El Auditorio de La Lonja de Orihuela acogió una nueva edición de la jornada «Proyectando Vega Baja», centrada en la transformación urbana Orihuela. La inversión de 18 millones de euros que dedica el municipio para infraestructuras hídricas en la Costa (Veolia) es solo uno de los ámbitos de intervención del municipio. Bajo el nombre de «la revolución sosegada» del planeamiento local, se articulan ocho líneas de actuación, defendida por el concejal de Urbanismo oriolano, Matías Ruiz, a desarrollar tanto en el centro histórico como en el litoral para la resolución de carencias. Otro de los proyectos, presentado por la edil de Limpieza Viaria y Recogida de Residuos, Rocío Ortuño, fue la puesta en marcha de la empresa pública de gestión de residuos, Ecoplan, y una inversión de 6 millones de euros para renovar la flota de vehículos y limpieza viaria. Mientras la necesidad de revisar los pliegos de contratación de los grandes contratos públicos de residuos de los municipios para incentivar la recogida selectiva fue respaldada por el director general de Calidad Ambiental de la Generalitat, Jorge Blanco, que realizó la apertura institucional del encuentro.
Fue durante una nueva edición de «Proyectando Vega Baja», un encuentro sobre el futuro de la comarca, promovido por INFORMACIÓN, que, moderado por su director, Toni Cabot, expuso las líneas maestras de los retos que afrontan municipios como Orihuela. Las intervenciones coincidieron en la urgencia de fortalecer la resiliencia municipal frente al cambio climático, marcado en la Vega Baja por los efectos de la dana de septiembre de 2019, mediante inversiones coordinadas, una gestión eficiente y lo que llamaron corresponsabilidad ciudadana.
Matías Ruiz, concejal de Urbanismo y Patrimonio de Orihuela / ALEX DOMINGUEZ
Así, Matías Ruiz, concejal de Urbanismo y Patrimonio, esbozó la planificación estructural que guiará la transformación urbana de la ciudad, desde la mejora del mantenimiento básico hasta la posible creación de un consorcio para la salvaguarda del patrimonio monumental. Ruiz habló de la «revolución sosegada» que vive Orihuela impulsada por la estabilidad institucional -con el pacto de gobierno del PP y Vox-, y un presupuesto que permite afrontar actuaciones largamente reclamadas. Destacó que la primera prioridad es el mantenimiento de los servicios básicos: parques, recogida de residuos, colegios y viales. «Lo primero que percibe el ciudadano es que se mantengan en condiciones los espacios donde pasea con su familia», señaló el edil. Abordó a su vez la complejidad territorial de Orihuela, con un centro histórico declarado Bien de Interés Cultural, 23 pedanías dispersas en más de 40 kilómetros y una costa con más de 50 urbanizaciones exige un enfoque diferenciado por zonas.
En la Costa, donde residen 50.000 personas en temporada baja y más de 150.000 en verano, el abastecimiento de agua potable representa una prioridad urgente. «Si mañana se produjera una rotura-advirtió Ruiz-, tendríamos suministro máximo de seis horas». Para subsanar este déficit, el Ayuntamiento «ya cuenta con financiación y proyectos» tendentes a garantizar el suministro, una inversión de 18 millones de euros que permitirá desarrollar entre 10.000 y 15.000 viviendas actualmente «paralizadas» por la falta de infraestructuras hídricas. Ruíz admitió que las cincuenta urbanizaciones de la Costa «están mal diseñadas» lo que provoca problemas de movilidad y dotación de servicios públicos. Citó la necesidad, en la que trabaja de construir el tercer colegio -ahora en prefabricadas- y un segundo instituto para la zona litoral, además de completar instalaciones como un centro cívico y la construcción de la pasalera sobre la autopista «a punto de licitarse».
Ante la magnitud del patrimonio monumental oriolano, Matías Ruiz propuso la creación de un consorcio integrado por el Estado, la Generalitat Valenciana, la Diputación, el Obispado y patronos privados. Un diagnóstico previo cifró en 43 millones de euros la cantidad necesaria para poner en valor los monumentos de la ciudad. «Orihuela no puede con todo», reconoció el concejal, quien citó como ejemplos los casi 5 millones de euros invertidos en el Palacio Episcopal o los 2 millones que requiere únicamente el mantenimiento de la iglesia de San Agustín. El modelo propuesto se inspira en el consorcio puesto en marcha en Toledo y persigue no solo la conservación, sino la puesta en valor cultural permanente, superando el carácter temporal de iniciativas como la recordada La Luz de las Imágenes de 2002.

Antonio Martínez Gumbao, gerente territorial de Alicante Sur de Veolia / ALEX DOMINGUEZ
Veolia
Por su parte, Andrés Martínez Gumbao, gerente territorial de Alicante Sur de Veolia, se centró en la necesaria adaptación frente a un escenario de cambio climático caracterizado por sequías más extremas y episodios de lluvias intensas. Frente a ello, la empresa Veolia apuesta por aumentar la resiliencia urbana mediante inversiones continuadas en infraestructuras. En este sentido, el grupo ha licitado recientemente una actuación valorada en 2,5 millones de euros para construir un nuevo depósito de agua potable en la Costa de Orihuela. «Aunque la ciudadanía no perciba directamente estas obras -porque el grifo sigue funcionando-, son esenciales para garantizar el suministro a medio y largo plazo», afirmó el gerente Territorial de Veolia Alicante Sur. Martínez Gumbao agradeció la disposición del Ayuntamiento de Orihuela para apoyar este tipo de proyectos que, indicó, requieren «valentía por parte de las administraciones para destinar recursos a actuaciones que, aunque invisibles, son estratégicas».
En el ámbito de la digitalización, Orihuela cuenta ya con dos de cada tres contadores de agua digitalizados, un avance que permitirá al municipio alcanzar el 100% de telelectura en los próximos años. Así lo confirmó Andrés Martínez Gumbau, gerente Territorial de Veolia Alicante Sur, durante su intervención en una jornada técnica centrada en el desarrollo urbano de la ciudad. «Pasamos de tener una lectura del contador cada tres meses a disponer de 24 lecturas diarias», explicó, lo que supone «conocer exactamente los consumos en cada vivienda, negocio o inmueble».
La implantación de contadores inteligentes, según detalló el representante de Veolia —empresa presente en Orihuela desde finales de los años 80—, genera beneficios tangibles para la ciudadanía. Entre ellos, la detección inmediata de ocupaciones en segundas residencias de la Costa: «Si alguien entra en una vivienda y abre el grifo, nos enteramos en ese momento, lo que facilita la actuación de las fuerzas de seguridad». Asimismo, el sistema permite identificar fugas interiores de forma precoz, evitando «pérdidas de agua y económicas que antes se detectaban meses después, al recibir una factura desorbitada».

Antonio Sánchez, responsable de Energía y Saneamiento de Grupo Hozono Global / ALEX DOMINGUEZ
Hozono Global
También desde el ámbito de infraestructuras, el responsable de Agua y Saneamiento del Grupo Hozono, Antonio Sánchez, destacó la trayectoria de la empresa en Orihuela y la Vega Baja, donde lleva más de 30 años gestionando servicios públicos como limpieza viaria, conservación de zonas verdes, recogida de residuos e infraestructuras.
«Nuestro compromiso con el tejido social y las administraciones es básico», señaló, subrayando que la eficiencia y la tecnología son claves para anticiparse a las necesidades del municipio. Entre sus actuaciones más emblemáticas en la ciudad figura la gestión del Palmeral -uno de los mayores de Europa, con más de 9.000 ejemplares- y el contrato de mantenimiento de edificios públicos y colegios.
El grupo, recientemente reforzado con una oficina en Guardamar para coordinar la estrategia comarcal, defiende la colaboración público-privada como herramienta para construir «una ciudad más moderna y sostenible», en la que la planificación resiliente del agua y la gestión medioambiental sean ejes transversales.
Para Sánchez, la inversión y la planificación conjunta se erigen como pilares fundamentales para gestionar servicios esenciales como el ciclo integral del agua, la conservación de zonas verdes o la recogida de residuos. «Es básico compartir objetivos con los ayuntamientos e ir por delante de las necesidades para evitar problemas futuros», afirmó Sánchez, quien subrayó que la eficiencia y la sostenibilidad son claves en un municipio de crecimiento dinámico como Orihuela.
La complejidad territorial de Orihuela, que combina un rico patrimonio histórico con un potente desarrollo turístico, representa un reto que la empresa aborda con contratos estratégicos como el mantenimiento de edificios públicos y colegios, y la gestión del Palmeral. «Es un orgullo que el Ayuntamiento haya confiado en nosotros para conservar uno de los palmerales más grandes de Europa, con más de 9.000 ejemplares y un valor identitario y climático único», señaló.
Escenario climático
Ante un escenario climático marcado por la irregularidad hídrica, Sánchez abogó por superar el modelo defensivo tradicional y adoptar una planificación resiliente que aproveche las avenidas y apueste por soluciones basadas en la naturaleza, como los jardines inundables. «La gestión del agua ya no puede limitarse a defendernos de ella; hay que planificar con vista de futuro y sacar provecho de estos episodios», indicó. Este enfoque, añadió, solo es posible mediante una colaboración público-privada sólida, donde el sector privado aporte conocimiento y tecnología para optimizar las decisiones administrativas, siempre con las necesidades de la población en el centro. «Nuestro compromiso es total con el tejido social y con la construcción de una ciudad más moderna y sostenible», aseguró.













