Amnistía Internacional ha endurecido su posición contra la Unión Europea de Radiodifusión antes de las semifinales de Eurovisión 2026, en las que Israel participará. La secretaria general de la organización, Agnès Callamard, ha criticado que la UER no haya suspendido al país del certamen, como sí hizo con Rusia, y ha definido la decisión como “un acto de cobardía” y una muestra de “doble rasero”.
“Las canciones y las lentejuelas no deben servir para silenciar ni distraer de las atrocidades de Israel ni del sufrimiento palestino”, ha señalado Callamard en un comunicado, en el que acusa a la organización del festival de conceder a Israel una plataforma internacional pese a las denuncias por su actuación en Gaza, la ocupación de territorios palestinos y el sistema de apartheid que Amnistía atribuye al Estado israelí.
La organización considera que la participación israelí contradice los valores de Eurovisión, entre ellos la libertad frente a la intolerancia, el discurso de odio y la discriminación. Además, reprocha a la UER que haya ignorado las protestas de varios de sus miembros, después de que las televisiones públicas de España, Irlanda, Países Bajos, Eslovenia e Islandia anunciaran su retirada del concurso por la presencia de Israel.
Callamard ha ido más allá al asegurar que “no debería haber escenario para Israel en Eurovisión mientras haya un genocidio en curso”. Amnistía Internacional sostiene que, pese al acuerdo de alto el fuego de octubre de 2025, la situación en Gaza sigue marcada por ataques y por condiciones de vida que, según la organización, buscan la destrucción física de la población palestina.
La final de Eurovisión 2026 se celebrará en Viena el 16 de mayo, con semifinales previstas para los días 12 y 14. En ese contexto, Amnistía Internacional pide que la presión internacional no se limite al ámbito político y que también alcance a los grandes escaparates culturales y mediáticos. “La impunidad de Israel ya no puede tolerarse”, concluye Callamard.
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