Las lejanas aguas del Pacífico ecuatorial parece que están calentándose de forma acelerada y esto, lejos de quedarse ahí, amenaza con desestabilizar aún más el clima global. La Organización Meteorológica Mundial advierte de que se están formando las condiciones para que surja El Niño, un fenómeno climático natural y cíclico que se asocia con un aumento adicional de las temperaturas globales. Los modelos más conservadores apuntan a un 25% de probabilidades de que este Niño, o ‘Superniño’ como ya se le ha bautizado mediáticamente, que se avecina se convierta en uno de los más intensos detectados en las últimas décadas. Pero también hay estimaciones que afirman que podría ser el más fuerte del último siglo. Todavía hay mucha incertidumbre al respecto pero por ahora, según explica el investigador Diego Campos, del Barcelona Supercomputing Center (BSC-CNS), «es muy posible que volvamos a batir récords globales de temperatura«.
Los expertos afirman que ya hay indicios que indican que estamos en una fase de «transición rápida» y que podríamos estar ante una pronta llegada de El Niño
Desde el superordenador de Barcelona se están llevando a cabo estudios exhaustivos para entender la evolución del clima terrestre y, entre otros, el impacto de fenómenos como El Niño en las temperaturas globales. En estos momentos, según explica Campos en una entrevista con EL PERIÓDICO, los modelos confirman que estamos en una fase neutra de este fenómeno pero que, aún así, ya empiezan a observarse indicios que indican que estamos en una fase de «transición rápida» y que podríamos estar ante una pronta llegada de El Niño.
«En las últimas semanas se ha observado un calentamiento rápido de la temperatura superficial del mar en el Pacífico Ecuatorial, así como varias anomalías de calor en aguas subsuperficiales, lo que indica de forma clara la acumulación de calor en el océano. También se empiezan a detectar pulsos de vientos del oeste en el Pacífico, otro de los ingredientes fundamentales que indican que este fenómeno se está gestando», afirma el especialista.
Probabilidades del fenómeno
Los pronósticos apuntan a un 60% de probabilidades de que El Niño emerja entre mayo y julio y que se mantenga durante todo el 2026. En cuanto a su intensidad, explica Campos, los modelos indican «probabilidades similares» de que sea moderado, fuerte o muy fuerte. El escenario más preocupante se alcanzaría si las aguas del Pacífico ecuatorial registran anomalías térmicas por encima de los 1,5 y 2 grados porque eso implicaría una enorme liberación de calor en la atmósfera y, a su vez, podría incrementar aún más el aumento de las temperaturas y generar extremos climáticos en buena parte del globo. «Los pronósticos ahora mismo apuntan a entre un 20% y un 25% de probabilidades de que esto ocurra», afirma el científico, quien explica que este tipo de episodios son tan poco comunes que apenas tenemos referencias para su estudio.
El episodio más fuerte detectado hasta ahora ocurrió en 2016 y fue denominado como «El Niño Gozdilla» debido a la intensidad que adquirió y a sus devastadores efectos
En las últimas décadas, el mundo tan solo ha vivido tres episodios de El Niño especialmente intensos. Entre 1982 y 1983, entre 1997 y 1998, y entre 2015 y 2016. Este último, que se gestó en un contexto en que el cambio climático estaba cogiendo fuerzas, adquirió tal magnitud que fue bautizado como «El Niño Godzilla», provocó un aumento drástico de las temperaturas en todo el mundo, pulverizó récords de calor y dio lugar a un aumento de lluvias torrenciales e inundaciones en distintas regiones del globo. La meteoróloga Isabel Moreno afirma que El Niño que se está gestando para este año podría ser comparable al ocurrido una década atrás pero con el aliciente de que este ocurriría en un contexto de cambio climático ya desbocado. «Las previsiones preocupan muchísimo«, comenta la especialista.
Posibles impactos
El Niño se asocia con varios fenómenos climáticos de alcance global. El más destacado, en palabras de Campos, es el aumento de la temperatura. «Es muy probable que se vuelvan a batir récords de temperatura como consecuencia de la liberación de grandes cantidades de calor desde el océano a la atmósfera. Si a esto le sumamos el impacto del calentamiento global, todo apunta a que tras la llegada de El Niño este 2026 podría ser excepcionalmente cálido a escala planetaria«, afirma el especialista. Este ciclo climático también se asocia con cambios en los patrones de lluvias en varias zonas ecuatoriales donde se observa un aumento claro de la probabilidad de lluvias torrenciales e inundaciones, así como un incremento general de extremos climáticos. Aunque en este caso, esgrime Campos, este tipo de efectos no se dan de forma inmediata sino que tardan un tiempo en coger forma.
«Es muy probable que se vuelvan a batir récords de temperatura como consecuencia de la liberación de grandes cantidades de calor desde el océano a la atmósfera»
En España preocupa el impacto que podría tener El Niño en el clima de los próximos meses. Lo más probable es que este fenómeno provoque un aumento generalizado de las temperaturas y, con ello, también podría favorecer la aparición de olas de calor más intensas y duraderas y hasta dar lugar a nuevos récords cálidos. Algunos estudios sugieren que en los años donde se registra este ciclo suelen darse otoños más cálidos de lo normal y más riesgo de lluvias torrenciales entre septiembre y noviembre. Aunque según recuerda Campos, «el Niño no es el principal modulador del clima en España» ya que aquí, de normal, tienen más impacto factores como la Oscilación del Atlántico Norte (NAO) o el vórtice polar. Aun así, dado que en el clima todo está conectado, todo apunta a que El Niño se hará sentir en todo el mundo.
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