Si hace días el Paseo de la Estación de Elche se llenó de amantes por la literatura, en concreto 30.000 según los datos municipales, este jueves los libros fueron los que tomaron las calles, especialmente en bancos y plazas. El Ayuntamiento volvió a celebrar Sant Jordi con su particular campaña del bookcrossing en la que las bibliotecas municipales repartieron por la vía pública 1.300 títulos donados (un millar más que en 2025), y de temáticas muy variadas.
El objetivo era que múltiples historias románticas, de ciencia ficción y de aventuras, entre un sinfín de géneros, iniciaran un viaje por el término municipal para incentivar el hábito de la lectura. Lo curioso era ver típicas escenas de obras cambiando de manos, vecinos que se detienen por sorpresa ante una historia inesperada y concejalas que, entre risas y carreras improvisadas, reparten lecturas, como fue el caso esta vez de la edil de Bibliotecas, Loli Serna, y la responsable de Festejos, Inma Mora.
Un momento del reparto de títulos literarios por el Día del libro / Áxel Álvarez
La iniciativa, que celebraba su decimosexta edición, repartió aproximadamente medio centenar de libros en cada uno de los 24 puntos previstos en término municipal, 18 en el casco urbano y seis en pedanías, sumándose Arenales del Sol. El objetivo era claro: romper la lógica de la propiedad individual para convertir la lectura en un viaje compartido.
Cada ejemplar, identificado con su etiqueta, invitaba además a quien lo recogía no solo a leerlo, sino a liberarlo después, prolongando así una cadena invisible de lectores. La propia edil del área, Loli Serna, le pedía a los afortunados que pasaban por el entorno de la Plaça de Baix que escaneasen el código que trae cada obra para que pusieran en qué lugar lo iban a devolver para que la concejalía pueda después hacer seguimiento de los desplazamientos e las obras, ya que casualmente tienen algún caso de obras que han llegado a Bruselas.
Intercambio
Fernando Rodríguez, uno de los vecinos que recogió un ejemplar, en su caso, una novela de Paulo Coelho, reconocía que conocía el fenómeno del intercambio de libros en otras ciudades, pero no tanto impulsado directamente por una administración. “No he leído nada suyo, pero había oído hablar. Me parece interesante que te llegue así, sin buscarlo”, explicaba a este diario.
A pocos metros, Juan José Latorre valoraba la iniciativa desde otra perspectiva: “Fomentan la lectura, que en los últimos años se ha perdido un poco. Y lo de dejarlo luego con una reseña me parece algo muy bonito”. Digamos que la dimensión comunitaria del bookcrossing, esa invitación a dejar rastro del paso de cada lector, es precisamente uno de los elementos que más destacaron quienes participan. “Hoy en día estamos muy pendientes de la tecnología.
Está bien, pero no hay que olvidar la esencia. Si uno aprende a leer, la sociedad sería mejor”, trasladaba Marcela Giménez. En sus manos llevaba un ejemplar juvenil, uno de los muchos géneros que conviven en esta liberación literaria.

Estado actual del bibliobús instalado en la Plaça de Baix de Elche este jueves / Áxel Álvarez
Donaciones
Detrás de esa diversidad hay un trabajo previo menos visible pero esencial. Y es que los libros proceden íntegramente de donaciones de particulares y asociaciones, con lo que los técnicos revisan todos los ejemplares, los clasifican por género, edad o idioma, y seleccionan cuáles están en condiciones de ponerse a disposición del público, detalló la jefa de Bibliotecas, Laura Samper, quien hizo énfasis en que «no todo vale» porque se descartan para la actividad enciclopedias o libros escolares, y se priorizan obras en buen estado que puedan tener una segunda vida. La selección incluye desde literatura infantil hasta clásicos o manuales temáticos, pasando por autores contemporáneos. Incluso, cuando hay duplicados, se incorporan títulos de temática local vinculados a Elche.
Serna también quiso poner de relieve que esas donaciones forman parte de una estrategia más amplia para apoyar a mercadillos solidarios, bibliotecas escolares o centros cívicos que necesitan fondo bibliográfico.
Una institución rodante
La edil hizo estas declaraciones a los pies del bibliobús, un recurso de préstamo móvil que cada año por esta efeméride se planta en la Plaça de Baix para visibilizar el papel que juega para llevar la lectura a zonas donde no hay bibliotecas próximas.

Libros de varios géneros se entregaron este jueves por 24 puntos de Elche / AXEL ALVAREZ
El Ejecutivo local incidió en que el servicio está en funcionamiento desde 1978 y es el único bibliobús municipal en activo en toda la Comunidad Valenciana y en buen estado, según asegura el bipartito a pesar de que fue en 2003 cuando se hicieron los últimos cambios, más allá de las revisiones periódicas. Tan singular es este vehículo, además rinde tributo al escritor ilicitano Manuel Vicente Segarra, que el pasado enero, con motivo del Día del Bibliobús, el Ministerio de Cultura lo seleccionó como ejemplo de buenas prácticas junto a otros servicios de ciudades como Lugo o Guadalajara, como explicó la propia concejala.
El funcionamiento, además, ha logrado estabilizarse ya que después de anunciarse hace dos años la jubilación tras 24 años de actividad del encargado del servicio, Gonzalo Martínez, el Ayuntamiento sostuvo provisionalmente este recurso con un bibliotecario y un conductor de autobús hasta que se ocupase la plaza. Si bien, desde el pasado junio hay un nuevo encargado que reúne un perfil muy concreto porque debía acreditar en el proceso que tuviera conocimientos en el área de bibliotecas y sobre conducción de este tipo de vehículos de grandes dimensiones.
Hasta 700 préstamos
Fuera del trabajo interno, lo que está claro es que el servicio sobre ruedas está en auge con una media de 500 préstamos mensuales, y con picos como el pasado marzo cuando se elevó el número a 700. En el primer trimestre del año, cerca de 950 niños y niñas, así como más de 650 adultos lo utilizaron a través de las paradas mensuales en ocho puntos del Camp d’Elx y en los dos del núcleo urbano donde las bibliotecas quedan lejos.

Libros que ha repartido la concejalía de Bibliotecas por el término municipal dentro del bookcrossing / INFORMACIÓN
Perfil
A nivel municipal trasladan que el perfil de usuario es amplio y heterogéneo. Desde escolares que vienen por lecturas que les encargan en el aula a mayores que ven en el bibliobús la ocasión perfecta de sacar un libro. Esa diversidad se refuerza con un sistema de préstamo personalizado, mediante teléfono o WhatsApp, por el que los usuarios pueden reservar previamente el título exacto en vista de que el bibliobús solo ofrece físicamente una pequeña parte del total de fondos de la red de bibliotecas.
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