Las cerezas más tempranas de Granada comienzan a madurar en Dúrcal
Las primeras cerezas de la provincia de Granada ya comienzan a colorearse en Dúrcal, municipio situado en el Valle de Lecrín y conocido históricamente por la presencia de numerosos cerezos repartidos entre huertas y bancales. Aunque el gran referente andaluz de la cereza sigue siendo Güéjar Sierra, famoso por el denominado oro rojo de Sierra Nevada, las zonas de menor altitud adelantan cada año el inicio de la campaña.
La diferencia de altitud y temperatura permite que los frutos de Dúrcal comiencen a madurar antes que los cultivos de montaña. Mayo y junio son los meses más intensos para la recogida, aunque la temporada puede extenderse hasta julio dependiendo de la variedad y de las condiciones meteorológicas.
La recolección continúa realizándose de manera manual. Los agricultores suelen empezar a trabajar a primera hora de la mañana para evitar las altas temperaturas y conservar la firmeza del fruto. Se trata de una práctica habitual en muchos municipios productores de cereza de Andalucía.
Un cultivo histórico en el Valle de Lecrín
Dúrcal llegó a contar hace décadas con una importante presencia de cerezos y compradores especializados en fruta. Muchas explotaciones familiares mantenían árboles de distintas variedades que proporcionaban ingresos complementarios a numerosas familias de la comarca.
Algunos de esos cerezos todavía permanecen en pie. Existen ejemplares con más de 40 años de antigüedad e incluso variedades capaces de superar el siglo de vida si se desarrollan en condiciones adecuadas. Para garantizar esa longevidad, los árboles necesitan suelos húmedos, buena aireación de las raíces y protección frente a las sequías extremas del verano.
El cerezo pertenece a la familia de las rosáceas y su nombre científico más conocido es Prunus avium, productor de cerezas dulces. También existe el Prunus cerasus, asociado a variedades más ácidas. Las conocidas picotas presentan una característica muy concreta: durante la recolección el fruto se desprende del rabito y se comercializa sin él.
Por qué las cerezas de Dúrcal maduran antes que las de Sierra Nevada
La clave del adelanto está en la altitud. Mientras Güéjar Sierra se sitúa alrededor de los 1.000 metros y mantiene temperaturas más frías durante buena parte de la primavera, Dúrcal cuenta con cotas más bajas y un clima más suave que acelera el desarrollo del fruto.
Ese contraste convierte a las zonas bajas del Valle de Lecrín en uno de los primeros puntos de la provincia donde comienzan a verse cerezas maduras cada temporada. La diferencia puede alcanzar varias semanas respecto a otras áreas productoras de montaña.
El oro rojo de Granada sigue creciendo
La cereza granadina ha ganado protagonismo en los últimos años dentro de Andalucía. Güéjar Sierra se ha consolidado como uno de los municipios más conocidos gracias a la calidad de sus variedades de altura y al valor comercial que alcanza el producto.
España figura entre los grandes productores europeos de cereza junto a países como Italia o Alemania. Dentro del territorio nacional destacan regiones como Extremadura, Aragón, Cataluña, Castilla y León y Andalucía.
En Granada, la combinación entre clima de montaña y zonas templadas permite escalonar la producción durante varias semanas. Esto facilita que la campaña se mantenga activa durante buena parte de la primavera y el inicio del verano.
Los antiguos cerezos de Dúrcal esconden historias casi olvidadas
Entre los relatos más conocidos de la zona aparece el de un gran cerezo situado en el paraje de La Posma. El árbol, plantado junto a un balate de tierra y piedra, llegaba a producir cerca de 80 kilos de cerezas cada año.
Con el paso del tiempo, el tronco se convirtió también en refugio para distintas especies animales. Un pájaro carpintero abrió un hueco perfecto en la madera para construir su nido y posteriormente el espacio fue ocupado por pequeños búhos y ardillas voladoras.
Las cerezas también forman parte de la memoria colectiva del municipio. Durante décadas, muchos niños que acudían a las antiguas Escuelas Nacionales de Balina aprovechaban la temporada para escaparse al campo y comer cerezas directamente de los árboles.
Aquellas escapadas terminaban a menudo con castigos en clase cuando regresaban después del recreo. Era frecuente que los profesores recurrieran entonces a medidas disciplinarias habituales en aquella época, desde tirones de orejas hasta permanecer arrodillados con libros en las manos.
La figura del guarda de campo marcó una época
En los años de mayor actividad agrícola también era habitual la presencia del guarda de campo, encargado de vigilar fincas, cosechas y montes. Esta figura fue creada oficialmente en España en 1849 y actuaba como auxiliar de la Guardia Civil en el entorno rural.
Muchos vecinos de Dúrcal recuerdan todavía cómo algunos niños tenían que bajar rápidamente de los cerezos para evitar ser sorprendidos por estos vigilantes durante la campaña de recolección.
Los guardas portaban una característica bandolera ancha de cuero con una placa metálica identificativa donde aparecía el nombre del municipio. Su presencia formó parte de la vida cotidiana de numerosas localidades agrícolas andaluzas.
Las cerezas más tempranas de Granada ya anuncian el inicio de la campaña
La aparición de las primeras cerezas coloreadas en Dúrcal marca cada año uno de los momentos más esperados por agricultores y vecinos del Valle de Lecrín. Aunque la producción de altura de Sierra Nevada sigue siendo la más reconocida, municipios situados a menor altitud son los que realmente inauguran la temporada en Granada.
Las próximas semanas serán decisivas para comprobar la evolución de una campaña condicionada por las temperaturas de primavera y por la disponibilidad de agua. Mientras tanto, los primeros cerezos ya ofrecen una imagen que muchos agricultores interpretan como el verdadero inicio del oro rojo granadino.














