La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, admitió esta semana como una posibilidad la emisión de deuda conjunta de los países de la Unión Europea (UE) –eurobonos– para financiar la transición energética, la defensa y la inversión en inteligencia artificial. En la nueva batalla geoestratégica mundial, Europa necesita recursos y el BCE es clave para emular la estrategia empleada ante la crisis del covid durante el 2020 y los años posteriores.
Lagarde explicó que estos «activos europeos seguros» podrían ser equiparables a los bonos del tesoro de EEUU. La economía mundial se enfrenta a la mayor amenaza a la seguridad energética de la historia como consecuencia del cierre del estrecho de Ormuz a causa de la guerra de EEUU-Israel contra Irán, que supone la pérdida de 13 millones de barriles de petróleo al día, además del impacto sobre otras materias primas vitales. Si la crisis se prolonga serán necesarios mecanismos de estímulo y confianza para capear la situación.
Deuda y confianza
Interiorizar que el gasto público es herramienta adecuada para solventar proyectos comunes en Europa es relevante y era anatema hace pocos años. La arbitraria regla del déficit excesivo causó excesivo dolor económico en anteriores crisis, mientras que la deuda avalada por confianza institucional es clave en la economía del siglo XXI. Los inversores deben estar atentos al contexto y no estar ‘en Babia’ satisfechos con sus plusvalías puntuales. Lagarde avanzó que un instrumento útil para Europa podría ser una fiscalidad a escala europea, pero ha matizado que esta propuesta no está todavía suficientemente avanzada. También defiende la creación de un mercado de capitales único supervisado por una única institución, de tal manera que se construya un sistema «completamente coordinado y unificado» en Europa. El endeudamiento conjunto de los Veintisiete sería una óptima solución para financiar bienes públicos que afecten al conjunto de la UE o para respaldar los créditos a Ucrania.
Pedro del Pozo, director de inversiones financieras de Mutualidad, suele aportar rayos de luz e interés en el análisis de la situación económica. En su última aportación, Del Pozo aborda el espinoso asunto de qué referencias toman más en serio los inversores: «El mercado de renta variable está prestando más atención a los beneficios empresariales que a la situación macroeconómica. Y lo cierto es que, pese a la desaceleración económica, los resultados están sorprendiendo positivamente. Las empresas están mostrando una capacidad de resistencia notable en un entorno menos favorable», dice Del Pozo.
Liquidez en el mercado
Otros analistas han apuntado en las últimas semanas que los inversores están más atentos a las oscilaciones de oferta y demanda que a los fundamentales que sustentan los valores. Cada analista tiene su visión para explicar las razones de los récords en momentos de incertidumbre. Pero Del Pozo resalta el factor que puede explicar las razones por las que las crisis impactan menos que antaño en la bolsa: «La macroeconomía sigue actuando como indicador adelantado y, por tanto, mantiene viva la posibilidad de ajustes en mercado. Sin embargo, hay un factor adicional que explica el comportamiento actual: la elevada liquidez. Esta liquidez provoca que, ante caídas puntuales, los inversores que permanecían al margen aprovechen para entrar, lo que limita la profundidad de las correcciones».
Para Del Pozo, la renta fija «está mostrando un comportamiento más alineado con la situación actual. Las rentabilidades ya venían repuntando por factores estructurales, como el aumento del gasto público y, en Europa, el incremento del gasto en defensa vinculado a la guerra de Ucrania. El conflicto con Irán ha intensificado este movimiento».
‘Estar en Babia’
Cuando alguien ‘está en Babia’ se supone que está en la inopia, en la Luna o ensimismado en sus cosas. Cualquier inversor no debería estar absorto en sus pensamientos o concentrado en lo indebido más de la cuenta. Pero ‘estar en Babia’ puede ser también entelequia para aquel que desea situarse más allá del mundanal ruido y lejos de cualquier tumulto. Resulta que Bavia está en el norte de León, cerca de la asturiana Somiedo (lugar predilecto del oso pardo en España para esconderse de la civilización). El caso es que Babia es una zona tan solitaria y agreste que propiciaba en el pasado el descanso de reyes y gente importante que aspiraba a aislarse de sus responsabilidades cotidianas. Es de esperar que aquellos que tienen poder no deseen estar en lugar privilegiado como Babia o quieran irse a por uvas mientras caen chuzos de punta. Para los que crean que lo de Babia se derivaba de bobada o babas, pues no. Lo de estar en Babia es más actualmente privilegio de pocos que descripción peyorativa (que es también) para aquel que no quiere enterarse de lo que pasa en su entorno. Para el inversor, mejor no estar en Babia salvo que haya logrado plusvalías y quiera un descanso. Mientras tanto, se espera que Lagarde y sus colaboradores disfruten estando en el meollo de las decisiones y estén más acertados que Trump. Si el estrecho de Ormuz sigue cerrado, Trump mantiene las guerras y Putin se empecina en las suyas, las emisiones de deuda quizá permitan mitigar el chaparrón económico. Y es mejor estar atentos que en Babia, salvo en vacaciones.













