Sonia Martín cumplió 48 años el pasado lunes, el mismo día en que su madre hizo 77. Como cada año, la mujer y su hija habían planeado soplar juntas las velas de una tarta, pero este año no hay motivos para celebrar en la familia de Isabel y de Manuel, los padres de Sonia. Esta psicóloga madrileña lleva desaparecida desde el pasado 16 de abril, cuando salió de su casa sobre las cinco de la tarde con la promesa de regresar a la hora de la cena y nunca lo hizo.
Su familia, que denunció su desaparición ante la Policía Nacional al día siguiente y desde entonces ha movido cielo y tierra para encontrarla, interpuso posteriormente otra denuncia ante el juzgado de instrucción 16 de Madrid. En ella pide al juez, entre otras diligencias, que geolocalice el teléfono de Sonia, después de descubrir que la desaparición de la mujer podría estar «vinculada» a lo que los expertos consideran un «grupo sectario, de corte new age, conocido como llamas gemelas, cuyo origen está en una organización religiosa de Estados Unidos». Así figura en un informe que los padres de Sonia han enviado a la Policía.
Cartel del Centro Nacional de Desaparecidos para difundir el caso de Sonia. / CNDES
«Divino masculino y femenino»
Ese movimiento defiende «tradiciones espirituales en torno a que el alma se divide y se encarna en dos cuerpos físicos separados. Ellos sostienen que dos personas comparten un mismo alma, siendo un miembro de la pareja el Divino Masculino y el otro miembro el Divino Femenino«, de acuerdo con el informe entregado por la familia de Sonia a la Policía.
Los padres de la chica han indagado en la vida de su hija y han encontrado varias pistas que indican que, «como mínimo, la influencia de ese grupo, de esa corriente espiritual, habría motivado su ausencia», explica Manuel, el padre de la desaparecida. Entre esas pruebas están varios cuadernos con anotaciones manuscritas por la propia Sonia desde 2024 y hasta el día anterior a su desaparición, en los que la chica relata el proceso «espiritual y telepático» que estaba siguiendo con un hombre al que conoció hace dos años y al que ella consideraba su «llama gemela».
Rompió con su pareja
Sus padres aseguran que desde que la mujer, aficionada al esoterismo y que ha escrito dos libros en los que invita a los lectores a descubrir su «naturaleza cósmica» y a aprender «tecnicas de la nueva era», comenzó a adentrarse en ese mundo, su comportamiento y su estado de ánimo «cambió por completo»: «En el otoño de 2024 rompió con su pareja, con el que llevaba conviviendo más de 15 años y con el que seguía teniendo una buena relación, y volvió a vivir con nosotros en casa. Llevaba un tiempo en paro, había trabajado en una importante empresa farmaceútica pero tenía que viajar mucho, salía de casa a las siete de la mañana y volvía a las doce de la noche, y eso la estresó y lo dejó», explica el padre de Sonia.
Desde entonces, la mujer «estaba buscando su sitio. Nosotros intentábamos no presionarla, pero la veíamos triste, pensativa, las últimas semanas antes de desaparecer se aislaba mucho en su cuarto a leer… la animamos a que buscara ayuda profesional, un psicólogo, pero se negó. Decía que ella era psicóloga y sabía lo que le pasaba. También la animamos a que estudiara unas oposiciones, a que se reinventara en lo que le gustara, ella decía que quería dedicarse a lo suyo, que quería impartir terapia y escribir libros, y estaba en ello», recuerda el hombre.

Sonia (en el centro), junto a sus padres, Manuel e Isabel, en la feria del libro de Madrid. / CEDIDA POR LA FAMILIA
Sonia nunca ocultó sus creencias místicas a su familia ni a una de sus mejores amigas, a la que confiaba sus confidencias: «meditaba y hacía yoga a diario, quemaba un sándalo para ahuyentar las energías negativas, iba a retiros de mindfulness…», cuenta Manuel. Con la misma naturalidad, a finales de 2024, Sonia habló a sus padres de una doctrina espiritual de la que no habían oído nada hasta entonces: «¿No sabéis lo que son las llamas gemelas? Pues leed e informaros, y veréis», les dijo.
«Quinta dimensión»
La mujer explicó que había conocido a su «alma gemela» y les habló de un chico, un camarero mexicano que trabajaba en una cafetería del centro de Madrid, con el que tenía, aseguró, una relación sentimental. Las anotaciones de Sonia halladas ahora por los padres de la mujer apuntan a que esa relación solo existía en lo que las llamas gemelas definen como «quinta dimensión (5D)», y no en el mundo físico y real.
Pese a ello, Sonia había anunciado a su familia que había hecho planes de boda con ese chico: «Hace un año, después de que le pidiéramos que nos presentara a ese hombre, su sobrino pequeño, que era su ojito derecho, le preguntó: ‘¿cuándo te casas?’. Entonces, Sonia cogió su teléfono y le enseñó una fotografía de un traje de novia que ya había elegido», cuenta Manuel.
Tanto la policía como los padres de Sonia han hablado con ese chico mexicano, que asegura que la mujer y él se conocían, pero que nunca tuvieron ninguna relación sentimental. Los investigadores han descartado que el hombre tenga algo que ver con la desaparición de Sonia.
Dos llamadas
La incertidumbre de Manuel y de Isabel aumentó al saber que al día siguiente de desaparecer, Sonia respondió a un mensaje de su mejor amiga para decirle «que estaba bien y que no se podía comunicar más», un dato que figura en la denuncia de la familia de la mujer ante la policía y también en la que han presentado en el juzgado. Poco después, esa chica recibió dos llamadas, desde un teléfono con número oculto, que no pudo responder, un detalle que los padres de Sonia piden que se investigue.
Desde entonces, el teléfono de Sonia, que no se llevó con ella su documentación, su ropa, su ordenador, su tablet ni sus cuadernos, está apagado. Su familia recuerda además que la mujer no tenía tarjetas de crédito y no dispone de medios económicos.
Agarrada de la mano
Los padres de Sonia también han descubierto otro episodio inquietante en la vida de su hija: «solo unos días antes de su desaparición, en el mes de marzo, fue vista por una amiga de su círculo más cercano a la altura del número 77 de la Avenida de Betanzos, en Madrid, acompañada de un individuo«, asegura el padre de la desaparecida en su denuncia. «Cuando esa amiga se acercó a ella, le sorprendió que no la saludara y se percató de que ese individuo la tenía agarrada de la mano fuertemente, alejándose los dos apresuradamente en ese momento», añade.
Los padre de Sonia están «desesperados por saber que está bien. No queremos que vuelva si no quiere y vamos a entender y respetar lo que ella decida hacer, pero necesitamos saber que está viva y que se encuentra bien para poder seguir viviendo. Nada más, de verdad», lamenta Manuel.
«Desaparición voluntaria»
El hombre y su mujer critican «las poquísimas gestiones» que tanto la policía como el juzgado «han hecho para tratar de encontrar a nuestra hija. Es lo que intuimos porque información nos dan muy poca. Cuando te toca vivir algo así te quedas perplejo de lo desprotegidos que estamos por las instituciones. En el caso de Sonia, como la Policía Judicial considera que se ha podido ir voluntariamente, ahí termina todo, aunque eso suponga la muerte en vida de mi familia y aunque nuestra hija pueda estar en peligro. Nosotros entendemos que Sonia está en situación de vulnerabilidad absoluta desde su desaparición».

La mujer desaparecida, junto a su madre, Isabel. / CEDIDA POR LA FAMILIA
El padre de Sonia cree que en la investigación de la desaparición de su hija pesa un hecho «puntual» ocurrido el pasado mes de febrero: «Sonia se fue de casa y estuvo seis días sin dar señales«, reconoce Manuel. Pero «aquello fue diferente. Durante esos seis días, nuestra hija sacó dinero del banco, hizo varias compras… y fue ella misma quien llamó a su expareja a los seis días para decir que quería volver a casa. Regresó llorando, nos abrazó a todos y explicó que había tenido un lapsus y que no se iba a repetir».
El hombre se pregunta: «¿Cuántas veces hemos visto desapariciones que parecen voluntarias y luego se demuestra que no lo eran? ¿Cuántas personas se marchan porque quieren o porque no están bien y luego tienen problemas para poder volver? ¿Qué hacemos con toda esa gente, no la buscamos? Todo esto le he preguntado varias veces a la Policía Judicial».
Desengaños amorosos
El teólogo y experto en sectas, Luis Santamaría, concluye que «a pesar de su apariencia informal y virtual, las llamas gemelas son un paradigma de las nuevas sectas. Los casos que he conocido personalmente demuestran que consiguen aislar a sus víctimas del resto de sus relaciones sociales y obsesionarlas con que el propósito de su vida gira únicamente en torno a esa supuesta media naranja que han descubierto mediante los procedimientos místicos y esotéricos del grupo».
«Aprovechan una vulnerabilidad concreta para captar a sus adeptos: buscan a personas (por lo general jóvenes) que han tenido desengaños amorosos o malas experiencias con sus relaciones de pareja. Les prometen encontrar al amor de su vida. Ese es el gancho con el que consiguen seducirlas y someterlas», añade el experto.
Grupo de control
Noelia Bru, presidenta de AFISE (Asociación de Apoyo a Afectados e Información sobre Sectas), destaca que «nadie puede negar que Sonia estaba en un momento vulnerable y que se había aferrado a un sistema de creencias que la ha podido llevar a una situación límite. Cuando en la desaparición de una persona se detecta la influencia de un grupo de control que ha podido alterar la voluntad del desaparecido los cuerpos de seguridad tienen que dejar de entender que la persona ha elegido marcharse con libertad«.
La propia Noelia sufrió en primer persona la desaparición de su prima, Patricia Aguilar, durante un año y medio, hasta que la joven española fue rescatada de las garras de un gurú en la selva de Perú, en 2018. Recuerda que en su caso, «los investigadores infravaloraron las anotaciones que mi prima había escrito antes de partir. Las notas y las acciones que Sonia hizo los días anteriores a su desaparición pueden parecer irracionales y fantasiosas, pero no hay que olvidar que forman parte de lo que ella vive como su realidad«.
Desilusionada
Entre esos apuntes, Sonia dejó varias reflexiones acerca de lo difícil que le estaba resultando su proceso con las llamas gemelas: «el proceso con ese chico no le había salido bien y se sentía desilusionada y muy cansada. Pero no sabemos si después de él había conocido a alguien más porque hemos averiguado que, solo un día antes de desaparecer, Sonia hizo una inquietante lista de planes para una supuesta boda, que dejó escrita en uno de sus cuadernos», explica su padre.
Con letra clara, entre otros propósitos, la mujer escribió: «Boda: vestido: 3.000 euros. Terraza Four Seasons. Ritz comida. Helicóptero fuera. Alquiler ático: 3.800 euros. 30.000 euros: joyas y complementos, bolsos, zapatos…». Su familia pide que la policía investigue estas notas por si alguien hubiera inducido a Sonia a marcharse y tuvieran relación con su desaparición.














