La antigua PSA creó junto a la china Dongfeng la empresa DPCA (Dongfeng Peugeot Citroën Automobiles). La ‘joint venture’ fue la gran apuesta del grupo francés para entrar en el mercado del gigante asiático, donde todavía a día de hoy sigue ensamblando algunos modelos para la venta local. Una alianza de más de tres décadas que creció con la entrada de la empresa china en el capital de una necesitada PSA en 2014, pero que decayó bajó el mando de Carlos Tavares y tras el nacimiento de Stellantis, que se centró en la incipiente Leapmotor. Ahora bajo la dirección de Antonio Filosa, el grupo con planta en Vigo vuelve a tirar de Dongfeng en un momento de crisis, pero también de otros posibles socios asiáticos: la compañía ha identificado cuatro fábricas en Europa que podría vender o compartir en su intento de hacer frente al exceso de capacidad industrial. Entre ellas se encuentra la planta de Villaverde, Madrid.
La exclusiva fue publicada por el medio especializado Bloomberg, que señala que el fabricante comunicó a los Gobiernos francés e italiano que existe una falta de trabajo en algunas plantas de Europa, identificando en concreto cuatro. Entre ellas se encuentra la fábrica de Madrid, que Dongfeng habría visita a principios de este mes, según indicaron fuentes conocedoras de la operación, que citaron también un reconocimiento por la planta francesa de Rennes y de la italiana de Cassino, otras dos de las factorías identificadas, apuntando la cuarta a Alemania (sin citar cuál, Rüsselsheim o Eisenach).
Respecto a las instalaciones de Francia e Italia, se trata de dos países donde el grupo está viéndose sometido a la presión de los trabajadores y gobiernos, que exigen saber si existe futuro industrial para algunas de sus instalaciones. En el primer caso, por el reciente cese de producción anunciado para Poissy; en el segundo, por la continua caída de la cifra de vehículos producidos en suelo italiano, donde además es el único fabricante. En el caso del país gobernado por Giorgia Meloni, se suma también la cancelación de la gigafactoría de baterías de Termoli en el marco del frenazo a la electrificación ejecutado por Filosa.
Situación en España
El caso de España es diferente. El grupo tiene en Vigo su planta más eficiente y productiva, que precisamente el año pasado se anotó un récord con 559.427 unidades producidas. Tiene el Sistema 2 saturado con la producción de las K9 y en el Sistema 1 el futuro pasa por la plataforma ‘STLA Small’, ya anunciada, y la próxima generación del Peugeot 2008. La misma base de ingeniería se asignó a la factoría de Figueruelas (Zaragoza), que además de los coches de las marcas de Stellantis producirá los de la china Leapmotor para su venta en la UE. La única que queda por definir su futuro es Villaverde, que ahora produce los Citroën C4 y C4X, pero que no tiene adjudicada ninguna de las nuevas plataformas.
Además de la conexión obvia con Balaídos por pertenecer a la misma multinacional, la de Villaverde tiene un claro nexo con la automoción gallega al tratarse de una planta cuyo origen se remonta a 1951, fundada por Barreiros Diésel, la empresa del histórico empresario ourensano Eduardo Barreiros. Llegó a tener 12.000 trabajadores; hoy Stellantis emplea allí a unos 1.500.
Las conversaciones todavía no se han cerrado y pueden dar muchas vueltas, según las mismas fuentes. De hecho, Dongfeng es uno de los posibles protagonistas, por los recientes contactos, pero no los únicos, ya que Stellantis mantiene conversaciones con diversos actores del sector. De hecho, también este año Bloomberg reportó contactos con Xiaomi y Xpeng.
Dongfeng, por su parte, ya ha acordado un primer desembarco en España a través de Zhengzhou Nissan Automobile Company, una joint venture con Nissan, que se alió con la también china Coronet y la española Santana Motors para crear una «la alianza estratégica» y resucitar la factoría de todoterrenos de Linares (Jaén). Actualmente todavía es accionista de Stellantis, si bien tiene menos de un 2% de los títulos.
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