El impacto de dos drones ucranianos ha desencadenado una crisis de Gobierno en Letonia, enmarcada en la inestabilidad política endémica que sufre este país de la UE y del flanco este de la OTAN. El cruce de reproches entre los socios de coalición, un tripartito centrista, ha dejado a la jefa del Gobierno, la liberal conservadora Evike Silina, sin la mayoría parlamentaria que la sustentaba.
El detonante de la crisis fue la dimisión del ministro de Defensa, el socialdemócrata Andris Spruds. Lo hizo presionado por la jefa del Gobierno, que le responsabilizó de la caída en su territorio de esos drones. Los dos aparatos no tripulados se estrellaron el fin de semana pasado sobre un depósito de petróleo, a 60 kilómetros de la frontera con Rusia. Silina atribuye el incidente a la incapacidad de los equipos de Defensa para interceptarlos.
Según las investigaciones en curso, los drones irrumpieron en territorio del país báltico por la acción de sistemas electrónicos rusos que las defensas letonas no supieron neutralizar. Letonia, fronterizo con Rusia y Bielorrusia, forma parte del grupo de países comprometidos con el objetivo de destinar el 5 % de su PIB al gasto militar. Comparte con sus vecinos bálticos, Lituania y Estonia, la máxima prevención frente a Moscú y lleva reclamando de la OTAN que refuerce el flanco este desde antes incluso de la invasión de Ucrania por las tropas rusas.
Tensiones internas
Al propósito de Silina de colocar al frente de Defensa a un coronel para suceder al ministro saliente respondió el partido de Spruds retirándole su apoyo e instando a la jefa del Gobierno a presentar la dimisión, por no tener el debido respaldo parlamentario. La oposición respalda la exigencia de dimisión y amenaza con un voto de censura.
El presidente del país báltico, Edgars Rinkevics, iniciará previsiblemente consultas con los partidos el viernes para buscar una nueva mayoría o para mantener el gobierno de forma transitoria hasta la celebración de las elecciones regulares, previstas para el 3 de octubre. Tras el abandono de sus socios, a los liberal-conservadores de Silina solo les queda el respaldo de la Alianza de los Campesinos y Verdes.
Silinas se convirtió en primera ministra del país báltico en septiembre de 2023 a raíz de la dimisión de su antecesor, Krisjanis Karins, debilitado por las persistentes tensiones en su coalición. Se colocó así al frente de un tripartito que sumaba 52 escaños del centenar que tiene el Parlamento letón.
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