentido que podrían esperar en la oposición. Una de ellas, en presencia del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski -fue el pasado 18 de noviembre- «para que le enviaran un radar». Las otras reuniones se han centrado en «exigir que cuanto antes den cumplimiento al programa del 8X8», ha dicho, en referencia a uno de sus mayores quebraderos de cabeza en materia de industria de defensa: el retraso acumulado en la entrega de los blindados Dragón de ocho ruedas que espera el Ejército de Tierra, y de los que las primeras decenas de unidades han ido a parar en goteo a la Legión.
«Lo que haya en Indra, la gobernanza de Indra, lo que hagan sus accionistas… es un tema que ni sabemos ni queremos saber, ni le interesa al ministerio de Defensa más allá de que cumplan sus contratos y que lo hagan de la mejor manera posible», ha resumido, insistiendo en la idea central de su desmarque.
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