El Arconian era sobre el mar un buque mercante de 91 metros de eslora con bandera de Comores que el 22 de abril partió del puerto de Freetown, en Sierra Leona, con destino Bengasi, en Libia, donde tenía previsto atracar el 10 de mayo. Construido hace 37 años, nadie sabe bien a quién pertenece (parece que el rastro se pierde tras empresas pantalla) ni cuál era su función. Al menos, la función legal, porque la delictiva la descubrió el viernes por la tarde la Guardia Civil, tras abordar el carguero y hallar el que puede ser el mayor alijo de cocaína incautado hasta la fecha. Los primeros datos (el pesaje continúa) oscilan entre las 30 y las 45 toneladas.
A bordo del barco iban 23 tripulantes, en su mayoría, filipinos, angoleños y holandeses. Proteger el botín era lo principal, habida cuenta del valor que podría alcanzar el estupefaciente en el mercado (entre 600 y 900 millones de euros, si no más). Si salía bien era, para la organización criminal tras la droga, el golpe del siglo. Y para ello, la función de al menos media decena de los pasajeros era presuntamente salvaguardar la cocaína.
Ellos eran los custodios y para ejecutar su tarea tenían en su poder un arsenal de guerra compuesto de fusiles del modelo M16, pistolas semiautomáticas y, algunas de las fuentes consultadas por este diario, hablan incluso de kalashnikov. Las armas debían usarse, sobre todo, para evitar asaltos o vuelcos –en el argot, robo de droga que una organización criminal realiza a otra–.
Esta sería la función de los angoleños y los holandeses, que presuntamente realizaban las tareas de seguridad y del control del cargamento. Los filipinos serían los responsables de pilotar la embarcación y de las tareas de marinería.
Pero la Guardia Civil tenía otros planes: impedir que la droga llegase a suelo español y que, de ahí, se distribuyese por toda Europa. El viernes por la tarde, los agentes asaltaron el carguero frente a las costas de Dajla, al sur de Marruecos.
Tras una puerta metálica en las bodegas y en el interior del casco localizaron un mar de fardos. La cocaína –en paquetes– llenaba el Arconian. Las primeras cifras apuntan a 1.500 fardos con un peso de entre 25 y 30 kilogramos cada uno. El pesaje todavía no ha terminado. Tras el abordaje –en el que participaron agentes de la Unidad Central Operativa (UCO), al mando de la investigación; el Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) número 8 y la Unidad Especial de Intervención (UEI), apoyados por el buque oceánico Duque de Ahumada, el patrullero Río Guadiato y otras embarcaciones– el Arconian fue escoltado hasta el Puerto de Las Palmas. Allí atracó el domingo, sobre las 19.45 horas, en la Base Naval, donde permanece.
Los investigadores sospechan que el objetivo del Arconian y de sus tripulantes era dar el trasvase de la droga a embarcaciones más pequeñas –semirrígidas, narcolanchas– cuando estuviese más cerca de aguas canarias y que estas naves serían las encargadas de alijar en las costas y hacer llegar la droga a tierra. La mayor parte del cargamento iba a entrar, supuestamente, por el Estrecho de Gibraltar y, desde Andalucía, repartirse por Europa.
De esta forma funcionan ahora muchas de las grandes operaciones. Una nave nodriza traslada la mercancía, tras comunicar mediante el sistema AIS (sistema de identificación automática) la ruta legal que prevé seguir y su posicionamiento. En alta mar, cuando llegan al punto acordado por los cabecillas de la mafia, los narcos pueden desactivar el AIS, algo que solo descubriría quien siga minuto a minuto el radar. Entonces se efectúa el traspaso. Y así creían que también iba a operar el Arconian hasta su encuentro con las narcolanchas.
Este lunes, la Guardia Civil inspeccionó el buque durante toda la jornada. Una grúa se encargó de izar los fardos para su posterior custodia, al tiempo que los agentes trasladaban a dependencias policiales a la tripulación, ya detenida. El pesaje de la cocaína, en el momento de redactar este artículo, no había concluido, pero todos los datos apuntan a un «alijo histórico».
Las grandes operaciones
Hasta ahora, la mayor incautación de dama blanca en alta mar la había realizado la Policía Nacional en enero al decomisar, a 290 millas de El Hierro, diez toneladas en el buque United S. El barco había salido de Brasil con los fardos ocultos bajo un manto de sal. Tras el cargamento estaba, presuntamente, una organización criminal serbia.
En tierra firme, la mayor intervención fue en octubre de 2024: trece toneladas en contenedores de fruta llegados desde Ecuador hasta el Puerto de Algeciras, Cádiz. Esta intervención acabó con la detención del exjefe de la UDEF de Madrid, Óscar Sánchez, por su presunta pertenencia a la trama criminal. Si las cifras se confirman, el abordaje de Arconian triplicaría los cargamentos vistos hasta ahora.
«Por las primeras observaciones, es uno de los [alijos] más importantes diría no solamente a nivel nacional de importación, sino a nivel internacional», puso en valor este lunes el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, desde el Centro Tecnológico de Seguridad (Cetse). Marlaska pidió prudencia hasta que terminen los registros y el recuento, pero subrayó: «Las previsiones son que es uno de los alijos más importantes».
A quién pertenece
Quién está detrás de la droga del Arconian es ahora la gran pregunta. Sierra Leona es desde hace año y medio el refugio de Joseph Johannes Leijdekkers, alias Bolle Jos o Jos, el gordito, uno de los fugitivos más buscados de Europa y, curiosamente, natural de Países Bajos, como parte de la tripulación. Su país natal ofrece 200.000 euros por una pista que permita capturarlo. De 33 años, sus condenas suman 40 de cárcel; una de ellas por introducir 7.000 kilogramos de cocaína a través de los puertos de Róterdam y Amberes. Antes de Sierra Leona, el traficante pasó por la Costa del Sol, Dubái y Turquía.
Se desconoce si Bolle Jos tuvo alguna implicación en el cargamento o si solo es casualidad que el buque partiese del país en el que reside. Los medios locales y la oposición lo vinculan también al presidente, Julius Maada Bio, ya que el traficante mantendría una relación con una de sus hijas, Agnes Bio.
Más allá del nombre tras alijo, la operación supone un duro golpe –tal vez el mayor– a las redes del narco. Y vuelve a poner el foco en el papel que Canarias, por su ubicación, juega en el mapa de la droga. Europol ya alertó a principios de año de que el Archipiélago se estaba convirtiendo en uno de los grandes nodos de este negocio, aunque las autoridades tratan de ganar la batalla a las mafias. Y esta es la gran muestra, la intervención en el Arconian, el gigante marítimo de la cocaína. La Audiencia Nacional mantiene la operación bajo secreto de sumario.













