Tenía que pasar. Tenía que llegar el lacerante show que se está haciendo con la figura del poeta con fines meramente ideológicos y sectarios. Hay algunos que, puestos a buscar réditos electorales, o eso creen, se arrogan, de atribuyen y hacen suya, en este caso, la figura de Miguel y, tras ello, sus correligionarios bailando al son que aquellos le tocan.
Se trata de una manipulación que, por su mezquindad, debería de ser frenada en seco. Y debe ser frenada porque no se puede permitir que la ideología, ínsita en la figura del poeta y, por ende, inseparable de su persona; decía, no se puede consentir por el bien mismo de su obra que, “su ideología se coma su obra”.
Es evidente, por sabido, el desempeño y la afinidad de Miguel durante su vida. Su filiación y su lucha por sus ideales tan ejemplarmente plasmados en su obra. Pero ello no puede sustituir el valor de la misma, que, por otra parte, ha de ser el centro y esencia de las manifestaciones a favor y reivindicativas de su legado literario. No puede ser objeto de conflicto ideológico, ni de lucha política el uso de su legado y, mucho menos, fuente de confrontación entre iguales. A él no le hubiese gustado ver que para nada sirvió por lo que tanto luchó: libertad en sentido amplio.
Es triste, muy triste. que lo que debe ser un homenaje a Miguel, al poeta, acabe instrumentalizado por unos y otros. Acabe en una escenificación ideológica.
Miguel Hernández no es patrimonio de ninguna bandera. Reducir a Hernández a un símbolo es traicionarlo. Es ignorar que su obra, su poesía, desborda cualquier ideología y mente estrecha. Es olvidar que, junto al Miguel comprometido, está el hombre que escribe desde la herida, desde la pérdida, desde lo más íntimo.
Tal vez, lejos de politizar, lo mejor para Miguel, lo mejor para su obra y lo mejor para honrarle sea devolverle su amplitud. Permitir que su poesía hable sin corsés, que interpele a lectores de cualquier sensibilidad o ideología: su dimensión universal. Porque utilizar un poeta que pertenece a todos, es pervertir precisamente aquello por lo que luchó. Es más fiel a sí mismo que aquel que queda atrapado en una sola bandera.
En una sociedad madura, los grandes autores deben ser espacios de encuentro, sin fanatismos ideológicos, sin arrogarse de su figura. Cabe plantearse, por tanto, si algunos homenajes tal y como se desarrollan, ayudan a extender su obra …… o justo lo contrario
Se confunde memoria con utilización, instrumentalizar es desplazar lo esencial de su obra. Decía que no se trata de olvidar su contexto, ni de negar su biografía, sino de cuestionar cómo se trata hoy en día su memoria.
Como afirmaba al principio. MIGUEL NO NECESITA BANDERAS, necesita, por lo profundo de su legado, que la gente lo lea y extraiga sus conclusiones de las palabras del poeta.
José Luis Bernabé es abogado
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