La Unión Europea ha aprobado este jueves dar un préstamo de 90.000 millones de euros a Ucrania, pactado por los líderes el pasado mes de diciembre y paralizado por Hungría durante meses, que debe servir para hacer frente a un tercio de las necesidades económicas de Kiev durante los próximos dos años.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski; y los líderes de la Comisión y el Consejo europeos, Ursula von der Leyen y António Costa, han aplaudido este jueves, durante un encuentro en Nicosia antes del inicio de la reunión informal de líderes de la UE, el desbloqueo del préstamo y han señalado «la importancia de su rápida ejecución» para ayudar a Kiev a «satisfacer sus necesidades presupuestarias y de defensa urgentes». El siguiente paso, han coincidido los tres, es avanzar «sin demora» en las negociaciones para la adhesión del país eslavo al club comunitario.
Analizamos cómo funciona y qué financiará el préstamo de 90.000 millones aprobado:
El pasado mes de diciembre, después de fracasar los intentos de hacer uso de los activos rusos congelados para financiar la ayuda a Ucrania, los líderes de la UE optaron por el plan B. Ese plan consiste en hacer uso del presupuesto comunitario como garantía para emitir deuda conjunta y dar un crédito a Kiev. Pero eso sí, solo 24 de los 27 países participarán. Hungría, Eslovaquia y República Checa no pondrán un euro.
En total, el Consejo Europeo se comprometió a dar 90.000 millones a Ucrania en pagos fragmentados entre 2026 y 2027, que cubrirán un tercio de sus necesidades económicas. Ese dinero debería garantizar la viabilidad económica de Kiev, siempre y cuando el resto de socios se hagan cargo del resto.
Los ucranianos solo tendrán que devolver el dinero si Rusia no paga reparaciones por los daños causados durante la guerra. Los líderes dejaron además la puerta abierta a hacer uso de los activos congelados para que no sean los ciudadanos europeos quienes paguen la factura de una guerra provocada por Vlad´’mir Putin.
De los 90.000 millones de euros, un tercio será en apoyo presupuestario y dos tercios en ayuda militar. Es decir, Ucrania recibirá 30.000 millones de euros para hacer frente a sus necesidades económicas «más urgentes» en el ámbito civil. Y los otros 60.000 millones de euros se invertirán en defensa. En particular, deben servir para reforzar la capacidad de producción de la industria de la defensa ucraniana.
Para dejar claro cómo gastará el dinero, la UE y Ucrania pactaron una estrategia de financiación el pasado mes de marzo. Ese documento cubrirá la mitad del préstamo que se desembolsará a lo largo de 2026. Por otro lado, Ucrania debe presentar un programa de apoyo para la adquisición de productos de defensa, en el que explique qué necesita y cómo quiere adquirirlo.
Kiev deberá comprar equipamiento y armamento a países de la UE, Islandia, Liechtenstein y Noruega, y a aquellos con los que el bloque haya firmado acuerdos de seguridad. También podrán adquirir productos fuera de ese marco, de manera excepcional, cuando no estén disponibles en estos países y exista una necesidad urgente.
En este caso, la Comisión podría aplicar excepciones. De hecho, ya se ha dado la primera. Bruselas concedió una excepción a Kiev para la fabricación de drones en Ucrania, para la que utilizarán algunos componentes chinos.
Según fuentes comunitarias, la Comisión y el gobierno ucraniano están finalizando el acuerdo para el préstamo. Este incluye derechos y responsabilidades del prestamista y el prestatario, pero también cuestiones púramente prácticas sobre cómo se transferirá el dinero. Es posible que el texto final requiera el respaldo del Parlamento ucraniano.
Las partes están finalizando también un memorándum de entendimiento que incluye cuestiones relativas a la gestión de las finanzas públicas o la lucha contra el fraude y la corrupción. Bruselas se ha puesto como objetivo en cualquier caso que el dinero empiece a llegar en el segundo trimestre de este año. Las mismas fuentes apuntan a que el primer desembolso debería poder estar listo antes del mes de junio y sería de unos 3.700 millones.
El Consejo Europeo llegó a un acuerdo en diciembre del año pasado. Hungría, Eslovaquia y República Checa dieron su respaldo al mecanismo a condición de no tener que pagar. En enero de este año, la Comisión Europea presentó las legislaciones necesarias para traducir esa decisión política en un instrumento financiero.
Una de esas decisiones, la modificación del presupuesto comunitario, requiere unanimidad. En febrero, el Gobierno húngaro decidió vetarla acusando a Ucrania de haber frenado el suministro de petróleo ruso a Hungría por motivos políticos. Kiev lo achacó a una avería en el oleoducto que atraviesa el país como consecuencia de un bombardeo del ejército ruso.
El todavía primer ministro húngaro, Viktor Orbán, que se enfrentaba a unas difíciles elecciones en abril, acusó al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, de chantaje». Orbán dijo que Ucrania estaba poniendo en peligro la seguridad energética de Hungría y advirtió que no respaldaría ninguna decisión en favor de Kiev mientras el crudo no llegara.
El pasado 12 de abril, Orbán perdió por un importante margen las elecciones frente al líder de la oposición, Peter Magyar. La pasada semana, el gobierno ucraniano aseguró que estaba arreglando la avería. El martes volvió a fluir el petróleo y el miércoles, por unanimidad, la UE dio luz verde al préstamo.
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