Otra vez sin rumbo y en tierra de nadie. El Valencia CF va camino de otra temporada perdido en la parte media de la clasificación. La sombra de la ‘zona Meriton’ acecha de nuevo al club. La historia se repite. Se trata de algo cíclico en el último lustro de la ‘era Lim’. El día que el equipo debía dar un paso adelante para ambicionar objetivos mayores, lo dio hacia atrás. Lejos de aprovechar la inercia del Pizjuán y hacerse grande en un escenario favorable como Mestalla, el equipo se hizo pequeño mostrando su cara más conformista y menos competitiva. Una versión impropia de un equipo que quiere luchar por Europa.
Al Valencia de Peter Lim le entra vértigo siempre y cuando tiene la oportunidad de mirar arriba. Carlos Corberan y los jugadores son responsables, pero no culpables. El problema es que Meriton ha convertido la palabra ‘Europa’ en tabú y así es imposible ambicionar objetivos mayores. Sin objetivo no hay exigencia y sin exigencia no hay resultados. Al menos los suficientes para luchar al menos por la séptima plaza. El presidente del Valencia CF Kiat Lim tuvo la oportunidad de establecer el objetivo del equipo para las últimas nueve jornadas de LaLiga durante su visita a la ciudad la semana pasada, pero ni siquiera habló para los canales oficiales del club. Silencio estampa. Exigencia cero.
Una declaración del presidente habría establecido un objetivo para la recta final de la temporada y sobre todo habría liberado a Corberán y a sus jugadores de las preguntas incómodas y lógicas de los medios de comunicación sobre Europa. Kiat no lo hizo. Un silencio institucional que alimentó el caldo de cultivo de falta de exigencia y seguirá provocando momentos embarazosos como el de César Tárrega en zona mixta a la hora de hablar de Europa. ¿Cómo va a salir el entrenador o los jugadores con la bandera de Europa si el propio club no se atreve a mencionar la palabra? De momento, Meriton aplaza el objetivo europeo al estreno del Nou Mestalla en la temporada 27/28, tal y como ha afirmado en repetidas ocasiones el CEO de Fútbol Ron Gourlay. Balones fuera.
Los jugadores del Valencia CF tras recibir un tanto del Celta de Vigo que ponía el 1-3 en el marcador para los visitantes / Edu Ripoll
Agotados de tanta mediocridad
Meriton es una losa para el crecimiento del club, pero no es el único problema. Si el Valencia quiere llegar al último mes de competición con opciones europeas y no morir en tierra de nadie necesitará que Corberán encuentre soluciones y los jugadores suban el nivel con respecto al último partido. Las dos salidas consecutivas a Elche y Mallorca marcarán el devenir del equipo en la recta final de la temporada. Para el equipo solo existe un partido: el del Martínez Valero. El equipo volvió ayer al trabajo consciente de la necesidad de ganar para recuperar las sensaciones del Pizjuán y no complicarse la categoría de nuevo. La victoria del Mallorca al Real Madrid provocó que la distancia con los puestos de descenso sea de seis puntos y no siete como al comienzo de la jornada. Seis también son los puntos que separan al Valencia de la séptima plaza que ocupa la Real Sociedad. El problema es que son muchos los equipos que están por medio: Getafe, Osasuna, Espanyol, Athletic y Rayo Vallecano. La afición no soporta tanta mediocridad. El valencianismo está agotado. Por eso muchos aficionados se marcharon antes de que finalizara el partido. La ‘zona Meriton’ está consumiendo al Valencia CF y, lo que parecía imposible, está vaciando Mestalla.












