La obsesión de Albany por guardar las apariencias y su constante fijación con el físico femenino terminan provocando un tenso enfrentamiento con su hija Sonia durante la comida familiar.
Después de servirle fruta como postre a su nieta, la empresaria no duda en cambiar su plato por el de Ibiza al ver que el resto toma tarta: “Mi hija puede comer lo que quiera”, zanja con firmeza.
“Si la alimentas así, es normal que tenga que llevar tallas XXL”, reprocha Albany, antes de que Ruth, otra de sus hijas, la frene delante de todos. Una reacción que Albany no logra comprender, convencida de que únicamente está velando por el bienestar de la pequeña.
Un nuevo comentario desafortunado está a punto de hacer estallar a Sonia, pero Can interviene a tiempo y consigue que se calme y deje pasar la situación. Además, logra conectar con Ibiza con un gesto divertido que arranca una sonrisa a Sonia.














