Se veía venir y al final va a terminar sucediendo. Los transportistas van a encarecer sus tarifas entre un 8 % y un 10 % como consecuencia del fuerte incremento del precio del gasoil. Llenar el depósito de un camión cuesta en la actualidad alrededor de 400 euros más que antes del inicio de la guerra de Irán, por lo que el sector afirma que no le queda otra salida que aplicar la normativa que les permite repercutir estos aumentos. El alcance de este encarecimiento, con todo, va a ir mucho más allá, dado que tendrá un notable impacto sobre los costes de las empresas, y también sobre los precios de todo tipo de productos.
Hay muchos sectores sensibles al encarecimiento de la energía, pero si hay alguno que nota especialmente los incrementos ese es, sin lugar a dudas, es el del transporte. El estallido del conflicto bélico de Irán el pasado 28 de febrero tuvo una repercusión inmediata sobre el precio de los combustibles, que se mantiene en la actualidad. Y es que la interrupción del tránsito de petroleros por el estratégico Estrecho de Ormuz, una de las principales arterias energéticas del planeta, está teniendo una incidencia directa en el incremento de la cotización, de tal manera que en estos momentos el precio del barril de Brent, referencia en Europa, es de 107 dólares, cuando antes de la guerra era de 72 dólares.
Camiones transitando por la autovía A-31 a su paso por la provincia de Alicante. / AXEL ALVAREZ
La consecuencia para los transportistas es que llenar el depósito medio de un camión cuesta en la actualidad alrededor de 400 euros más, lo que está teniendo un fuerte impacto para el sector, también el alicantino, formado por una flota de unos 10.500 camiones. La consecuencia, según explica el secretario general de la Federación Provincial de Transporte de Mercancías de Alicante (Fetrama), Antonio Gabaldón, es que a las empresas no les va a quedar otra que encarecer sus tarifas.
Según sus palabras, «para una empresa de transporte el combustible representaba, hasta la fecha, el 35 % del coste de la explotación, pero tras el aumento de los precios del petróleo ese porcentaje puede haberse elevado hasta el 40 %, hasta el punto de que los combustibles han superado los costes laborales, afectando de manera directa a la rentabilidad».
Es por ello por lo que la mayoría de las empresas del sector van a empezar a encarecer sus tarifas entre un 8 % y un 10 %, acogiéndose a una modificación legal aprobada hace cuatro años, que permite a los transportistas repercutir el encarecimiento de los carburantes.
Pero el alcance de esta subida va a ir mucho más allá de las tarifas del sector, según reconoce el propio Gabaldón. «Los transportistas repercutirán la subida de los combustibles en los operadores de carga y descarga, pero lo normal es que éstos lo hagan en las empresas para las que trabajan y, finalmente, en la gente de a pie, con aumentos de precios en todo tipo de productos«.
Industria
La industria va a ser uno de los sectores que va a sufrir el impacto de manera inmediata, y eso ya ha provocado una lógica preocupación. Un ejemplo representativo de ello, sin ir más lejos, es el metal. La secretaria general de la Federación de Empresarios del Metal de la Provincia de Alicante, Rosa Sánchez, señala que los encarecimientos en el transporte «ya se están empezando a notar, y la verdad es que hay mucha prepocupación, porque tenemos que tener en cuenta que el nuestro es un sector muy intensivo en el uso de la energía, y que también tenemos que afrontar los incrementos de precios que se están registrando en la electricidad y las materias primas«.
Todo esto se está produciendo en un escenario en el que el transporte viene reivindicando su importancia para la economía y solicitando a las diferentes Administraciones una apuesta decidida para atajar el déficit de trabajadores, reducir la presión fiscal e impulsar medidas de contención ante los efectos que esté teniendo la actual situación internacional, especialmente por la subida de los carburantes.

Camiones de mercancías desplazándose por autovía. / AXEL ALVAREZ
De hecho, la patronal nacional está negociando con el Gobierno un plan nacional similar al que se puso en marcha en 2022 con la guerra de Ucrania, con bonificaciones directas al precio del combustible, el aumento del coeficiente del carburante y la reducción de los plazos para la devolución del impuesto sobre los hidrocarburos.
Por otro lado, el Ministerio de Transporte, por medio de la modificación legal realizada hace cuatro años, establece una fórmula para calcular el aumento que se debe aplicar en las tarifas en caso de ecarecimiento del combustible, lo que se traduce en los aumentos citados de entre el 8 % y el 10 %.
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