Un zapato lo dice casi todo de una persona

Entrar en el taller de Jaime Rey con un par de deportivas es una especie de sacrilegio. «Los tenis han acabado con los zapateros y son muy malos para los pies. Se te abren y luego no puedes ponerte unos zapatos bonitos. Pero, ahora, de 20 personas que pasan por la calle, 17 los llevan», lamenta el «único artesano zapatero que queda en Betanzos».

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