El Cabildo de Gran Canaria ha decidido adelantar el período de máximo riesgo de incendio al próximo 1 de junio, un mes antes de lo habitual. Según Didac Díaz, técnico de Prevención e Incendios de la corporación insular,, esta medida responde a la necesidad de «adaptarnos al cambio climático«, ya que en las últimas décadas la temporada de incendios se ha ido ampliando progresivamente. De hecho, el experto apunta a que el riesgo podría volverse prácticamente continuo en el futuro.
Más pasto, incendios más rápidos
Es posible que tengamos incendios un poco más rápidos»
Técnico de Prevención e Incendios del Cabildo de Gran Canaria
Las lluvias invernales y primaverales han provocado un notable aumento de la vegetación en la isla, lo que se traduce en una mayor cantidad de lo que los técnicos denominan «combustible fino«. Díaz explica que este pasto no genera fuegos más virulentos, pero sí más rápidos. Este fenómeno introduce un nuevo factor de riesgo en zonas tradicionalmente áridas, como el sur de la isla, donde habitualmente no hay incendios por la falta de vegetación.
Este año, según el técnico, «es posible que tengamos incendios un poco más rápidos» en esas áreas que antes se consideraban fuera de peligro. Aunque no se espera que sean fuegos de gran intensidad, sí podrían aumentar el número de conatos, obligando a destinar más recursos a su control y extinción.
Quemas prescritas del Cabildo de Gran Canaria
La prevención como autoprotección
Una de las medidas más importantes en la lucha contra los incendios es la prevención individual. Las autoridades insisten en la necesidad de que los propietarios limpien una franja de 15 metros alrededor de las viviendas, una acción para la que no se necesita autorización. Díaz señala que, aunque «hay un poco de todo», se percibe una tendencia creciente de concienciación ciudadana, especialmente en las zonas de cumbres y medianías.
La eficacia de esta medida está demostrada. Díaz califica de «fundamental» la limpieza de los primeros metros cercanos a la casa. En incendios de interfaz urbano-forestal, los servicios de extinción se ven a menudo colapsados, por lo que la autoprotección es decisiva. «Si en los primeros metros ha retirado todo el material que es inflamable, cuando llega el fuego allí, no prende nada y la casa no prende», afirma, añadiendo que si se cumple esta condición, «es muy probable que la casa no se queme».
Una responsabilidad compartida
La lucha contra el fuego es una «responsabilidad de todos«. Díaz detalla que, si bien desde las instituciones se ha avanzado mucho en medios de extinción y en estrategias como la creación de un «paisaje mosaico» con la ayuda de pastores y agricultores, la labor ciudadana es insustituible. La limpieza del perímetro de seguridad de 15 metros es una tarea que corresponde exclusivamente al propietario, ya que se trata de terreno privado.
El técnico subraya que es un trabajo «supremamente pequeñito» que se puede realizar en un par de días y que tiene una importancia capital. «Ahí es cuando la ciudadanía tiene la importancia, es decir, entre todos lo podemos hacer«, concluye Díaz. De cara al verano, la previsión es una incógnita, «es como una lotería», pero la amenaza de los incendios de quinta generación —grandes fuegos simultáneos— está presente, especialmente con las entradas de aire sahariano.










