Casi dos años y 85 goles después del fastuoso aterrizaje de Kylian en la casa blanca, el hashtag que el madridismo mantiene viralizado en internet no tiene desperdicio: #MbappeOut. De cada diez seguidores del segundo de la Liga, cinco le venderían mañana mismo. Pese a ser, de largo, el máximo goleador del equipo, la sensación es que el delantero francés ha perdido la batalla en las preferencias de la gente con Vinicius, que en la primera vuelta puso patas arriba la institución tras desafiar a su entrenador en público, por un cambio en un Clásico que su equipo ganó. El brasileño pidió disculpas a todos, menos a Xabi Alonso, a quien Florentino Pérez dejó tirado hasta echarle.
Ni ese desmán, uno entre tantos de ese pésimo deportista que es el 7 del Madrid, le ha valido a Mbappé para convertirse en el líder, tal vez porque sencillamente no tiene capacidad para ello, del equipo todavía de Arbeloa. El técnico salmantino, única voz activa del Real – Pérez se esconde detrás de las filtraciones a sus altavoces afines -, sentenció a Kylian tras ganar en Cornellà… «El Madrid no se construyó con el esmoquin, lo hicimos con camisetas llenas de sudor, de barro y de esfuerzo», dijo al ser preguntado por el compromiso del nueve. Eso sí, lo dice cuando ya sabe que no va a seguir y sin tratar lo mollar del asunto: que el equipo gana más sin él que con él, que el Psg ha llegado al zénit sin él, que no mezcla con Vini, que lleva cero de diez Champions y que el que le trajo, sin atender muchas de las carencias de la plantilla, es Florentino. El Barça de Flick y de Lamine les ha roto. #MbappeOut y Mou en el horizonte. Poesía, con palomitas, que deberían rematarse el domingo.













