El alcalde de Elche, Pablo Ruz, en esta ocasión no utilizó el término “histórico”, pero sí los calificativos de “fundamental” e “importantísimo” para definir el acuerdo que este jueves adoptó la junta de gobierno local: la adjudicación de los proyectos de desmontaje de la fachada y de construcción y remodelación del edificio de la Sala de Venta de Agua de Nuevos Riegos El Progreso, situado en pleno corazón de Elche, en la plaza de la Constitución, y que, a lo largo de prácticamente una década, ha permanecido apuntalado ante el riesgo de colapso. Adjudicación que, en palabras del regidor ilicitano, supone avanzar en la finalización del proyecto, después de que, con la adquisición del inmueble, comenzara “el principio del fin”, como se encargó de resaltar, y que empieza a poner negro sobre blanco la hoja de ruta de esta construcción. Hasta el extremo de que el bipartito ahora fija el desmontaje de la fachada para el mes de junio, julio a más tardar, con la vista puesta en que la nueva edificación pueda ser una realidad a finales de 2027, después de que el estudio de integración paisajística y el proyecto básico, redactado por los técnicos municipales, hayan recibido el visto bueno por parte de la Junta Gestora del Patronato del Palmeral y de la Conselleria de Cultura.
Una vista del edificio de El Progreso, que está apuntalado desde hace años. / Áxel Álvarez
Por 76.000 euros
En concreto, los proyectos, junto a la dirección de obra, se han adjudicado a la empresa Studiomas Concept SL por 76.000 euros, de manera que para el plan de desmontaje tiene un mes para la entrega, y para el proyecto completo de construcción y remodelación dos meses más, aunque la firma podría aligerar con los plazos. Eso es lo que permitirá que entre junio y julio se pueda proceder al demontaje de la fachada, que, posteriormente, se volverá a montar con los sillares recuperados. Además, una vez retirada la portada de su actual ubicación, se podrá ensanchar la calzada, probablemente con dos carriles. En paralelo, se desarrollarían las catas arqueológicas y, posteriormente, el derribo, tras lo que se iniciará la ejecución del nuevo edificio, con ese horizonte de finales de 2027.

La imagen que presentará el interior de Nuevos Riegos El Progreso cuando acabe la ejecución. / INFORMACIÓN
Sótano, planta baja y cuatro alturas más
En cuanto a la construcción en sí, tendrá un sótano, planta baja y cuatro pisos, con una superficie total de 920 metros cuadrados, a razón de 130 metros cuadrados útiles por altura. En cuanto al diseño interior, serán plantas diáfanas, con posibilidad de compartimentación flexible mediante mamparas de vidrio para favorecer la iluminación natural y que se le pueda dar ese uso como oficinas municipales, aunque aún no está claro qué dependencias se trasladarán allí, con el fin de ahorrar en alquileres, pero también de poner freno a la dispersión de los distintos departamentos del Ayuntamiento. El inmueble contará con ascensor, escalera lineal, aseos en cada planta y cubierta a dos aguas con espacio técnico para instalaciones. Además, según el Ejecutivo local, se garantizará la protección patrimonial respetando la composición original de la fachada e incorporando un cerramiento acristalado contemporáneo retranqueado.

La imagen que presentará el patio de Nuevos Riegos El Progreso cuando acabe la ejecución. / INFORMACIÓN
El patio
También se protegerá el patio en su alineación actual, manteniendo el aljibe y el diseño de las ventanas que tenía en su momento. De hecho, en su día ya se tramitó una modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), para dotar de protección patrimonial obviamente a la fachada que da a la plaza de la Constitución, pero también al patio, con su inclusión en el catálogo del plan especial de protección de edificios y conjuntos del término municipal de Elche. Eso mismo es lo que llevó a que en el estudio de detalle se abriera la puerta a que pudiera haber seis plantas, cosa que, finalmente, se ha descartado. Una posibilidad que aspiraba a “satisfacer los objetivos de protección del espacio del patio, junto con los derechos edificatorios asignados por el planeamiento”, por lo que, señalaban los técnicos entonces, “se requiere un número de plantas superior a las que el Plan General ha establecido para la zona (cinco plantas)”, según señalaban desde el Servicio Técnico de Urbanismo.

El interior, con los ventanales de dentro del edificio al fondo. / Áxel Álvarez
Reproches al anterior Ejecutivo
Ruz puso el acento este jueves en que El Progreso “es un problema político originado íntegramente por el anterior Gobierno, tanto a nivel local como a nivel autonómico”, con “consecuencias urbanas y sociales”, como puntualizó. A partir de ahí, puso en valor las gestiones de su equipo para que Patrimonio autorizara el proyecto en septiembre de 2024, además, permitiendo que se retranqueara la fachada, frente a la decisión del anterior Consell de izquierdas de que la portada continuara en su actual emplazamiento, “como si fuera la Puerta de Alcalá”, como siempre ha mantenido el alcalde, y que detrás se pudiera construir un nuevo edificio. “Es un proyecto interesante desde el punto de vista de la organización del Ayuntamiento y, sobre todo, pensado para el disfrute de los ciudadanos, para que no se siga sufriendo ese inconveniente y esa fealdad que teníamos en una plaza tan céntrica”, alegó el vicealcalde y edil de Estrategia Urbana, Francisco Soler.

El vicealcalde, Francisco Soler, y el alcalde, Pablo Ruz, este jueves. / INFORMACIÓN
La compraventa
Fue a finales de 2024 cuando el bipartito de PP y Vox en Elche firmó la compraventa del edificio de Nuevos Riegos El Progreso, tras años de conflictos y litigios que dieron lugar a que la antigua Sala de Venta de Agua no sólo acabara apuntalada en pleno centro histórico de Elche, sino que fuera deteriorándose cada día más y más. Una operación que superó los 900.000 euros, incluyendo la “indemnización” a la propiedad, para compensar la responsabilidad patrimonial, y con la que se pretendía recuperar el edificio conservando la fachada, aunque a costa de desmontarla y retranquearla para que esté alineada con la calle, algo para lo que Patrimonio dio el plácet tres meses antes.
Los informes
Una autorización que venía avalada por un informe en el que se apuntaba que la antigua Sala de Venta de Agua no se encuentra inscrita en ninguna de las categorías contempladas en el Inventario General del Patrimonio Cultural Valenciano, esto es, no es Bien de Interés Cultural o Bien de Relevancia Local, a lo que se añadía que “ni el planeamiento vigente en Elche, ni la propuesta de modificación planteada otorgan a la edificación ninguna de las categorías tutelares de la Ley de Patrimonio Cultural Valenciano, si bien se encuentra integrado en el Núcleo Histórico Tradicional”, lo que implica que las medidas “tutelares” competen al Ayuntamiento. Un argumento que es lo que le valió a Cultura para decir en septiembre de 2024 que, por eso mismo, “nada parece obstar la materialización de la intervención propuesta siempre que quede debida y documentalmente justificada su contribución a la mejor conservación del ámbito, así como se mantengan los valores arquitectónicos y de memoria colectiva que atesora el edificio, incorporando el inmueble a usos activos y adecuados a su naturaleza, todo ello a fin de promover el interés social en su conservación y restauración”. Usos activos para lo que se invertirán en torno a 1,9 millones de euros para ejecutar el proyecto que permita volver a levantar lo que en su día fue la Sala de Ventas de Nuevos Riegos El Progreso de Elche, aunque el interior ya nada tenga que ver, salvo por lo que respecta al patio.
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